«Cada noche pedía no tener pesadillas, si ocurrían. Sabía que los nervios y las sensaciones que tenia durante la noche solo aumentaban.»
Canda noche para mi era como visitar un lugar maldito en mi mente. Recuerdo que en la televisión pasaban los comerciales sobre películas de terror y tan solo unos segundos eran suficientes para gritar en la noche llena de terror.
Estos sucesos, no fueron aislados. Comenzaron las pesadillas a los ocho anos y los tuve durante cada noche, hasta los once años.
De los once a los quince desaparecieron; pero al comienzo de los quince años volvieron y se fueron hasta los dieciocho. Luego, regresaron de los diecinueve a los veinticinco y poco a poco se fueron volviendo esporádico. Por ello, mis pesadillas no son simples sueños malos.
Escribo una historia inspirada en ellos y eso provoca pesadillas. Pero mejor lee por ti mismo la realidad alterna en la que vivía...
Eran las ocho de la noche, después de cenar pan con leche como acostumbraba, me dirigí a mi recámara y prendí la luz. Compartía cama con mi hermna y por mis temores, pedi que pegaran la cama a la pared ya que al girarme sentia el concreto. En mi mente, si nk habia concreto, algún espíritu saldría y me tocaría o simplemente metería su cara larga y ojos rojos debajo de mi cobija.
Esa noche, me puse mi pijama. Mire la hora, eran las nueve asi que me quite los zapatos y corrí a acostarme, dejando la luz prendida. Tomé la cobija roja con azul, era pesada y muy caliente; aun asi me cubri desde los pies hasta la cabeza, dejando solamente un hueco para sacar la nariz y respirar, ya que, el calor me sofocada pero no salía de mi escondite.
Al cerrar los ojos, estaba en mi habitación, la cama de mi hermana menor y la.mia bien ordenada , caminaba yo sola por la habitación, habia luz por donde pasaba. De repente se escuchaban pasos y la luz desapareció la habitación se volvió mas fría. Sentí mi corazón latir al mil por hora. La taquicardia golpeando mi pecho tan fuerte como un tambor, mi cuerpo sudaba, tanto que pese a estar dormida sentia un calor subiendo mi piel. Sentí mI cuerpo pesado y al girar ahi estaban ellas. Esas muñecas, sus ojos de canica azules, su cabello castaño vlaro con dos coletas y su vestido azul con flores blancas y pequeñas. Su piel que era de plástico se veía mas humana que artificial. La vi frente a mi. Ladio su cabeza entonces grité.
—¿Qué Pasa?— no respondí . Tarde en abrir los ojos. Me aseguraba que la voz perteneciera a mi mamá y que la luz estuviera encendida. — Soñé feo— dije mientras retiraba la gobija lentamente.
Mi mama suspiro derrotada. Ya sabia que pasaba, no iba a dormir. –Vente a dormir a mi cama.— dijo sin pensarlo. Corriendo me acosté entre mi papá y mi mamá. Mi papá habia dicho que se iría al sillón pero le supliqué no hacerlo. Entonces dormí, me sentia segura en medio de los dos. Tomé con una mano el cuello de la pijama de mi papá, y agarre el brazo de mi mamá. Estaba boca arriba, la espalda ya dolía de no moverme pero me quedé en la misma posición. Antes de que el sol amaneciera, movi a mi mamá. —Mami, quiero ir al baño. — Pues ve— su voz débil por lo adormilada que estaba. —Esta oscuro y me da miedo, ¿me acompañas?— Mi madre suspiró, mientras min papá preguntaba que pasaba y ella le explicaba. —Mejor me aguanto— dije aunque ya dolia mi estómago por la necesidad. Mi mamà se puso de pie primero, me prendió la luz y yo prendi la luz del cuerto mio, el patio, el baño y al salir me fui corriendo antes de que ella apagara las luces.
Luego me tape de pies a cabeza y me regrese a dormir en medio de mis papás.
Al percatarme de la falta de luz un pensamiento vino a mi mente. « La muñeca va a salir entre la oscuridad y va a caminar sola, será poseída por demonios y luego me saldrá una figura delgada y larga debajo de la cama, meto.los pies no me los vayan a jalar. Ya se, mejor rezo.» No se cuando pero me quede dormida. A la mañana siguiente le dije a mi mamá que no queria la muñeca. — No es tuya, s de tu hermana a ti ni te gustan—. — Es que están en frente de la cama y me dan miedo y se mueve y mueve el ojo.—
—Es de tu hermana.— Replicó mI madre ya cansada de discutir cada mañana el mismo asunto sobre las muñecas.
— Es que siempre sueño feo.—
Un sispiro de derrota salio de sus labios mientras la tomaba. "—La regalaremos a la primera niña que pase.—
Mi mamá la tomó y salimos a la calle, era temprano y la calle siempre estaba transitada asi que vi una niña y le dije a mi mamá. Mi madre le pregunto a la señora y a la niña si queria la muñeca puesto estaba casi nueva, al decir que si y ver alejarse a la niña con ella. Senti paz.
La muñeca no estaba más pero las pesadillas cada vez eran mas fuerte siempre con muñecas presentes. Durmiendo en la cama de mi mama, gritándole para que prendiera la luz e ir al baño. No era chiqueada, el miedo me paralizaba y juro que las muñecas si se movían. Todo fue asi de los ocho a los diez años cuando mi madre me dejó sin opción de dormir en su cama. Las muñecas aún me disgustan, las sueño a veces y recuerdo cada pesadilla con una realidad tangible.