Se suponía que sería un día tranquilo, perdona por no tener nada bonito que decir. Pero si te extrañe en cada momento dónde parecía que iba a tambalearme. Quise hablarte, sin embargo sabía que no traería buenos resultados mientras estuviera inestable.
Me dolía demasiado el corazón. Encontrarme con el pasado fue un horror. Parecía que en cualquier momento iba a invadirme, a exponerme, a decir todo aquello que confesé porque al igual que contigo pensé que lo que teníamos sería para siempre.
Pero su traicion y su distancia, su actitud y su expresión, nada me decía que valía la pena volver a ese tiempo. Al contrario, todo mi cuerpo la repelia por completo. Como si entre nosotras hubiera pasado algo lo bastante malo como para tenerle miedo.
Ahora más que nunca, que estoy tranquila y serena, quiero abrazarte y decirte cuánto te quiero.
Te agradezco tus esfuerzos.
Es en momentos como estos, que aunque no estés a mi lado, saber que podré verte se vuelve suficiente para seguir adelante en medio de la ansiedad que se desborda de mis ojos como lágrimas.
Te quiero demasiado, no sabes lo bonito que es para mi saber que ya no estoy sola. Que ninguno lo esta.
La realidad es que en situaciones como esta, solo de amor se vive.