Mi esposa

Capítulo 4

Él se acerca a su hermana y sale al jardín del brazo de ella, nada más que sus amigos lo siguen. Ellos se quedan sorprendidos por el hermoso jardín, Julia estaba viendo las flores y de repente siente la mirada de Federico, ella no entendía por qué se le queda viendo

Julia: necesito entrar a nuestra casa, hermano. Sera mejor que sigas en compañía de tus amigos y sobre todo me tienes que contar que hiciste en tus viajes.

Miguel: está bien y no me voy a sentir a gusto que te vayas sola a la casa. Porque saliste con nosotros y lo más correcto es que entremos todos juntos.

Federico: si quieres, yo la puedo acompañar. Además, para mí será un gusto poder hacerlo, ella es una joven llena de virtudes y eso se ve a simple vista.

Julia: no es necesario que nadie me acompañe. Nada más voy a dar unos cuantos pasos y llego a la casa, pero no cambias, eso hace que no puedas evitar preocuparte por mí.

Miguel: acepto tu ofrecimiento, amigo. Porque mis padres deben de estar esperándonos y quiero que le digas que un momento estamos con ellos.

Federico: cuando lleguemos se lo voy a decir. Solamente que no quiero que te preocupes por tu hermana, ella siempre estará segura a mi lado.

Ellos se despiden de su hermano para después poder retirarse. Julia no se atrevía a mirarlo a los ojos y cuando están a punto de llegar, Federico la toma de la mano y eso hace que se sonroje

Julia: me puedes soltar la mano, por favor. Recuerde que nadie nos puede ver entrar de esta manera, esto se pude malinterpretar y apenas nos acabamos de conocer.

Federico: lo siento, señorita. Eso fue un impulso y sentía que lo tenía que hacer, pero no entiendo como tarde tantos años en venir a conocer a la familia de mi amigo. Ahora me gustaría conocerla y que me considere su amigo, ya que usted es una joven que logro llamar mi atención y de eso se dio cuenta perfectamente.

Julia: usted es amigo de mi hermano y estaría encantada de ser su amiga también. Solamente que no podre entender es como logre llamar su atención, porque yo soy una joven que no tiene nada de belleza física.

Federico: eso no es verdad. Además, usted tiene una belleza que me cautivo desde el primer momento en que la vi, pero más cuando me mira a los ojos y no sé qué me pasa con usted que no puedo dejar de mirarla.

Él suelta su mano de una manera lenta. Ellos entran a la casa donde sus padres los estaban esperando, Julia no podía evitar sentirse nerviosa ante la presencia de él. Federico se acerca a ellos para decirles lo que le había dicho su hijo y tiempo después llegan

Martín: necesitare llevarlos a sus respectivas recámaras. Ahora deben de descansar y después los vamos a hacer llamar con una sirvienta para que puedan bajar a comer.

Daniel: muchas gracias y nunca olvidaremos lo que su familia está haciendo por nosotros. Espero un día corresponder a tanta amabilidad de su parte.

Martín: no hace falta que ninguno de ustedes me lo agradezca. Me gusta ver a mis hijos felices y eso no tiene ningún precio para mí.




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