Mi esposa

Capítulo 5

Miguel: tiene razón, mi padre. Este tiempo me servirá para darle su obsequio a mi hermana y ella sabe muy bien que yo nunca olvido ninguna promesa.

Federico: eso lo sabemos perfectamente. Ahora te vamos a dejar para que puedas hablar con tu hermana y le puedas dar su obsequio.

Matías: siempre quise tener más hermano, pero eso fue algo imposible. Además, por eso los veo como si fueran los hermanos que nunca tuve.

Ellos suben las escaleras, Martín los lleva a cada uno a la recámara que iban a ocupar durante el tiempo que estuvieran con ellos y esperaba que algunos de los amigos de su hijo, eligiera como esposa a su hija, nada más que eso era una posibilidad. Julia y su hermano habían llegado a la sala para después acercarse al lado de su madre

Victoria: ahora que su padre está con ellos. Necesito dejar todo en orden para que podamos comer y que no les haga falta nada a ninguno de tus amigos.

Miguel: no te preocupe tanto, madre. Solamente que las cosas están en perfecto orden, pero hasta puedo sentir la felicidad de mi familia y desde que entramos a la casa se puede respirar amor, acaso no lo sientes, hermanita.

Julia: no entiendo lo que estas tratando de insinuar con tus palabras. Porque desde que cruzaste la puerta de la casa siento mucha felicidad y es lo único que siento.

Victoria: será mejor que nos reunamos dentro de una hora en el comedor. Necesito ir a regar todas mis flores y siempre lo hago a la misma hora.

Miguel: está bien, madre. Siempre has sabido cuidar de las flores, esa es la razón por la cual ninguna de ellas se marchita y gracias a ello a mi hermana también le gustan las flores.

Él se despide su madre y la ve salir rumbo al jardín llegándose así el momento de darle su obsequio a su hermana. Ellos se van a sentar a la sala y después de que lo hacen se sientan. Miguel saca de su bolsillo una pequeña caja y se lo da a ella para después abrirla

Julia: esta hermosa mi pulsera de Esmeraldas. Siempre había querido tener una y la tengo gracias a ti, pero mañana cuando vea a mis amigas les diré que estas de vuelta con nosotros. Ellas se van a llegar una gran sorpresa cuando te vean después de tantos años y precisamente mañana iremos al parque.

Miguel: será algo interesante volver a verlas y mucho más a Esmeralda. Nada más que nunca pude olvidar tu obsequio, porque su nombre lo tengo demasiado presente en mi mente.

Julia: sabía que estabas enamorado de ella. Además, te brillan los ojos con tan solo nombrar su nombre y no puedes ocultar tus sentimientos.

Miguel: eso no puede ser y me gustaría que dejaras de inventar historias de amor. Estoy completamente seguro que no estoy enamorado.

Julia: no te creo nada, hermanito. Espero que no te des cuenta de tus verdaderos sentimientos cuando sea demasiado tarde para ti.

Miguel: escúchame muy bien, Julia. Debes de entender que no lo estoy y nunca estaré enamorado, ya que ese sentimiento es el único que no me interesa conocer y mucho menos me voy arrepentir de algo que no siento.




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