Mi esposa

Capítulo 16

Nana: no será necesario que me cuides. Además, soy una persona enferma y no deberías de cargar conmigo, pero como tu nana solo estaba esperando a que fueras feliz para poder despedirme de ti.

Julia: nunca te vas a despedir de mí. Porque siempre estaremos juntas y no quiero que vuelvas a repetir esas palabras que me hacen sentir mal.

Nana: siento que muy pronto me voy a morir. Pero los años simplemente no pasan en vano y algún día tenía que descansar y cuando me muera no quiero que llores, sino que me recuerdes.

Julia: debemos de evitar hablar de esto, ya que vine a mi recámara a cambiarme y eso es lo que debería de estar haciendo. Espero que olvides lo que me acabas de decir.

Ella deja a su niña para que se pudiera cambiar, Julia debería de estar feliz por su compromiso. Nada más que las palabras de su nana venían a su mente. Ella empieza a cambiarse y después de que termina de hacerlo sale de su recámara y cuando sale se despide de su nana para poder ir adonde estaban esperándola y así lo hace. Ella cuando llega toma asiento

Federico: ahora que llego mi prometida debemos hacer oficial nuestro compromiso. Solamente que nunca me imagine que en este viaje encontraría a mi esposa.

Miguel: entonces debes de hacer tu anuncio mientras nosotros te escuchamos. Además, sabes lo que pasara si haces sufrir a mi hermana.

Federico: mi cuñado como siempre no puede evitar hacerme advertencias. Ahora mismo empezare hacerlo y no quiero que nadie me interrumpa, por favor. El día que conocí a mi prometida sabía que tenía que conocerla, ya que cautivo y mientras más estaba cerca de ella me interesaba cono mujer y cuando mi cuñado me dijo que le iba a buscar un esposo me di cuenta de que era el caballero indicado para ella y esa razón estoy ante ustedes para hacer mi propuesta de matrimonio y me pareció lo más adecuado hacerlo delante de su familia y solo falta ponerle su anillo de compromiso en el dedo. Nada más que llego el momento de decirle señorita Julia Reynolds Miller aceptas ser mi esposa.

Julia: por supuesto que acepto casarme contigo. Porque nuestra boda será una hermosa realidad para mí, así que espero muchas cosas de nuestro matrimonio y también de ti.

Federico: por esa razón nos casaremos y no podíamos seguir siendo solteros. Necesito decirte también que eres la joven por la cual me casaría, aunque tuviera los ojos cerrados.

Él saca de su bolsillo una pequeña cajilla para después abrirla. Federico la mira y cuando termina de hacerlo le empieza a poner su anillo de compromiso en el dedo de su prometida

Julia: este es un hermoso anillo. Aunque nunca podré compararlo con otros, ya que no conozco a nadie más que este comprometida, porque mis amigas son solteras.

Federico: no tienes ninguna necesidad de comparar tu anillo de compromiso con el de nadie más. Porque todas las cosas que te obsequiare serán únicas, pero ahora que estamos comprometidos debemos de besarnos.

Julia: sabes que no debes de besarme delante de los presentes. Seguramente no piensas darme un simple beso y eso no pasara, así que no sería correcto que lo hicieras.

Federico: un beso es necesario para hacer oficial nuestro compromiso, así que te lo daré y sobre todo ya no existe ninguna razón para negarte, ya que eres mi prometida. Además, tus familiares saben que no pueden intervenir y tampoco dejare que lo hagan, porque a partir de este momento puedo decir que eres mía y se te ve demasiado bien tu anillo, pero necesito besarte para terminar bien con tu pedida de mano.  




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