Mi guardaespaldas

Capítulo 8

Vadim escuchó toda la increíble historia de Alexis y luego salió en silencio al pasillo. Antes de encontrarse con ella, tenía que pensar un poco.

Apoyó la espalda contra la pared, junto a la puerta de la habitación. El pasillo estaba completamente vacío a esas horas. El primer día que se presentó en el hospital, Tymo lo llevó a la habitación del príncipe dormido, como las enfermeras llamaban a Peter, y quedó impresionado por su belleza al igual que cualquiera que lo viera. Sin embargo, no había conseguido ver a su hermana hasta el día en que fue a casa de su hermano. Se dio cuenta enseguida de quién era, porque se parecían muchísimo.

Después, cuando regresó al hotel llamó por teléfono a un amigo de la infancia que trabajaba en el servicio de seguridad de su padre para preguntarle por el guardaespaldas de su hermano. Este le describió con los mejores elogios a Peter, a quien ahora todos tras el atentado contra su hermano admiraban por sus habilidades. Tras la llamada a su amigo, su interés se había despertado por aquella chica que estaba dispuesta a cambiarse de sexo con el fin de ocupar el puesto de su hermano, ¿para conseguir qué? Por lo que la había oído decir hacía un rato, con voz temblorosa a su hermano comprendió que eran las deudas las que la habían llevado a asumir un papel tan peligroso.

Sintió que quería conocer mejor a aquella chica que arriesgaba todo.

Sonrió al recordar cómo intentaba ocultar su hermoso rostro cuando Ayden les presentó.

Vadim pensó que, de repente, su vida se había vuelto mucho más interesante y se alejó con pasos lentos para ir a ver al resto de sus pacientes.

Al día siguiente, Ayden le dio una tarjeta de crédito a Alexis y le dijo:

— Ve a comprarte un buen traje para el evento. Todos irán vestidos de gala.

— No hace falta, ya tengo un buen traje. Gracias —, respondió ella, levantando la cabeza con orgullo y obstinación.

Llamaron a la puerta y entró Vadim.

— ¿Has venido? — le dijo Ayden y luego se volvió de nuevo hacia ella.

— No seas tan terco. Ve a comprar lo que necesites. Mi guardaespaldas tiene que ir bien vestido.

— Mi hermano tiene razón. Tienes que ir vestido adecuadamente para cada ocasión. Pero como entiendo que quizá te sientas mal por la cantidad que vas a gastar o que quieras un consejo sobre tu elección, vendré a hacerte compañía. Además, yo también necesito un traje nuevo y me gustaría que me dieras tu opinión —, intervino Vadim y le dedicó una sonrisa radiante.

Vadim no sabía quién de los dos lo miraba más sorprendido, si “Peter” o su hermano. Miró al supuesto Peter.

— ¿Por qué me miras tan sorprendido? Vamos a tu hora de almuerzo. Mi hermano nos dejará llegar un poco más tarde para que podamos ir de compras tranquilamente. ¿Qué te parece?

Ayden entrecerró los ojos y miró a su hermano.

— ¿No tienes que trabajar?

— Tengo turno de noche —. Había elegido a propósito los turnos de noche para que ella no lo viera, hasta que la conociera un poco mejor.

Alexis aunque no quería, al final, con toda la presión a la que se vio sometida se vio obligada a ceder. Así que cogió la tarjeta de crédito de las manos de Ayden y le dio las gracias. No tenía tiempo para ir de compras. Su tiempo era muy limitado, ya que no quería faltar al hospital para ir a comprar, así que la propuesta de Vadim le ofrecía una salida.

Cuando él salió después de un rato del despacho de su hermano, se acercó a ella: — Iré a recogerte sobre las doce.

Le guiñó el ojo con picardía y se marchó, dejándola con aire pensativo. ¿Así se comportan los hombres entre ellos?

Kate desde el otro lado, en cuanto vio que Vadim se marchaba, le guiñó el ojo una vez más y le lanzó un besito frunciendo sus labios rojos. Alexis respiró y miró hacia el otro lado.

Ayden estaba preocupado por el comportamiento de su hermano hacia Peter. Estaba sentado en su despacho, pero su mente no estaba en el trabajo. ¿Por qué, de repente, Vadim mostraba interés por uno de sus empleados?

¿No sería posible que su hermano hubiera empezado de repente a interesarse por los hombres? Puede que Peter tuviera rasgos femeninos muy bonitos, pero no dejaba de ser un hombre. ¿Qué le pasaba a Vadim?

Su secretaria le informó de que la reunión de directivos iba a comenzar y Ayden se levantó suspirando. Al salir por la puerta, buscó con la mirada a Peter. Lo vio sentado con expresión seria y con las manos cruzadas delante de él. Lo miró durante un rato. La verdad era que al mirarlo uno podía fácilmente pensar que estaba mirando a una mujer. Incluso como mujer sería guapo.

Cuando Ayden se dio cuenta de lo que estaba pensando, apartó rápidamente la mirada y se dirigió a la sala de reuniones.

A las doce en punto, Alexis recibió una llamada desde la recepción en la que le informaban de que Vadim la esperaba en la entrada. Les dijo a sus compañeros que enviaran a alguien en su lugar y bajó a buscarlo.

Él, que estaba sentado en los sofás de cuero de la entrada, se levantó con una amplia sonrisa en cuanto la vio.

— Aún no tengo mi coche, así que por desgracia tendremos que tomar un taxi.

Alexis lo miró con seriedad: — O podríamos ir en autobús. Créeme, con el tráfico que hay, llegaremos exactamente a la misma hora.

— ¡Nah! Prefiero el taxi. Así vamos más cómodos.

Cuando llegaron al centro comercial, empezaron a caminar mirando las vitrinas. De vez en cuando, Alexis notaba que Vadim la miraba y eso la inquietaba. Llegaron a una tienda conocida por su ropa de hombre y por ser carísima. Ella la conocía por su hermano. Vadim la agarró del brazo y la empujó hacia dentro al ver que dudaba.

— Aquí es carísimo —, le susurró ella.

— No te preocupes, mi hermano tiene dinero.

— No es cierto, también hay tiendas buenas y baratas. Vamos un poco más allá, te las voy a enseñar.

Alexis lo agarró de la manga, pero él se negó sonriendo.

— Te comportas como un niño, ¿lo sabes? Te digo que no hay ningún problema.



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Editado: 25.10.2026

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