Mi Más Bella Canción De Amor

Prólogo

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Cristy estaba en su habitación, con la puerta cerrada y las persianas abajo, sentada en una silla. Detrás de ella estaba una cortina en color negro un jarrón con flores y las letras X T Y colocadas estratégicamente. Una lámpara de aro iluminaba la escena. Tocaba en la guitarra una canción que cantaba con total pasión mientras su teléfono, colocado en un trípode, transmitía su actuación.

Era sábado por la noche, y Cristina, gracias a una peluca platinada y un maquillaje bastante dramático y exagerado, se convertía en “Xty”, una cantante que tenía un gran éxito en sus redes sociales gracias a su hermosa voz y su gran talento tocando la guitarra. Sus acostumbradas transmisiones en vivo tenían una gran audiencia en internet y sus seguidores se contaban por miles.

Los últimos acordes sonaron en la guitarra y Xty sonrió mirando a la cámara.

— Amo esa canción. — Dijo soltando un suspiro luego sonrió a un joven que estaba boca abajo, recostado en la cama, revisando una laptop y que no aparecía en escena.

— ¿Cómo vamos, Gus? — Le preguntó. — ¿Qué dice la gente?

— Lo mismo de siempre. — Dijo él, soltando una pequeña risa. — Que si tienes novio, que si es cierto que sales con no sé qué influencer, que fulanito de tal dijo que te iba a pedir matrimonio y demás cosas por el estilo. ¡Ah! Y que te están anunciando en el festival de no sé dónde, que si es cierto que vas a actuar ahí, para comprar boleto.

Xty soltó una alegre carcajada.

— Amigos... Ya saben que naaaaada de eso es cierto. — Negó divertida hacia la cámara. — No convivo con los compañeros de internet, nunca salgo de este lugar, no voy a premiaciones ni a eventos públicos, no hago presentaciones así que no compren boletos si dicen que me están anunciando para actuar en tal lado y no... Tampoco tengo novio. ¿Por qué siempre preguntan lo mismo? Yo estoy aquí para cantarles, para compartir las notas de mi guitarra, para que pasemos un rato alegre, escuchando música... Y ustedes siguen insistiendo en saber sobre mi vida privada.

Soltó otro suspiro y tocó un par de acordes en la guitarra.

Su compañero soltó una alegre carcajada.

— Ahora vuelven a preguntar quién soy yo, que si soy tu pareja y si algún día voy a aparecer a cuadro. — Dijo divertido.

— Gus es mi mano derecha. — Señaló la joven, guiñando un ojo. — Y mi mano izquierda, también.

Ambos se rieron.

— Es mi gran apoyo, mi amigo y mi hermano. Siempre me ayuda y me cuida. Pero yo no tengo ganas de hablar de mí o de mi gente, sólo quiero seguir cantando. ¿Se acuerdan de esta canción?

Empezó a tocar unas notas y a cantar. Cuando terminó, sonrió de nuevo a la cámara.

— Muchas gracias por estar aquí conmigo. Nos vemos la próxima semana, misma hora, mismo canal.

Gustavo cortó la transmisión, y le hizo una seña a Cristy.

— Estamos fuera. — Dijo mientras seguía revisando la pantalla.

La joven colocó la guitarra con cuidado, sobre su base a un lado de ella, se quitó la peluca y tomo una toallita húmeda de un paquete que estaba en una mesita junto a ella y se empezó a desmaquillar.

— ¿Qué tal estuvo? — Preguntó levantándose de la silla para acercarse a la cama, donde se dejó caer junto al joven.

— Genial, como siempre. — Dijo él dándole un beso en la mejilla. — El productor que te ha estado enviando inboxes sigue insistiendo. Había estado ignorando sus mensajes, pero ya hoy le respondí que, de plano, no estás interesada.

— Gracias. — Asintió ella, mientras se soltaba el cabello de la apretada coleta que usaba.

— ¿Sabes, Cristy? — Dijo Gustavo cerrando la laptop y sentándose en la cama, mirando a la joven. — Yo entiendo, de verdad entiendo tu fobia a salir, a conocer gente nueva y, sobre todo, a que te reconozcan en la calle, pero cada vez te vuelves más y más introvertida y creo que esto no es bueno para tí.

— No estoy encerrada. — Dijo ella, negando con el ceño fruncido. — Todos los días voy a trabajar a la casa de modas y trato con muuucha gente.

— Con otro disfraz. — Negó él, poniéndose de pie. — Aquí eres Xty, la cantante que nunca muestra su verdadero rostro y jamás convive con nadie. Allá eres Cristina, la seria y formal administradora y diseñadora, con cabello recogido, anteojos y trajes sastre. ¿Y a Cristy, mi fabulosa hermana, la que es un amor de mujer, divertida e ingeniosa y que quiero tanto, cuándo la dejarás salir?

La joven soltó un suspiro y negó.

— No le veo el caso... — Musitó.

— Voy a obligarte un día de estos a hacerlo. — Dijo Gus, dirigiéndose a la puerta de la habitación. — Ya se me ocurrirá la manera, mientras tanto, anda, vamos a cenar que la abuela Raquel ya nos debe estar esperando.

— Sí, vamos, tengo hambre. — Asintió la joven, levantándose de la cama y siguiendo a su hermano. — Veamos qué cosa rica hizo la abuela esta noche.




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