Mi Odioso Vecino [ Vecinos #1]

Capítulo 30.

[***]

Miro la hermosa vista hacia el mar, todavía me cuesta asimilar lo que hice. Nunca pensé que un día escaparía de casa, pensé que me iría cuando me casara, pero no, hui de casa junto al amor de mi vida, como dicen las vecinas chismosas: se fue con marido.

Miro a Bastian—. ¿Es hermosa la vista? —pregunta dejando las mochilas en el mueble.

—Sí —viene hacia mí y me abraza.

—Ya nadie nos va a prohibir que estemos juntos... Eres completamente mía —acaricia mis labios.

—Siempre he sido tuya, solo que ahora... ya no eres mi novio, bueno si, pero las personas mayores dicen marido —sonríe tan feliz.

—Y sé algún día seré tu esposo —me acaricia como si fuera un gato.

—¿Qué hacemos ahora? —le doy una mirada dulce, pero a la vez pervertida.

—A bañarnos —pone su mano en mi espalda y comienza a bajarla más hasta llegar a mi pompis derecha y apretarla.

—Me gusta mucho la idea —flexiona sus rodillas un poco y me toma entre sus brazos—. Te amo.

—Te amo mucho más, mujer —nos besamos desenfrenado, es día de entrenar esta casa prestada.

Talvez mamá ya se dio cuenta de que no estoy, pero no importa, yo estoy muy feliz junto a Bastian. ¿Dónde estoy? En la casa de los padres de Braulio, que está cerca de la playa. ¿Cómo se dio todo este ajetreo? Pues...

Después de nuestro momento de reconciliación, y planeamiento de huida, llamamos a Stacy y Braulio para que nos trajeran la mochila, y como buenos amigos que son lo hicieron.

Le manifestamos nuestro plan y se ofrecieron a ser nuestros cómplices. Cómo todo había pasado tan rápido y no teníamos donde quedarnos, Braulio nos ofreció la casa de playa de sus padres, lo cual no dudamos en aceptar.

Con ayuda de nuestros amigos logramos salir de la preparatoria por la parte trasera de esta, fue difícil, pero no imposible. Antes de irme le dejé una carta a Amira, explicándole todo, ya que ambas no teníamos como comunicarnos.

Después de ir por el auto de Bastian fuimos a casa, empacamos lo más importante y nos fuimos sin el auto, así evitaremos que nos encuentren. Como Braulio ya no había dado la dirección, nos fuimos en bus, hicimos una parada en un cajero, por el hecho de que Bastian iba a sacar todo el dinero ahorrado que tenía en su cuenta bancaria.

Cabe resaltar que los vecinos gasta mil dólares mensuales para que sus hijos lo usen en lo que se le das la gana, 250 para Ethan y Bastian, y 500 para Naín, puesto que tiene un hijo (no contando el dinero adicional que le piden para cualquier lujo). Lo sé, mucho dinero, pero para mis suegros nos es nada, por el hecho de que el ingreso mensual de ellos es casi 10.000 dólares y creo que más. Mi familia también tiene dinero, pero mamá solo nos da lo que necesitamos, y si queremos para algo que nos haya gustado por ahí solo pedimos. Esta explicación no viene al caso, pero era necesaria.

Después de retirar el dinero (que no se pudo retirar todo) seguimos el camino a nuestro nuevo hogar. Al pasar unas horas llegamos a la casa.

NARRADOR.

Al ver que Audrey ni Bastian no estaban, Micaela se desesperó, llamó a su mejor amiga esperando encontrarlos, pero todo eran en vano. Ella le preguntó a Amira y esta se hizo la que no sabía nada, así mismo Ethan, Stacy y Braulio. Micaela le reclamó a la directora por la incompetencia de los profesores al no vigilar bien a los estudiantes y permitir que se fugaran de la preparatoria.

Ella iba a llamar a la policía, pues Audrey era menor de edad, pero su amiga le suplicó que no lo hiciera, y por esa amistad de año y el dolor que le causaría  desistió en hacerlo. Sin embargo, quería a su hija de vuelta en su casa.

En otra situación, los padres de Bastian estaban frustrados al ver las "malas decisiones" que había tomado su hijo. Ellos lo apoyan su relación, pero no apoyaban el hecho de que hubiera huido sin avisarle nada.  No obstante, esperaban que regresarán.

Ethan era interrogado por su madre y hermana, pero él mentía a diestra y siniestra. Amira, ella se limitaba a decir nada, pues no quería causarle problema a Audrey, además veía a su madre que parecía chimenea echando humo.

Micaela llamaba y llamaba a Bastian, pero no contestaba. Dada vuelta por toda la casa, estaba preocupada, pero a la vez quería darle una paliza a Audrey. Aunque no lo manifestaba, una vez encontrara a Audrey ella la iba a mandar a Alemania, pues su huida fue la gota que rebasó el vaso. 




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