Mi pasion pasado presente y futuro

Cuando las cosas se van de las manos...

La lluvia caía sin cesar apenas se podían apreciar los colores de las tribunas, ese partido no iba a ser en absoluto nada parecido a los anteriores, el clima y las tensiones que había entre ambos colegios demostraban que iba a ser uno de los más extremos y competitivos hasta la fecha.

En la torre principal el ministro Kingsley se encontraba junto a todos su asesores, miembros importantes del ministerio y directivos de ambos colegios y por supuesto miembros de las familias más respetadas económicamente del mundo mágico. Las cosas no eran muy diferentes que hace dieciocho años atrás. Eso lo podía confirmar el mismo Harry Potter que se encontraba en aquel sitio incomodo, rodeado de la familia Weasley pero también de unas cuantas familias relacionadas con ex mortifagos y las nuevas logias que emergían cada vez con más fuerza. El azabache se sorprendió de ver a los Malfoy ya que el rumor de que Astoria Greengrass  estaba gravemente enferma había llegado a sus oídos. Los miro y Draco Malfoy levemente lo saludo con la cabeza, sus hijos se habían hecho realmente amigos desde el primer día de colegio y sin más tuvieron que limar asperezas obligadamente, quien diría que el egocéntrico y clasista Draco Malfoy dejara su orgullo de lado por su hijo, aunque no se podía quitar el mérito de Astoria, ya que ella había influido mucho en el cambio de aquella familia, a pesar de su delgadez y lo pálida que se encontraba era una hermosa mujer que sobresalía entre todos  

  • Señora Granger, señor Spooner, por favor por aquí, al lado del ministro – Dijo Josue uno de los asesores del ministro, pero al ver que los asientos estaban ocupados, Hermione y su marido se negaron
  • Muchas gracias, pero nos sentaremos en el lugar que teníamos asignado 05 y04 – Contesto Luca un poco incomodo
  • Hermione, que gusto tenerte aquí –Dijo Kingsley  parándose para saludar a la castaña.

El resto de los presentes se veían sorprendidos, Hermione Granger la misma chica que habían conocido de aspecto sencillo y no tan aficionado a la moda, ahora parecía una modelo salida de una de esas revistas muggle, el tiempo parecía no pasar para ella su rostro era totalmente nítido y terso, traía el cabello recogido en un moño y estaba sutilmente maquillada, aunque sobresalían sus labios color uva. Su atuendo contaba con una capa de seda pulcra color negro y debajo un pantalón negro tiro alto y una camisa blanca al estilo Muggle su marido de igual manera tenia puesto una camiseta de cuello alto negra, pantalón negro y un saco color marrón

  • Ministro tanto tiempo- Contesto brindándole una sonrisa y en ese mismo momento Harry tomo valor y se acercó a ella para saludarla con un beso y estrechar la mano con Luca – Harry
  • Herms – Dijo el mirándola con añoranza, sacando de sus casillas a Ginny y Ron no dejaba de mirarla con anhelo a lo que Lavander Brown solo pudo bajar la cabeza con cierta tristeza.

La profesora  McGonagall ahora directora no pudo aguantar su emoción y abraso a la castaña con añoranza, era la primera vez después de tanto tiempo que todos aquellos héroes de la segunda guerra mágica se encontraban en un mismo lugar, por supuesto dejando de lado a los demás presentes que precisamente habían estado en su contra y que todo aquel reencuentro no los hacia estar tan cómodos. Al separarse y saludar como pudo a todos sus ex compañeros de colegio entre ellos Luna, Neville, Seamus se percató de que el asiento asignado para ella seria al lado del matrimonio Malfoy, un poco temerosa se acercó, pero para su sorpresa Astoria Malfoy le brindo una gratificante sonrisa a lo que Hermione respondió de la misma manera. Después de un rato Malcon el hermano de Luca llego junto a su mujer y se sentaron muy cerca de ellos, brindándole así una seguridad a la castaña la cual sorpresivamente estaba muy incómoda al estar rodeada de personas tan conocidas para ella, pero a la vez desconocidas.  No podía pasar en alto como la mirada de ciertos Slytherin la perturbaban, la miraban con un poco de desprecio sobre todo Pansy Parkinson la cual no dejaba de mirar de reojo la mano entrelazada de la castaña con Luca y la cual estaba adornada por un valioso anillo de diamantes y de un sutil rubí, seguramente Pansy se preguntaba como podía ser posible que una Sangre Sucia como la solía llamarla llego a estar con el hijo menor de una de las familias sangre puras y más ricas de todo Europa.

  • Bueno ya ha comenzado – dijo el ministerio mientras se escuchaba como los relatadores comenzaban a nombrar a los jugadores que iban saliendo.

A Hermione se le estrujo un poco el corazón al ver salir a Rose esta traída dos trenzas muy apretadas y unas anti parras para que la lluvia no la molestara, un pequeño sentimiento de tristeza se posó en su rostro, le costaba tanto estar separada de su hija y que esta estuviese enojada con ella.

  • Tengo sentimientos encontrados, mis hijos juegan para el enemigo, pero mi corazón también esta con Hogwarts

Esa voz chula y un poco egocéntrica escucho la castaña y tuvo que contener las ganas de decir algún comentario, Luca apretó con sutiliza la mano de su esposa dándole tranquilidad con una sonrisa y la castaña asintió devolviéndole el gesto. Ahí estaba el Ron Weasley que la traiciono, ese que le importaba más quedar bien con todos, que con su familia, ese mismo que había abandonado a sus hijo excusándose de que la castaña había huido, ella solía pensar en que si al menos el, le hubiese confesado la verdad, si al menos el  hubiese hablado, las cosas serian totalmente diferentes hasta podrían seguir siendo amigo, pero el opto por ocultarle, por querer llevar una doble vida y solo para no quedar mal. Y luego cundo Hermione supo la verdad y decidió alejarse, el la defenestro, la acuso de resentida y dijo por todos lados, a su familia también que ella le había prohibido ver a sus hijos, cosa que nunca fue verdad pero aun así al pasar el tiempo y después de saber toda la verdad, lo seguían apañando y el seguía excusándose y nuevamente queriendo quedar bien con todos, como hacía en ese momento. Como podía ser que un padre no apoyase a sus hijos por ir a un colegio diferente que el, era realmente un colmo.




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