Mi Realidad Secreta

Capítulo III

El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino.

(Steplen Crane)

Because I´m happy…

Me despierto al escuchar sonar una de las canciones que alegran mi día. También escucho la voz de mamá gritándoles a mis hermanos que se dieran prisa para desayunar. Yo, en cambio, tomo un peine y trato de controlar mi estilo mañanero. Voy hacia mis anteojos y aún siguen opacados por culpa de ese chico idiota del otro día. Era lindo y alto. Me pregunto si lo volveré a ver.

Me coloco el uniforme púrpura con blanco que representa que soy una digna estudiante de Victory High School, la escuela más grande y creativa de Oregon.

Hoy debo hacer lo posible por no llegar tarde a la escuela. Es la presentación de nuestra obra Mirrors y Sarah me mataría si no le llevo el traje.

Mamá me sirve una taza de café y se acerca tocándome el hombro con suavidad.

—Ali cariño, ¿cómo sigues?

—Estoy mucho mejor. Espero seguir de esa manera.

—Cuídate y no saltes mucho. —me dice con la voz más tierna que posee.

—Si hermanita, si fea no te quieren, enferma te querrán menos. —interrumpe mi hermano Samuel, tan pequeño como molestoso.

 

***

¿Cómo se lo digo?... ¿cómo lo explico?... Es muy difícil describir lo que realmente está pasando. No puedo verle a los ojos, eso me llenara de vergüenza. Se caerá mi mundo al decirle esto. Decirle que no es odio, sino un sentimiento más fuerte.

No sé cómo llegue a este estado.

Quiero decirle, pero algo me impulsa a no arriesgarme de esa manera.

Lo vi y me quede perpleja. Él no se daba cuenta de lo mucho que mi mirada le estudiaba. Ese chico es la persona soñada por cualquier mujer.

Un momento… Se acerca… Me sonríe… Posa sus ojos en mí con mucha atención…

—Hola—me dice tímidamente.

—Hola…—logro responderle después de unos segundos en los que me quede algo paralizada.

Nos observamos como buscando algo en el rostro del otro, algo que ambos necesitamos, pero aún no lo sabemos. No tenemos idea de lo que buscamos. Pero aun así, seguimos haciéndolo.

 

— ¡Auch! — digo espantada al sentir algo que me golpeó. No puede ser, otra vez me quede dormida en clase de Historia.

—Señorita Barner, ¿ha dormido bien? — me dice el maestro mirándome con cara de amenaza.

—Disculpe, pero no he dormido bien. — respondo algo tímida.

Es cierto, mi sueño ha sido el más extraño que he tenido jamás. Me ha dejado muy confusa. No es la primera vez que sueño con un chico, pero, ¿por qué tuvo que ser él?

Giro la cabeza y a mi derecha está el borrador de pizarra que me despertó. El maestro (que ya sabe mi nombre completo de tantas veces que he dormido en sus clases), sólo me mira y escribe en su libreta algo en rojo.

—Pss, Ali— susurra Katherine, una de mis compañeras.

— ¿Qué pasa?

—Estabas algo extraña ahí dormida, ¿segura que estás bien?

—Segurísima nena, obvio estaba extraña, pues estaba durmiendo de lo más rico.

—Pero sudabas y emitías sonidos, mmmm, raros…

—Estoy muy bien, es que ya sabes, esta clase me da mucho sueño. — Miento.

Al terminar la clase, mientras recojo mis útiles para mudarme del salón, observo que entra el tal Ta… ¿Cómo era?... Ah, Taylor, sí, él. Habla algo con el maestro de Historia, y después me localiza, acto seguido le ignoro. Este chico no me cae del todo bien.

Se acerca a mí con un temple lo suficientemente alegre como para que provoque una reacción poco usual en mí.

—Hola Alison Barner—dice con una sonrisa encantadora. ¡Ahg! Me provoca gases.

—Hola Ta..? —le digo simulando no recordar su nombre. Si supiera que no logro olvidarle.

—Taylor, es Taylor…—me mira con esos ojos iluminados, me transmite una alegría diferente. —Y dime, ¿cómo sigue tu ropa y anteojos?

No puedo evitar reírme por esa idiotez.

—Mi ropa, está seca, mis anteojos, aún opacados, ¿y yo? Muy bien gracias por preguntar.

—No pregunto por usted, porque sé que está mejor que yo. — este tipo me volverá loca.

—Ajá, ¿y tú como sabes eso?

—Porque no has parado de sonreír y tu cara está tiernamente rosada, me encanta. Oye sí que eres pequeña.

—Dime algo que no sepa. —no me había dado cuenta que he mantenido esa sonrisa durante toda la conversación. Qué vergüenza… Le pongo los ojos en blanco para tratar de ocultar esto. — ¿Siempre eres tan insoportable?

—Para ti nunca lo soy, ni lo seré—Dios… es tan seguro de sí mismo. Ok… ahora se está poniendo demasiado cerca.

—Entiendo, nos vemos Taylor. — uso las mejores medidas que poseo para escapar del señor atractivo. Se ríe y me dice— Nos vemos nena. —me guiña un ojo y se marcha. Dejándome ahí, esperando más.




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