Mi Realidad Secreta

Capítulo VII

No debemos tener miedo a equivocarnos. Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

(Anónimo)

 

Me despierto por otro dolor en el pecho. ¡Wao duele mucho! Llamo a mamá pero no me escucha… Explotaré… ¿Por qué a mí?

Todo se me pone de blanco, la voz no sale de mi garganta… escucho un sonido estruendoso. No creo que lo soporte. No veo nada en donde estoy, es como si me hubieran transportado a un universo paralelo.

Corro. Corro con desesperación, pero es como si no tuviese fin. Coloco mi cuerpo en posición fetal. Me acurruco lo más que puedo para sentir mi propia compañía. Escucho una voz. Pero es desconocida. Dulce y fuerte a la vez.

¿Porque te distraes en cosas que no deberías? Tengo planes contigo y son maravillosos. ¿Acaso es más importante lo que tiene lo malvado para ti que lo que tengo yo? Me duele demasiado que pienses así.

Comienza a dolerme el corazón. ¡QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE QUÉ ESTÁ PASANDO!

Pestañeo con intensidad. No pasa nada. Vuelvo a hacerlo suplicándole al Dios que conozco que me devuelva la vida. ¡No pasa nada!!!

Siento como mi corazón se va deteniendo, lentamente. Comienzo a ahogarme. Trato de gritar. Trato de que pase algo diferente. Pero todo empeora.

Y, así mismo, mi corazón deja de latir…

 

--¡Alison despierta!!!! —es mamá sacudiendo mi cuerpo toda alarmada. Ahora si estoy confundida.

— ¿Mamá? —es lo poco que logro decir. Ni mis pensamientos están como deberían. —Mamá ayúdame. Quiero salir de aquí.

— ¿Cariño que tienes? Explícamelo por favor te lo ruego.

—Sácame de este cuarto lleno de nada. Me volverá loca.

Ella solo me abraza mientras me susurra que me ama. Justo esto necesitaba. Cariño verdadero.

— Mamá sentía cómo moría. Sentía todo. Y esa voz. Esa voz me dijo algo extraño.

— Hablaremos de esto después. Te lo aseguro, ahora solo quiero que descanses.

— Está bien mamá.

Cerré los ojos, pero estaba consciente de lo que pasaba alrededor. Sabía que a mi lado había alguien, y, sentía como su mirada preocupante se posaba en mí.

¨No te preocupes por nada, siempre estaré aquí para ti¨.

Esa frase no deja de resonar como eco sobre mis pensamientos perdidos.

Mamá comienza a hablar con otra persona que llega muy deprisa.

—Disculpa pero, ¿quién eres?

—Soy amigo de su hija. Alguien me dijo lo que estaba pasando y sentí que debía estar aquí. Con ella. Mi nombre es Taylor, un placer conocerle señora Barner.

—Si es así no hay ningún problema hijo. Regreso en unos minutos, cuídala.

—Por supuesto señora…

Se escuchan los pasos de mamá alejarse y cerrar la puerta de la habitación del hospital.

Taylor coloca su mano sobre la mía, esa palma caliente y que transmite una ligera electricidad.

No emite ninguna palabra. Solo se quedó sentado a mi lado y escucho cómo resopla con profundidad.

— ¿Por qué a ti? De todas las personas existentes tuviste que ser tú. Como lo lamento Alison. Si tuviera corazón, te juro que me lo quito ahora mismo y te lo daría…

Ante esas últimas palabras, mis ojos se abrieron solos, sin que mi cerebro los mandase a hacer tal reacción.

—Ali, ¿estás bien?... Sé que todo esto es mi culpa… Lo siento tanto…— me ruega Taylor colocando su rostro tan escondido que no logro distinguir sus expresiones. Levanta su mirada y me inunda el alma con esos ojos llenos de tristeza.

— ¿Có…cómo pu... puede ser tu…culpa? —le sorprende tanto como a mí la respuesta que tuve.

—Aún no puedo decírtelo Ali… Pero voy a remediar todo esto, sea como sea, lo prometo.

Entra mi madre con dos botellas de agua. Una la destapa y hace que tome solo un poco. Taylor aún sujeta mi mano con fuerza.

Dios mío… Necesito una explicación, ¿acaso Taylor tiene algo que ver con lo que me pasa? Y… ¿por qué tuvo él que estar aquí?

—Ali, aún los doctores no han pronosticado lo que tienes. Le ruego a Dios que no sea nada malo. Oye joven, ¿te quedarás más tiempo o te irás?

—Creo que me iré por hoy, regresaré mañana para ver como mejora. Lo lamento mucho Alison…

— ¿Por qué pides disculpas? — dice mi madre al escuchar esas palabras. Si supiera que yo estoy más confundida que ella.

—Le explicaré a su tiempo a usted y a su hija. Buenas tardes.

Taylor sale deprisa de la habitación. Es como si estuviese huyendo de algo o algún tipo de comentario. Quisiera poder tener confianza en él y no sentir algo tan fuerte como lo que siento desde que le vi. Pero la vida es injusta. ¿No?

¿Porque Taylor me dijo eso? ¿Su culpa?... No sería capaz de envenenarme con la Nutella o de invitarme a salir para matarme. No es de esos. Espero que diga pronto lo que sucede porque cuando yo comience a desconfiar de él, no tendré la culpa de lo que le pase.




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