Mi Rey

14

Está a punto de llegar la Navidad y con ella se cumplirá pronto un año de mi llegada.

Aún recuerdo el día que hablé con mamá, hablar con ella y descubrir que iba a tener un hermano llenaron mis días de luz y de ilusión.

Sobre todo al saber que se trataba de un niño, el al menos no tendría que pasar por esto. Eso es lo que más me alegraba.

Recuerdo como llegué hasta las escaleras y como dejé mi andador detrás de mi. Me agarre fuerte a la barandilla y comencé a bajar, primero un pie y después otro.

No diré que avance mucho ya que ni siquiera conseguí llegar a la segunda planta.

Los guardias enseguida notaron la ausencia en mi habitación y salieron disparados en mi busca.

Quisieron levantarme del escalón en el que me hallaba sentada, pero me negué. Si ellos tenían que estar allí presentes yo no se lo podía impedir pero no necesitaba de su ayuda.

Eso era algo que necesitaba hacer yo por mí misma.

También me pareció ver a Alan detrás ellos. Creo que tardé casi dos horas en conseguir bajar todas las escaleras. Pero lo conseguí y para mí eso fue el logro más importante de toda mi vida.

Cada día que pasaba veía como toda la Manada como la llamaba Ruby estaba inmersa en el júbilo y la celebración por las próximas navidades.

No pensaba que ellos la celebrasen ya que dudaba de que tuviésemos las mismas creencias. Pero si, aquí todos disfrutaban de un espíritu navideño que a la vez resultaba contagioso.

Desde hacía varios meses hablaba con mamá, al principio solo fueron simples llamadas pero cuando mi rostro mejoro y cogí algo de peso decidimos pasar a las videollamadas.

Esa era la mejor parte de mi día, cuando por unos minutos podía disfrutar de la voz y de la visión de mi madre en la pantalla de mi móvil.

....

--- Luna que quiere que preparemos para la cena de Navidad ---

--- No lo sé que soléis preparar---

Ruby me indicó un montón de platillos y la verdad es que eran muchos para poder elegir. Así que hice lo que me pareció más sensato en ese momento.

--- Qué platillos son los preferidos del señor?---

Ella me los indicó y yo le dije que esos estarían bien. El único inconveniente es que yo odiaba el pescado con todo mi ser. Pero si había tanta comida que más daba sino probaba un solo plato.

Y los días siguieron pasando hasta que llegó la Nochebuena.

Abrí el armario y saqué uno de los vestidos que me habían regalado en mi cumpleaños.

Opte por uno rojo, con escote en forma de corazón, fruncido en el pecho y con algo de vuelo hasta las rodillas.

También saqué los zapatos a juego, apenas hacía unas semanas que había comenzado a andar bien por lo que ponerme unos tacones no era la mejor de mis opciones. Pero por una vez en mucho tiempo necesitaba sentirme bonita.

Dejé mi pelo suelto adornado por bucles, abrí el cajón de mi mesilla y cogí el anillo que me regaló Alan y la pulsera de Yami.

Apliqué un poco de rímel sobre mis pestañas y me puse un poco de gloss.

La verdad es que yo no tenía nada de maquillaje, nunca antes lo había usado, nadie se fijaba en mí y por esa misma razón nunca había comprado maquillaje.

Gracias al cielo que Ruby si que tenía algo en su casa y me lo prestó.

Y así segura de mí misma bajé las escaleras y pasé hasta el salón. Un gran árbol de Navidad decoraba la estancia al fondo.

La mesa estaba puesta para dos, mire el reloj y vi que eran pasadas las nueve. Me senté y esperé a que Alan llegase para cenar.

Los minutos pasaban y él no parecía llegar. Hasta en tres ocasiones Ruby me preguntó si debía servir la cena. Y tres veces le dije que no.

Cuando ya eran casi las diez y estaba a punto de decirle a Ruby que trajera mi cena. Alan apareció se sentó justo enfrente de mí y de nuevo no dijo nada.

Ese silencio y esa indiferencia me estaban matando poco a poco.

--- Si hubiese sabido que te ibas a arreglar tanto yo también habría hecho lo mismo. Estas muy bella Abi ---sus palabras consiguieron sacar el rubor de mis mejillas.

--- No importa te ves muy bien así --- y no era mentira llevaba unos pantalones vaqueros que marcaban sus fuertes piernas y su duro trasero. Una camisa blanca con dos botones desabotonados y una pequeña barba incipiente lo que lo hacía ver muy sexy a mis ojos.

Cuando él se dio cuenta de que todos los platos preparados eran sus preferidos me dirigió una sonrisa, por primera vez en mucho tiempo me sentí bien de que él se sintiese bien.

Pero su semblante cambio cuando vio que yo no probé el pescado.

--- No te sientas mal hay demasiada comida y que a mí no me guste un plato no significa que no lo esté pasando bien ---

--- Aún así deberías haber ordenado algo de tu gusto---

--- No te preocupes, estoy bien ---

Terminamos de cenar y él se levantó de la mesa. Aún no se podía marchar, tenía que entregarle mi regalo. No era nada del otro mundo pero lo había preparado con mucha ilusión.

--- Alan espera, tengo un regalo para darte ---

--- Un regalo, por qué?---

--- Es navidad, no sé si aquí será igual pero en mi mundo siempre se entregan presentes a la gente que te importa ---

Mis palabras causaron un efecto desconocido. Ya que Alan se acercó hasta mí posición y cogió mi barbilla con dulzura.

--- De verdad, te importo?---

Solo puede asentir con la cabeza, mi mirada estaba clavada en sus labios, me pregunte como se sentirían sus labios sobre los míos. Cierro mis ojos y espero a que me bese.

--- Entonces deberé hacerte un regalo yo también --- dice separándose de mí y dejándome en mi sitio triste y humillada.

Suspiro y me repongo. Después de todo lo que he hecho de verdad esperaba que el lo olvidará todo y me besara. Saco de mi cabeza esas estúpidas ideas.

Camino hasta el árbol y cojo una pequeña cajita.

Me acerco hasta el y se la entrego.

--- Se que no es el mejor de los regalos, pero lo he hecho yo. Siento que no sea caro ni sofisticado pero no dispongo de dinero.. ---




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