Se ha comido todo lo que he preparado, igual tenía mucha hambre o por el contrario lo ha hecho para que yo no me sienta mal.
En algún momento tendré que hablar con él y decirle que no se preocupe de herir mis sentimientos.
Ya he aceptado mi destino y por primera vez en mucho tiempo me siento bien.
Salimos a la calle y me doy cuenta de que no he cogido mi abrigo.
Voy a volver al interior de la casa cuando Alan me enseña mi abrigo colgando sobre su brazo.
Vaya esto es muy bonito por su parte. A veces soy demasiado despistada creo que un día perdería la cabeza, menos mal que esta se haya pegada a mi cuerpo.
Subo en el coche junto a él y me siento extraña. De verdad pensaba que ellos no tendrían coches, que tú no los hayas visto aquí no significa que no los tengan. Me digo a mi misma.
Aquí hay televisión, hay teléfonos, hay internet y un sinfín de más cosas.
Llegamos hasta el gran muro, solo con mirarlo en mi mente se recrean malos recuerdos.
La gran puerta se abre. Y cojemos uno de los caminos. En tan solo media hora nos hallamos en el pueblo.
No puedo creer que todo este tiempo haya estado tan cerca.
Llegamos hasta la casa de mi madre sin que yo le dé ninguna indicación.
No lo tomo en cuenta ya que por lo poco que he visto en el, es un hombre previsor.
Estaciona el coche junto a la entrada. No puedo evitar sentirme nerviosa. Hace casi un año que no los veo en persona, y no hemos avisado de nuestra llegada por lo que no sé cómo se van a tomar nuestra visita.
Alan coge mi mano, no sé muy bien como tomármelo, quizás lo único que quiera es aparentar ser la pareja feliz.
Bueno si es eso lo que quiere se lo daré, así mamá y Kevin se quedarán más tranquilos.
Llamamos a la puerta, pasados unos segundos la puerta se abre. Kevin está parado mirándonos con asombro.
Suelto la mano de mi compañero y me abrazo a Kevin, me parece escuchar un gruñido pero no le hago demasiado caso.
Kevin se separa de mí un tanto incómodo. No entiendo que le pasa a la gente con mis abrazos, tampoco es como si me la pasara abrazando a todo el mundo.
En fin hoy voy a disfrutar del día y no voy a pensar en esas pequeñas cosas.
--- Kevin quién es?---
Escucho la voz de mamá, lo que me hace sonreír.
--- Baja y descubrelo por ti misma---
Mamá no tarda en bajar y en cuanto me ve deja al pequeño bulto que lleva en los brazos de Kevin.
Con ella sí que siento un abrazo de verdad, ella no parece violentarse por tocarme. La he echado tanto de menos que no puedo evitar llorar.
Mamá también llora pero no creo que se deba la tristeza más bien es a la felicidad de tenerme en casa otra vez. Aunque solo sea por unas horas quiero pasar el día de Navidad feliz.
--- Te presento a Jhon el es tu hermano pequeño ---
Me acerco hasta Kevin y este pone sobre mis brazos a mi pequeño hermano. Es tan chiquitín, tan adorable que despierta en mí una ternura hasta ahora desconocida.
Mamá me pide que le ayude a cocinar, ya que como no hemos avisado de nuestra llegada no tienen suficiente comida preparada.
Le preguntó que si Kevin y el bebé estarán bien junto a Alan, bueno ella ya sabe que no es un hombre normal.
Ella me dice que sí que no tengo porque preocuparme, Alan es del jefe de Kevin. Lo que me deja totalmente noqueada.
Me explica que es dueño de varias empresas, no solo aquí sino que las tiene repartidas por todo el país. Qué tonta he sido! qué pensaba que se financiaban solo de los cultivos y del ganado.
Me siento estúpida si tan solo alguien se hubiera tomado la molestia de explicarme algo sobre ellos no me sentiría tan tonta en estos momentos.
Mamá me dice que al menos una vez al mes el viene al pueblo y revisa que todo marche bien.
Le pregunto que si todos aquí saben lo que es. Ella niega con la cabeza y me dice que solo unos pocos conocen su procedencia.
Y también me cuenta algo más, cree que la primera vez que él me vio no fue en la plaza del pueblo. Si no que fue el día de nuestra llegada.
Si eso es verdad no entiendo porque me lo ha ocultado aunque por otra parte no me ha contado nada de nada.
Los llamamos para comer, la comida es exquisita y la compañía inmejorable. Kevin y Alan no dejan de hablar en toda la comida. Más bien esto parece una reunión de trabajo.
Pero si a mamá no le parece mal a mí tampoco, recogemos la mesa y preparamos el café.
Mamá se sienta al lado de Kevin, este la abraza por la espalda y le susurra algo en el oído. Consiguiendo que mamá se ruborice.
Que bonito es el amor, y qué triste es no experimentarlo. Bueno me imagino que con el tiempo aprenderé a vivir sin pensar en ello.
Mi hermano es una monada, lo único malo que puedo decir sobre él es que es una maquinita de hacer caca.
Desde que llevamos aquí al menos le hemos cambiado ya cuatro pañales.
--- Ya es hora Abi, tenemos que volver ---
Asiento con la cabeza y me despido de mi familia, ahora ya sé que no es tan lejos y que quizás antes de lo que pienso volveré a reunirme con ellos.
Subo al coche y sin poder evitarlo me quedo dormida...
Despierto sobre los brazos de Alan. No puedo evitar ruborizarme, ya lo sé es algo que debo cambiar me repito en mi mente.
Cuando llegamos a la habitación me deja sobre la cama. Ya no estoy cansada lo poco que dormido me ha sentado bien.
Cambio mi ropa por un pijama y una bata. Bajo hasta la cocina y comienzo a preparar la cena.
No recordaba lo bien que se sentía el hacer las cosas por uno mismo. Este día no lo olvidaré en años.
Llamó a Alan para que venga a cenar. Veo como está sumergido en una pila de papeles. Creo que el tiempo que le robo luego lo tiene que recuperar. Lo que no hace más que crear en mí una sensación de malestar.