Mi Rey

23

Alan me acaba de llamar, tengo que ir a no sé dónde y acompañarlo en no sé qué de una presentación oficial.

Pero para ello no solo tengo que salir de la Manada sino que también debo de coger un avión.

Creo que voy a Washington pero no estoy demasiado segura, cuando hablé con él estaba medio dormida y le dije a todo que sí.

Así que como no sé a dónde voy he cogido ropa de todo tipo. Me preocupa que tenga que asistir a algún tipo de evento con él ya que nunca antes lo he hecho.

Pero bueno supongo que estará bien si él quiere que vaya será bueno para mí.

...

Qué diferente es hacer un viaje tan largo en tan solo unas horas, si hubiese hecho este viaje en coche ahora mismo estaría agotada.

Hace un rato que bajamos del avión, y de verdad que no entiendo o no comprendo la posición que tiene Alan.

Haber sé que tiene dinero porque mamá me explicó que tiene varias empresas salpicadas por todo el país. Pero nunca llegué a pensar que también tendría un avión privado.

Cuantas cosas tendrá más que yo desconozco! Una limusina negra llega para recogernos, he viajado sola, bueno más o menos acompañada de mis sombras.

Porque es lo que son se pasan casi todo el día pegadas a la espalda.

Washington me recuerda mucho a los ángeles. Es una ciudad con mucho bullicio, llegamos hasta la entrada de un hotel y la verdad es que me parece extraño pensaba que iríamos a algún sitio rodeado de montañas y bosques pero en fin hay tantas cosas que desconozco de este mundo.

Bajo del coche y en la entrada me está esperando una mujer, se identifica como Emilia y me dice algo de que ostenta un cargo que no comprendo.

Mis guardias parecen estar tranquilos así que me imagino que todo estará bien y no habrá peligro.

Acompañó a la señora hasta el ascensor, esta toca la última planta y se mantiene callada durante todo el trayecto.

Cuando el ascensor se abre me quedo en estado de shock. La habitación es toda una planta.

No me puedo creer lo que veo, la acompaño y esta me indica que debo tomar un baño. Que todo está preparado.

Asiento con la cabeza y la sigo. Llegamos hasta el baño y veo que hay dos mujeres allí paradas. Ella me explica que ellas me van a ayudar a bañarme, a vestirme y a todo lo que necesite.

Me niego en rotundo, cómo voy a permitir que me bañen si me encuentro bien y además esto es vergonzoso.

Pues aunque me niego no consigo nada, ellas acatan órdenes y no sé qué tipo de Alfa es mi compañero pero debe de ser uno de los más importantes, si no el que más.

...

Bajamos en el ascensor, no me reconozco en el reflejo. Después de bañarme, me han depilado, hecho la manicura y la pedicura. Una sesión de peluquería y otra de maquillaje.

Para que decir que tampoco llevo uno de mis vestidos, ahora mismo parezco Cenicienta asistiendo al baile. Se podría decir que hasta mis zapatos son de cristal.

Pensaba que saldríamos a la calle y cogeríamos el coche pero no. Por el contrario avanzamos por un largo pasillo y entramos en una gran sala llena de gente.

Puedo ver a Alan al fondo de la sala sentado en lo que parece un trono.

Esto no puede ser verdad, cuando dijieron que era un rey no mentian.

Camino entre la gente, todo el mundo clava su mirada en mi. Y eso es algo que no me gusta. Me hace sentir bastante incómoda.

No todo el mundo aquí está contento con mi presencia, noto varias miradas de odio y estoy segura de que van dirigidas hacia mi.

Llegó hasta Alan y este se levanta de su trono y deja un beso sobre mi mano.

--- Me vas a explicar de qué va todo esto?---

--- En un momento---

Coge mi mano y se sitúa justo en el centro del escenario.

--- Le presento a su reina, mi reina---

Comienza a escuchar vítores pero también escucho algún que otro improperio, la verdad que esos se cortan rápido porque veo como varios guardias se llevan a gente arrastras.

--- Qué les va a pasar?---le susurro a Alan cerca del oído.

--- Te han faltado el respeto por lo que su castigo tiene que ser el mayor de todos---

--- No, en serio no los van a matar por no quererme---

El asiente con la cabeza y no sonríe en ningún solo momento.

--- Alan no! No puedes permitir que los maten---

--- Eres demasiado buena, todos aquí tienen que cumplir las reglas si no fueran castigados, cualquiera podría intentar dañarte o dañarme a mí que en cualquier caso es lo mismo---

No me gusta cuando habla así incluso me produce miedo.

Pasamos bastantes horas metidos en esa gran sala, mucha gente está interesada en conocerme y muchas Lunas quieren colaborar conmigo en proyectos sociales.

Por fin me he enterado de porque me llaman Luna y yo que pensaba que era un apodo cariñoso y más bien se refiere a la pareja del Alfa.

Me aparto un rato de todo el bullicio o al menos lo intento. Esto me sobrepasa, yo nunca he llamado la atención, es más yo siempre he pasado desapercibida y muy bien. Y ahora de repente me encuentro que soy el centro de atención.

Nadie en toda la sala es humano, y como lo sé pues porque se lo he preguntado a Alan.

También le he preguntado otra cosa, si son capaces de salir de sus manadas, porque tienen que hacer un secuestro masivo cada ciertos años. Sería más fácil bajar a los pueblos y a las ciudades y buscar a sus compañeras.

Pero él me ha dicho que nuestra Manada es un tanto especial ya que la mayoría de sus integrantes no desean pasar demasiado tiempo entre humanos aunque su pareja sí lo sea. Así que aunque me ha explicado algo no me he enterado de nada.

Con lo lista que yo creía ser y desde que llevo o desde que entré en este mundo no comprendo ni entiendo casi nada. Supongo que esto es adaptación y aprender las cosas poco a poco.

Lo mejor de todo sería si alguien se tomara la molestia de decirme las cosas.




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