--- Volvemos a casa?---
--- No, tengo quedarme unos días en el palacio para arreglar unos asuntos pendientes---
Ha dicho palacio! Vale, Abi calmate y no montes un drama ya sabías que era alguien importante y hace tan solo unas horas has descubierto que no solo es un rey sino que es el rey de todos los hombres lobos.
No pregunto nada más, no tiene caso. Se que debo permanecer a su lado y no me dejará sola en la Manada.
Durante algo más de una hora permanecemos en el coche, como había imaginado el palacio se encuentra entre montañas y rodeado por un inmenso bosque.
Desconozco si estamos en Washington o por el contrario hemos salido del estado.
Nada mas parar el coche , los guardias nos escoltan. No voy a negar que me encuentro en un lugar de ensueño, es como si en un cuento de hadas me hallase.
Lo primero que hacen es indicarme dónde está el dormitorio y acompañarme hasta él. Alan deja un beso sobre mis labios y promete volver pronto a mi lado.
Si mi habitación en la manada ya me parecía grande esto es excesivo.
Pero ya que me ha tocado vivir esta parte voy a disfrutarla al máximo.
Me quitó toda la ropa y disfruto en el jacuzzi, cuando ya me siento arrugada como una pasa salgo y cambio mi ropa.
Y así pasó el resto de la noche, ni siquiera ha venido a cenar dos sirvientes han traído una bandeja con mi cena y una nota.
En ella se disculpaba y me pedía que me durmiese ya que tendría mucho trabajo y volvería tarde a la cama.
...
Despierto sola en la cama, miro hacia su lado y veo que la cama no está deshecha por lo que entiendo que no ha dormido aquí esta noche.
Me levanto de la cama y me visto, es hora de verlo o al menos de salir de esta habitación.
Salgo al pasillo y me encuentro con dos guardias, les pido que me lleven hasta el comedor y ellos obedecen sin objetar.
Bajo hasta el comedor y tampoco lo encuentro allí, no lo entiendo si no son ni las ocho de la mañana. Pero bueno quizás tiene mucho trabajo y este desayunando en su despacho, me siento y comienzan a servirme el desayuno.
No me doy cuenta de que en el comedor hay otra mujer, cuando me doy cuenta ya es demasiado tarde y ella me ataca con su lengua viperina.
--- No puedo creer que él me haya cambiado por algo tan insignificante como tú---
--- Perdona?---
Miró hacia todos lados buscando a la persona a la que se dirige, y no hay nadie, solamente estoy yo por lo que esa loca se dirige a mí.
--- Lo sabes de sobra, no tenía que haberte encontrado nunca---
--- Creo que esto lo debes hablar con Alan no conmigo...---respondo cansada de escuchar sus críticas.
--- Y encima lo llamas por su nombre cómo te atreves, estúpida e insignificante humana---
Doy un bufido y hago algo que nunca pensé que haría. Le muestro mi marca como si de una mercancía se tratara. Al fin y al cabo creo que eso es lo que soy.
No puedo negar que durante este tiempo he experimentado sentimientos hacia Alan, creo que estoy enamorada pero tampoco puedo olvidar por todo lo que he pasado con él.
---Te ha marcado! ---
Se acerca hasta mí con la mano levantada creo que me va a pegar una bofetada, dónde están mis guardias cuando los necesito.
La bofetada no llega hasta mi rostro, alguien o algo la intercepta. Abro mis ojos y puedo ver a un señor mayor sujetando su brazo.
--- Majestad disculpe a la ilusa de mi hija, tiene que acostumbrarse a quedarse en su lugar---
El señor mayor se lleva a esa mujer fuera del comedor, no llevo aquí ni siquiera un día y ya me he ganado a mi primera enemiga.
Paso el día sola curioseando el palacio, cuando me siento lo suficientemente aburrida voy hasta el despacho de Alan.
La puerta está entreabierta por lo que por un momento me quedo parada escuchando.
Puedo ver como ese señor mayor le recrimina a Alan que haya dejado plantada a su hija por elegirme a mí.
El parece sereno aunque veo sus ojos varias veces cambiar de color.
Con una calma nunca vista veo como le dice que solo se ha quedado con su compañera destinada. Su hija Bárbara solo era el reemplazo.
También le dice que los quiere fuera de palacio en el plazo de una semana. De no haberse marchado deberán atenerse a las consecuencias.
Creo que no es buen momento para interrumpir por lo que me marcho hasta mi habitación. Pocos minutos después aparece Alan.
--- Se que has estado en mi despacho---
--- No lo creo ---
--- Hay algo que desconoces pequeña, puedo oler tu aroma a distancia. Así que sé en qué lugar te encuentras en todo momento---
Vaya esto sí que es una revelación, ahora me dirá también que tiene un super oído. Susurro esas palabras y él comienza a reír.
--- Qué te ha parecido el palacio?---
--- Aburrido, prefiero volver a casa---
Si antes me creía aburrida desde que estoy aquí lo estoy todavía más. En casa al menos tenía Ruby y también tenía a Yami pero aquí no tengo a nadie.
Nadie quiere acercarse a mí muchos por miedo y otros por sus estúpidos prejuicios.
--- Cuánto tiempo pasaremos aquí? He pensado que si debes permanecer aquí durante muchos días podrías dejarme ir a casa de mamá...----
--- No puedo dejarte ir---
--- Si lo dices por escapar, creo que te he dejado claro que no lo haré---
--- No es eso, si estoy separado de ti por mucho tiempo mi cuerpo se resiente, necesito tenerte cerca por el vínculo que nos une---
No sé si he entendido bien esa parte pero creo que si me alejo de él, él se debilita o algo así.
--- Está bien, pero prométeme que pasaras más tiempo conmigo---
--- Te lo prometo, pero será en dos días ya que tengo que salir en unas horas para resolver unos asuntos en Alemania---
--- Puedo ir contigo?---
--- No, es demasiado arriesgado y peligroso---
--- Y qué hay de nuestro vínculo?---
El sonríe y me acerca hasta su pecho, agacha su cabeza y comienza a respirar mi aroma.