Este capítulo será narrado por Alan...
Acabo de regresar de Alemania, debería haberme llevado Abi conmigo.
Al final ni siquiera hubiese hecho falta mi presencia, ellos solos arreglaron el problema antes de mi llegada. Pero aún así tuve que quedarme los dos días estipulados por cortesía.
Llegó hasta el palacio, este se encuentra sumido en silencio, un silencio muy extraño por otra parte ya que este lugar es un sitio muy bullicioso.
Busco el aroma de mi compañera por todo el lugar, no soy capaz de dar con ella.
Es extraño que no haya salido de la habitación porque es una personita muy curiosa. Además de inquieta.
Subo las escaleras y los dos guardias que deberían estar apostados en la puerta no lo están.
Un mal presentimiento invade mi cuerpo en ese mismo momento.
Mi lobo aulla de dolor y aún no soy consciente del por qué.
Abro la puerta de golpe y no está en la habitación, todo está en su sitio.
No puede ser que haya escapado otra vez, ella me lo prometió, me niego creerlo, en este tiempo habíamos hecho muchos avances.
Estoy totalmente seguro de que ella me ama como yo la amo a ella.
Sé que mis comienzos no fueron buenos, pero al menos no la dañé y la respeté hasta que ella misma fue la que accedió a estar conmigo. Cualquier otro lobo la hubiera hecho suya el mismo día en el que la encontró.
Me vuelvo loco y con ello desató la ira de mi lobo. No encuentro a nadie y nadie sabe nada, sé que me están ocultando cosas y no tengo más remedio que empezar a matar gente.
Cuando ya han muerto a mis manos cuatro personas, uno de los guardias se atreve a hablar.
Me explica que la señorita Barbara los obligó a inculpar a mi compañera en un robo.
El mismo puso los pendientes robados en el cajón de Abi. Lo último que sabe es que la llevaron a los calabozos hace tres días.
Tres días ha pasado mi pequeña ahí abajo, seguro que no la han atendido bien ni le han dado alimento alguno.
Bajó todo lo rápido que puedo hasta los calabozos y encuentro un leve aroma.
Abro el calabozo y está vacío. Aún hay algo de su aroma impregnado en esta miserable habitación, pero ella no está, no hay ni un solo rastro de ella.
Es hora de dar caza a la malnacida de Barbara, no me importa si su padre ocupa un alto puesto en el consejo, se ha atrevido a dañar a mi compañera y acusarla injustamente.
No tendré piedad, la buscaré y le daré caza como la perra que es.
No tardo demasiado en dar con ella, la muy estúpida ni siquiera ha salido del palacio. Se encuentra en su habitación maquillándose.
--- Al fin has vuelto te echado de menos ---
--- Dónde está?---
--- De quién hablas?---
Me acerco hasta ella y agarro su cuello.
--- Me vas a decir de una vez dónde está mi compañera---
--- No te preocupes por ella, está donde debe estar. No podía permitir que estuvieses con una insignificante humana. Ahora que no está podemos seguir con los preparativos para nuestra unión---
Mi lobo se descontrola en ese justo momento, creo que no ha podido soportar las palabras de esa víbora.
En pocos segundos mi mano se ha convertido en una garra y ha arrancado su cabeza de un solo golpe.
Su cabeza rueda por el suelo con sus ojos abiertos llenos de horror...
Poco a poco doy con todos los culpables de ayudar a Bárbara y encerrar a Abi en el calabozo. Pero todos dicen lo mismo que ella es la única que sabia donde Abi puede encontrarse.
No importa que cada uno de ellos vea como muere el de delante, todos dicen lo mismo por lo que descubro que Bárbara era la única que conocía el paradero de mi compañera.
Si tan solo hubiera podido contener a mi lobo, la habríamos sacado la información a golpes, le habríamos arrancado sus uñas una por una y rotos todos sus huesos. Una vez soldados volveríamos a empezar de nuevo.
Pero no esté maldito lobo se tuvo que adelantar, y ahora no sé donde puede haber escondido a mi compañera.
...
Un mes, un maldito mes ha pasado desde que esa malnacida se llevó a mi compañera de mi lado.
No puedo decir que he sido el rey más bueno del mundo, porque mentiría el no tenerla a mi lado hace que mi lobo tome el control más de lo deseado.
No puedo sentir nada, nada más que ira en mi interior, mi vínculo con ella está casi roto, el dolor que siento no es comparable a nada en el mundo.
Lo he intentado todo, la he buscado por todo el mundo. Pero ni una sola pista he conseguido encontrar.
Solo me queda una cosa para hacer, siento que es lo último. Me han hablado de una bruja que es capaz de encontrar lo desconocido.
Ella es mi última opción si no doy con ella se que terminaré arrasando el mundo entero.
En unas horas vendra hasta mi encuentro, cuando hablé con ella le dije que yo podía ir hasta donde ella se encontrase.
Pero ella se negó dijo que su casa era su lugar de paz y que nada ni nadie podía perturbar su tranquilidad.
No sé con quién voy a tratar me han dicho que sus maneras son diferentes y sus pagos no tienen nada de normales.
Pero a estas alturas estoy tan desesperado que pagaría cualquier suma por encontrar a Abi con vida.
Me siento en el sillón de mi despacho y miro mi vitrina, allí tengo las cabezas de Bárbara y de su padre.
Recordándome a cada minuto el error de haberlos dejado en el palacio con mi compañera a solas.
Llaman a la puerta puedo oler el miedo detrás de ella.
Doy una orden y la puerta se abre, tras la puerta se encuentra un joven tembloroso.
--- Habla!---
--- Su majestad la bruja ha llegado lo está esperando en el salón del trono---dice temblando como una hoja que es movida por la brisa de invierno.
Es la hora de enfrentarme a mi destino si ella no es capaz de encontrarla nadie jamás lo hará.