No estoy segura del tiempo que llevo aquí. Pero creo que llevo casi un mes o quizás más tiempo.
Poco o nada queda de mi. De nuevo me encuentro inmersa en el abismo.
Me ha pegado cuatro palizas desde que llevo aquí. Las tres primeras fueron por intentar escapar y la última porque me negué a yacer con él.
Esa vez solo me pego pero quién me asegura a mí de que la próxima vez que quiera estar conmigo no me tomara por la fuerza.
He empezado a perder la esperanza de que Alan pueda encontrarme, el jorobado no me ha dejado salir de la casa pero desde las ventanas puedo ver que nos encontramos en una isla porque todo está rodeado por agua.
Así que en el supuesto caso en el que consiguiese escapar. Tendría que salir de aquí a nado, y para ser sincera nunca he sido muy buena nadadora. Además de que cada vez me siento más débil y cansada.
Apenas si me da de comer y lo poco que me da no es que esté en el mejor de los estados la verdad.
Creo que no se trata de un lobo, más bien este señor es otra cosa. Después de descubrir que los hombres lobos existían cualquier animal fantástico o ser fantástico también puede hacerlo.
Así que yo me atrevería a decir que este ser es un troll, porque apesta y un ser horrible por dentro y por fuera.
En mis sueños a veces veo a Alan que llega en una pequeña barca y me rescata. Esos sueños son los que me devuelven la esperanza. Pero en cambio la mayoría de las veces sueño que él está con Bárbara. Ella ríe sin cesar y acaricia el pecho de Alan.
Esos son los peores sueños, a menudo despierto bañada en sudor.
Me despierto temprano, otro día más en mi horrible existencia. Si durante mucho tiempo estuve enfada con Alan por haberme llevado a la fuerza a la Manada, ahora visto desde mi nueva perspectiva eso era oro líquido y en cambio ahora estoy en una ciénaga podrida.
La maldita cadena tiene mi tobillo en carne viva, sino me muero por inanición lo haré pronto por una infección.
A mí mente llega un recuerdo, fue al poco de llegar aquí, mi tobillo comenzaba a sangrar y me atreví a decirle que yo le podría pagar el doble de lo que le había pagado por mí, si tan solo me soltaba y llamaba a Alan.
No solo no curó mi herida, sino que también fui castigada de una horrible manera.
Me tuvo encerrada en una pequeña habitación durante bastante tiempo, mi única compañía eran pequeños roedores...
Me dirijo a la cocina y comienzo a prepararlo todo, por alguna extraña razón él se pasa casi todo el día dormido. Pero cuando se va el sol, él se despierta y no de la mejor de las maneras.
Aún así duerme con un ojo abierto y otro cerrado.
Podría quedarme más tiempo en la cama pero entonces no sería capaz de realizar todas las tareas.
Ya que me paso casi todo el día cocinando. Este ser dispone de un apetito voraz, si al menos disfrutase de la comida... Pero por el contrario no mastica, solo engulle y traga.
Por lo que a mí mente llega una idea. Qué me podría pasar, que matara tal vez?
Eso ya no me preocupa no tengo miedo a morir, incluso a veces es lo que más deseo en este mundo.
Busco entre los productos de limpieza, al final de todos se encuentra el que busco.
Miro la etiqueta y veo que es antigua. Eso hace que una sonrisa se muestre en mi cara.
Siempre he sido muy buena en química por lo que se que algunos insecticidas llevaban arsénico entre sus componentes.
Actualmente no, pero hace algún tiempo esto no era así.
Abro el recipiente y vierto un poquito en casa uno de los platillos que he preparado.
Se que esto no lo matara al menos por el momento, pero si lo debilitara y su salud se verá mermada.
Por lo que con esto al menos tendré una oportunidad de no morir aquí.
Paso el resto del día trabajando en la casa, para cuando llega la hora de que el sol caiga. Ya lo tengo todo preparado.
Solo tengo que conseguir que no note nada raro en mí, si se da cuenta de lo más mínimo estaré perdida y todos mis esfuerzos habrán caído en saco roto.
Hoy se levanta de peor humor si cabe, no deja de lanzar improperios y dar golpes a su paso.
Lo espero en la cocina con la cabeza agachada. Toma asiento y golpea la mesa.
Me acerco y comienzo a servir toda la comida. En menos de cinco minutos se ha comido el trabajo de todo un día.
Me dispongo a recoger, cuando el se levanta y se acerca hasta mí posición con intenciones desagradables.
Lucho con él pero no soy rival, está vez no voy a poder escapar. Cierro los ojos y comienzo a llorar.
Solo espero que todo pase rápido.
Pero él dolor no llega, ni si quiera tengo sus asquerosas manos sobre mi cuerpo.
Abro los ojos y veo como este se retuerce de dolor.
No pensaba que el veneno actuase tan pronto pero me alegro de haberme equivocado.
Este ata mi mano a un grillete que hay en la pared y sale disparado al baño.
Tengo que pensar en algo para poder liberar mi mano y mi tobillo.
Pero ahora mismo no sé cómo hacerlo, necesito tranquilizarme y ser rápida.
Esta es mi mejor jugada y si no lo consigo también será la última. Tengo que intentarlo, ya he pasado bastante necesito por una vez en toda mi vida sentirme útil e intentar sobresalir en algo.
Si es en los escapes pues bienvenido sea.
El tiempo comienza a pasar y con él las horas. Sigo en el mismo lugar que él me dejó y él aún no ha salido del baño.
El tiempo juega en mi contra, creo que no lo conseguiré...
"Maldito jorobado del demonio".
Exclamó en voz alta.