--- Abi, estás viva? Me alegra tanto de saber que estás bien...--- mi pequeña bebé comienza a llorar y ella la mira extrañada.
--- No me digas que ella es...---
--- Ella es tu nieta---sonrío y asiento con la cabeza.
La señora Margarita me entrega a mi bebé, y yo se lo muestro a mamá.
--- No me lo puedo creer, mi pequeña ha crecido y ahora es madre también---
Mientras habla no puede dejar de llorar, se acerca hasta mí de nuevo y esta vez extiendo mis brazos para que coja su nieta.
Pasamos todo el día en casa de la señora Margarita y el señor José, ya tengo a otras tres personas más para agradecer.
Hace poco más de un año no tenía ni una sola amiga, nadie me miraba, nadie me hablaba y ahora he dejado a un pueblo entero echándome de menos. Y voy a volver a dejar a estas tres buenas personas.
Después de haber dormido y haber descansado bien. Mamá y yo nos dirigimos hasta la embajada, mamá ha traído todos los papeles que ha encontrado. Esperamos que con ellos podamos regresar a Estados Unidos.
........
En la embajada todo ha sido un poco caótico pero al final después de mucho rifirraces mi madre ha conseguido un visado para mí y otro para mi hija. Este si cabe es el que más ha costado. Ya que no dispongo de ninguna partida de nacimiento.
No sé cómo lo ha conseguido, la verdad.
Creía que eso iba a ser algo imposible pero veo que con mi madre no hay nada imposible.
Después de conseguir todos los papeles nos despedimos de mis nuevos salvadores y cogemos un avión hacia nuestro destino.
No soy capaz en todo el viaje de preguntar por Alam. Aunque lo he echado mucho de menos tengo miedo a su reacción y aún más miedo a que me haya olvidado y reemplazado por esa horrible mujer.
Y si me quita mi hija? Y si no me deja volverla a ver? Esos pensamientos llenan mi mente. Tiemblo de solo pensar que alguien me puede arrebatar a mi bebé.
Después de lo que parecen mil horas conseguimos aterrizar en el aeropuerto de Alaska.
Ahora ya sé lo que viene otras tantas horas en coche hasta que lleguemos al pueblo. Pero por fin puedo respirar tranquila en unas horas estaré de nuevo en casa.
Cuando llegamos a la puerta Kevin sale a recibirnos con mi hermanito entre sus brazos.
No me puedo creer todo lo que ha crecido. Pero claro si lo pienso bien ha pasado un año desde que los vi por última vez.
Subo a mi dormitorio y me acomodo, cambio mi ropa y veo que la que tengo aquí se me ha quedado un poco pequeña.
No me había dado cuenta de que aún no he perdido los kilos del embarazo. Por lo que toda mi ropa me queda demasiado pequeña.
Mamá parece tener superpoderes porque llega hasta mi dormitorio con un pantalón y una sudadera de una talla más acorde a la mía.
Después de ducharme u cambiarme bajó hasta el salón, allí me encuentro a Kevin a mamá y a los dos pequeños durmiendo a su lado.
--- Es hora de que hablemos---dice mamá en tono de preocupación.
Sabías de sobra que este momento llegaría, que debería dar explicaciones y contar la verdad.
No puedo obviar que he estado fuera durante todo un año.
Así que no tengo nada que perder y poco a poco les voy relatando todo lo que me ha pasado a lo largo de este año.
Cuando termino de narrar mi historia veo como mi madre tiene los ojos empañados y Kevin tiene sus ojos inyectados en sangre.
--- Hay que llamar a Alam, debemos contarle todo y decirle que estás aquí--- dice Kelvin levantándose del sillón y dirigiéndose hacia el teléfono.
--- Espera, no lo llames aún... Tengo miedo y si quiere quitarme a la niña, mamá, mamá... yo no sé si sería capaz de soportarlo---
Mi madre se acerca a mí y me abraza, no me había dado cuenta de lo que echaba de menos un abrazo hasta que he recibido uno de mi madre.
Que tendrán las madres que lo curan todo.
--- Sabes que tenemos que llamarlo, estoy segura de que no te quitará a tu pequeña y si se atreve a hacerlo te juro que le prenderé fuego a toda la Manada ---
Estoy a punto de reírme cuando veo en sus ojos que todas y cada una de sus palabras las dice totalmente en serio.
Kevin me mira parado al lado del teléfono, asiento con la cabeza y el comienza a marcar.
Supongo que tampoco puedo esconderme de él toda la vida. Y lo mejor será que si tiene que pasar algo malo cuanto antes suceda mejor.
Durante unos minutos escuchó como Kevin habla con él pero no soy capaz de escuchar la voz de Alam.
Después de otro rato más Kevin cuelga el teléfono y se acerca hasta a nosotras.
--- Estará aquí en dos días, ahora mismo está en Europa, no creo que quiera quitarte a la niña ya que por lo que me ha dicho ha estado buscándote por todo el mundo durante todo este año---
No puedo evitar dar un suspiro de alivio, si me ha estado buscando es que no está con esa horrible mujer.
Ahora lo que no sé es como va a reaccionar cuando vea a nuestra hija. Espero que se lo tome bien y si no lo hace poco me va a importar.
Durante todo este año he aprendido a valerme por mí misma, ya no volveré a estar nunca más encerrada,y si acepto irme con él será por propia decisión no porque él me lo imponga.
Si tengo que denunciarlo ante las autoridades lo haré, no estoy sola mi madre me apoyará en todas y en cada una de mis decisiones.
Mi hija comienza a llorar, debe de tener hambre. Me acerco hasta ella y la saco de la pequeña cuna. Mi hermanito parece removerse, hace tan solo unas horas que la conoce y ya no quiere despegarse de ella.
La acomodo y le doy de mamar.
--- Aún no nos has dicho cómo se llama?---
--- Es que aún no le he puesto un nombre, no lo digan ya lo sé! soy la madre más horrible del mundo, pero es que esperaba a que Alam lo eligiese conmigo---
--- No eres la peor madre del mundo, creo que es muy bonito esperar a que el padre de la niña esté presente para elegir un nombre--- esta vez es Kevin el que habla y sus palabras me reconfortan.