Mi Rey

37

Después del sueño que tuve anoche, no puedo obviar que deseo estar a solas con mi compañero.

Y no quiero hablar quiero más bien hacer otras cosas, había olvidado que me había vuelto adicta a sus caricias.

No entiendo porque trato de negarme a mi misma que lo deseo y lo más importante es que lo amo. Todo un año pensando en él y ahora que estoy aquí. Intentó evitarlo de todas las maneras.

Pasare la tarde con Yami, creo que necesito distraerme y quizás hablar de cosas de chicas con ella. Supongo que una segunda opinión no tiene porqué estar de más

No sé porque pero esa noche llevaba falda, medias negras y un abrigo, era una noche de invierno en Alaska. Aun no entendía porque me había vestido así y más para pasar una tarde de amigas en su casa. Si al menos fuésemos a un bar mi ropa tendría más sentido.

Yo la reina del chándal, o el pantalón vaquero. En fin a veces tomaba decisiones que ni yo misma llegaba a comprender.

Había bebido un poco de whisky, yo la misma que había prometido no tomar alcohol nunca más, volvía helada y ansiosa hasta la casa, después de pasar toda la tarde con Yami sentía que el estrés había desaparecido de mi cuerpo y por una extraña razón me sentía feliz. Supongo que eso se debía al alcohol que había ingerido.

En la puerta del dormitorio apareció él, un hombre de estatura alta, de brazos corpulentos y sonrisa mágica, me saludó de medio beso en la boca, eso me puso nerviosa, era como si no nos conociésemos , y ese juego me estaba comenzando a gustar.

Era la primera vez que jugaba a esto con Alam y la verdad es que eso me resultaba muy excitante.

Me miraba insistentemente a los ojos… y de repente, me tomo de la mejilla, paso su lengua rodeando mis labios… y me gusto!, mis piernas entraron en pánico, sentí un corriente en el estómago y un deseo insaciable de estar con él… su energía me desbordo y mi vagina se humedeció de una forma irracional, empezó a palpitar, como si tuviera vida propia.

Mis pulsaciones se triplicaron y él sintió que lo estaba deseando, sus manos fuertes empezaron a tocar mi cuerpo, teníamos mucha ropa, agarrándome de la mano me subió al escritorio y rompió mis medias, dejando al descubierto aquel panty negro (desde que me lo puse pensé que la noche iba a ser diferente), mientras me besaba desabrochaba mi abrigo, empezó a tocar mis senos, los pezones se pusieron muy duros, señal de que me fascinaba su recorrido, me quito la blusa y me observaba con fascinación.

Mi vulva empezó a crecer, deseaba ser penetrada, mis fluidos empezaron a ser más que evidentes y sus dedos me rozaban el clítoris, con una delicadeza que me ponía más caliente, y él, tenía su miembro grande, duro y palpitante, lo sentía con el roce que tenía hacía mis rodillas, estábamos tan excitados, que nos olvidamos del mundo.

Saco su miembro, era tan agradable a la vista, mientras ponía su cabeza en mi vagina y jugaba con ella, estaba empapada; su lengua recorría mis senos, mi cuello, mi boca, era tan excitante su olor… empezó a besarme lento, mordidas en mis senos, mi cintura, mis muslos… hasta que con su lengua llego a mi vagina, y ¡exploté!

Estaba tan caliente, y juguetona y mi clítoris aún más, me miro desde abajo y sonrío, cerro los ojos y bebió mis fluidos mientras movía su lengua furiosamente, quería alcanzar el climax en su boca.

Yo tocaba su cabeza y no quería que se alejara, estaba gimiendo tan fuerte y el ensañado con ella… no aguantaba más y cuando quería llegar finalmente, él me embistió y me penetró tan profundo que no tuvo más remedio que tapar mi boca.

Su miembro tan grande, tan firme, tan grueso hizo que lo sintiera tan duro… me embestía, me embestía, me embestia y susurraba a mi oído, lo mucho que me amaba, lo caliente que me sentía, lo salvaje que me veía, mientras yo soportaba el peso de su cuerpo y el golpe de sus testículos en mi… tan excitados, tan frenéticos…

Unas embestidas después Alam se derramo en mi interior mientras me besaba la boca y sonreía.

Acabábamos de hacer el amor después de tantos meses eternos. Esa fue una noche que jamás olvidaría.

Pero si creía que la noche había terminado aquí no me podía llegar a imaginar lo equivocada que estaba.

Me levantó de la mesa y me cogió en brazos, me pasó hasta el baño y susurró sobre mi oído unas palabras que me hicieron estremecer.

--- Esto es solo el principio de lo que te espera está noche pequeña, o a un crees qué no sé lo que pasó ayer?---

No! El no podía saberlo solo fue un sueño. La confusión reinaba en mi mente y eso me estaba volviendo paranoica.

Él pareció darse cuenta de mi inquietud por lo que se acercó un poco su boca hasta mi oído y me susurró de nuevo.

--- Puedo oler tu excitación a kilómetros, es un olor dulce y picante...---

Hay Dios ahora sí que estaba muerta de vergüenza.

Bueno al menos solo sabía que me había despertado excitada pero no sabía lo que había soñado.

Por un momento agradecí que él no pudiese entrar en mis sueños, pero olvidé una cosa él sí que podía entrar en mi mente.

Maldita sea! Estaba segura de que él estaba enterado de todo mi sueño.

En fin al menos si recibía un castigo este sería muy placentero.

Así que cerré los ojos y pensé en voz alta.

"Bienvenido sea mi castigo"




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