Mi Rey

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Llevo aquí varios días, pensé que Alam llegaría antes a rescatarme. Pero veo que las cosas se están complicando.

Antes habría dudado de que este me buscase, pero ahora estoy totalmente segura de que no parará hasta encontrarme. Sólo tengo que tener paciencia o ser un poco más rápida que él y escapar de esta prisión.

Siento que me estoy empezando a devorar por dentro, si lo que pretende este ser es matarme de hambre lo está consiguiendo.

Igual es que aquí las reinas tienen que morir y después renacer.

El pomo de la puerta se mueve y está se abre. Una chica joven trae una bandeja de comida y la deja sobre el escritorio.

Creo que se trata de la misma chica que me ayudó con el baño.

Igual que entra sale de la habitación dejándome sola con la bandeja de comida.

Me acerco hasta ella y la olfateo. La boca se me hace agua, pero y si está envenenada? Descarto rápidamente esa idea de mi mente, si no pruebo la comida también puedo morir así que si lo tengo que hacer al menos que sea con el estómago lleno.

Me siento junto a la bandeja y en menos de cinco minutos me como todo.

Siento que voy a explotar pero es que tenía tanta hambre que no me he podido contener.

Me tumbo un rato en la cama y espero a que cese el dolor de estómago. Una vez esto sucede me levanto y me acerco hasta la puerta.

Abro la puerta con cuidado y miro hacia ambos lados.

No puedo ver ni escuchar a nadie por lo que creo que se ha vuelto a hacer de día.

Salgo al pasillo y cuento los seres horribles que vagan por el castillo. También observo meticulosamente en qué parte de él se encuentran.

Con toda esta nueva información pasó hasta mi dormitorio.

Me meto a la ducha y quito este hedor a podredumbre que embarga el ambiente.

Una vez que me siento lo suficientemente limpia me visto y comienzo mi plan.

Salgo al pasillo y busco los puntos muertos, he podido notar que no disponen de buena visión por lo que no me es difícil llegar hasta la puerta del castillo.

Veo que es bastante pesada y siento que si consigo abrirla está hará demasiado ruido pero llegados a este punto no puedo volverme atrás.

Abro la puerta y como esperaba esta hace un gran estruendo, las horribles criaturas comienzan a acercarse rápidamente hasta mi posición.

Salgo corriendo lo más rápido que puedo, pero me detengo de golpe cuando me doy cuenta de que estoy a un paso más de caer al abismo.

Miró hacia todos lados y veo que el castillo está como suspendido en una colina rodeada por un abismo interminable.

Tiene que haber un puente en algún sitio, pero no soy capaz de dar con él. No quiero morir pero tampoco quiero vivir aquí encerrada.

Tomó una decisión drástica igual si salto el borde no está tan lejos y consigo alcanzarlo.

Tomó carrerilla y salto... Pero no me muevo del sitio. Una de esas horribles criaturas me tiene cogida por la ropa, maldigo mi suerte.

Ahora sé que me espera con castigo, no solo he intentado escapar sino también he fracasado en el intento.

No sé lo que este ser me hará, pero lo único que tengo claro es que tengo que ser fuerte y esperar a que Alam llegue a rescatarme.

Maldigo este cuerpo humano, si al menos fuese como uno de ellos tendría más fuerza y velocidad. Y no sería frágil y lenta.

De nuevo soy de vuelta a mi dormitorio, está vez escucho como cierran con llave la habitación.

Otra idea disparatada llega a mí mente, descorro una de las cortinas y busco algo para poder quitar la madera clavada en las paredes. Necesito algo metálico para hacer palanca, busco y rebusco por toda la habitación y no doy con nada.

Cuando me siento abatida me tumbo sobre la cama. Miró las cortinas y me doy cuenta de que la barra que la sostiene es de metal.

"Dios! Gracias por no dejarme aquí" pienso mientas me subo en la silla y descuelgo la barra de la cortina.

No deben de faltar muchas horas para que caiga el sol, así que tengo que darme toda la prisa que pueda.

Comienzo con mi tarea, en mi mente todo parecía mucho más fácil pero después de casi tres horas apenas sí he conseguido quitar dos tablones.

De la nada comienzo a escuchar el bullicio de la gente en el interior del palacio.

Me doy toda la prisa que puedo y coloco las cortinas de nuevo en su lugar.

Nada más terminar de hacerlo ese hombre ingresa en mi habitación.

Sus ojos rojos irradian rabia, al menos espero que no me infrinja un castigo físico. No soy buena para aguantar el dolor.

--- Ya que veo que has intentado escapar perderás todos tus privilegios---

--- A qué se supone que llamas tu privilegios? A estar encerrada todo el día y sin alimento, te aplaudo...---

No sé por qué he dicho todo lo anterior, debería haber mantenido mi bocota cerrada. El hombre se acerca hasta a mí y me agarra del cuello.

--- No vuelvas a hacerlo! No me gusta que me desafíen y menos que se incumplan mis normas. Tienes todo un día para reflexionar mañana se llevará a cabo el ritual y la coronación---

Me suelta de golpe y caigo al suelo. Sale de la habitación sin mirar atrás y de nuevo escucho como los cerrojos se cierran.

Desde el exterior puedo escuchar como dice que hoy no obtendré comida en todo el día.

Bueno eso no es tan malo, al menos se que nadie me podrá molestar.

Descuelgo las cortinas y sigo con mi tarea.

Consigo quitar todas las tablas cuando el sol comienza a aparecer. Me asomo por la ventana ahora descubierta y veo que la altura es considerable, también me fijo en un pequeño puente de madera colgando sobre el abismo.

Abro todos los cajones y saco todas las sábanas, en las películas siempre funciona así que tengo que creer que no se romperán y no caeré al abismo.

" Solo tengo que tener fé"




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