Mi Rey

49

Después de muchas horas entramos al palacio, mando a la niñera con Chloe a mi habitación.

Más tarde me ocuparé de que le asignen una habitación cercana a ella.

Voy directo hasta la sala de reuniones ya que voy mal de tiempo, pero me recuerdo que aquí mando yo y no importa si me retraso unos minutos o unas horas.

Paso hasta la sala, noto miradas extrañas creo que están tramando algo en mi contra.

Intentó alejar esas ideas de mi mente, desde que Abi no está no he podido dormir lo suficientemente.

Me siento en el trono y espero a que me hagan saber el porqué de mi presencia.

El consejo comienza a hablar, todos y cada uno de ellos tiene quejas sobre mí, cómo mate a uno de ellos, cómo guardo sus cabezas cómo trofeos, cómo me he vuelto débil, cómo he desatendido los asuntos reales y así un sinfín de cómos más.

Parece que aquí ya nadie me respeta y menos me temen. Me levanto del trono enfurecido.

Ellos no parecen asustarse, en cambio sonríen. La puerta se abre de golpe y detrás de ella aparece la persona que menos esperaba.

--- Hola primito, estas más delgado y un poco desmejorado la verdad ---

--- Qué es lo que quieres Aiden, sabes que no eres bien recibido ---

--- Ah, no lo sabes. Vaya! Me he adelantado un poco entonces, pero ya que estoy aquí te lo voy a contar.... Ellos me han hecho llamar, creen que ya no eres apto para estar al mando así que vengo a reclamar mi derecho al trono---

No puedo evitar soltar una carcajada, todo este tiempo he estado rodeado de traidores y ni siquiera me había percatado.

--- Sabes que para reclamar tú derecho al trono, tienes que matarme o yo tengo que renunciar libremente ---

--- Lo se, y aquí delante de todos te reto a entrar en el circulo de la muerte---

No puedo negarme, si me niego estaría incumplimiento las leyes, y aunque estos desgraciados estén confabulados contra mí, no pienso darles el gusto de tener más razones para echarme.

--- Está bien, acepto está noche cuando la luna esté en lo más alto tendrá lugar el duelo ---

Salgo de la habitación muy enfadado pero con la cabeza bien alta, está en su derecho a reclamar el trono, solo lo pueden hacer los familiares directos o un contrincante que me mate en batalla.

Voy hasta el dormitorio y veo como Chloe está dormida, ella no lo sabe pero es la que me da fuerzas para continuar a delante.

Sin Abi a mi lado solo la tengo a ella. No me preocupa la pelea, ya se que no estoy en mi mejor momento pero se que lo ganaría hasta con los ojos cerrados.

Aiden nunca quiso entrenar, lo único que ha hecho toda su vida ha sido derrochar la fortuna de sus padres y acostarse con cualquier loba que se cruzase en su camino.

No sé qué le habrán prometido estos estúpidos, acaso están tan ciegos de no ver qué el no es rival para mí.

Dejo de pensar en él y me decido a observar a mi hija, una vez se despierta la alimento y paso el resto del día jugando con ella.

Cuando cae el sol, la meto en su cuna y bajo a cenar, no tomo nada pesado ya que sería un error por mi parte.

En cambio Aiden no deja de atiborrarse de comida y bebida.

Acaso no se da cuenta de que está cavando su propia tumba. En fin el sabrá lo que hace.

Termino de cenar y salgo al exterior. Apenas quedan unos minutos para que se desarrolle el duelo.

Camino hasta el círculo de sangre, todos los miembros del consejo están allí. Además de ellos también se encuentra parte de la servidumbre del palacio.

No todos los días se desarrolla un duelo a muerte.

Aiden llega y no de la mejor manera, puedo notar que está ebrio.

No es capaz de dar más de dos pasos seguidos sin trastabillar.

--- Vamos ha llegado la hora---habló sin mirar a mi oponente.

Me introduzco en el circulo y espero a que Aiden haga lo mismo.

Unos largos minutos después el se introduce en el circulo.

El consejo comienza a enumerar las reglas y veo como Aiden en vez de preocuparse está risueño y feliz.

Cuando dan comienzo, espero su ataque pero este no se mueve de su sitio. Se limita a sacar el teléfono móvil de su bolsillo trasero. Y me muestra la imagen que sale en la pantalla.

La ira y la rabia recorren mi torrente sanguíneo a partes iguales. El hijo de perra tiene a mi hija con una pistola apuntando su cabeza.

--- Es simple, renuncia al título en mi favor, si lo haces nadie sufrirá daños ---

--- Eres un hijo de....---

--- Déjalo Alam, acaso me creías tan estúpido de luchar contigo. Sé que no soy rival para ti pero nadie me dijo que no podía jugar sucio---

Por un momento me quedo en silencio, asiento con la cabeza y sonrió.

--- Renunció a mi derecho al trono en favor de Aiden---

Escucho vítores por parte de esos desgraciados, la gente restante parece triste y desconcertada. Lo siento mucho por ellos, el reinado de este mamarracho les va a traer muchos dolores de cabeza.

Me acerco hasta mi primo y le pido que bajen a mi hija, mientras no lo haga no le entregaré el anillo y sin el anillo el título no vale nada.

Pocos minutos después bajan a mi hija, como no me di cuenta de que la niñera se había confabulado con él.

Lo siento mucho por ella ya que para mi primito todas las hembras son desechables.

Le doy mi anillo y cojo a mi hija. Subo a por sus cosas y me marcho de ese castillo.

Montado en el coche recuerdo a las sombras, no puedo evitar sonreír, si este es su castigo lo aceptó de buena gana.

Lo siento por las manadas y por la gente que ahora va a estar a su cargo. Pero ellos mismos han decidido su destino y yo con gusto se lo he entregado.

--- Es hora de volver a casa Chloe ---




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