Irina estaba sentada en el salón de su recién adquirida casa, le hubiese gustado comprarse algo más ostentoso pero con el poco dinero que disponía no podía permitirse pagar más.
Se había marcado de Hungría a toda prisa, cuando ese maldito Alfa había descubierto que no se trataba de su alma gemela,"maldita bruja" pensó en voz alta.
Había pagado una gran suma de dinero y para qué? Para que ese estúpido hechizo sólo durase dos años.
Parada en la terminal del aeropuerto de Budapest-Ferenc Liszt, miraba con inquietud cuál sería su nuevo destino.
Descarto de inmediato Rusia, Alemania e Italia. Allí no podía regresar de ninguna de las maneras.
Pensó en España siempre le habían gustado los climas cálidos. Pero un golpe del destino la hizo cambiar de idea.
Un vuelo con destino a Alaska tenía varias plazas libres en primera clase y a coste reducido.
Pensó que esa era su señal. Quizás debía de dejar Europa y empezar de nuevo América.
Mientras hacia el largo trayecto hasta su nuevo destino se permitió investigar lo que se iba a encontrar allí.
Se sorprendió gratamente al descubrir que el antiguo Rey Alfa había perdido a su compañera, "lastima que las humanas sean tan débiles y suerte para mí"
Era verdad que ya no era el rey pero aún así se trataba de un hombre bastante rico y atractivo.
Al menos está vez no tendría que acostarse con un viejo asqueroso.
Cuando llegó a su nueva Manada pidió asilo político, aprovechando que se había desatado una guerra en Rusia, afirmó haber huido de aquel país.
No necesito dar más información ya que sus encantos les sirvieron una vez más para salir airosa.
Todo parecía ir bien, en seguida se hizo con la casa y todos los lobos de la Manada soñaban con estar con ella.
Que equivocada estaba, no todos estaban interesados en ella, Irina había puesto sus ojos en el escalón más alto y por primera vez en su vida había sido rechazada.
Recordó sus primeros años rodeada de pobreza y podredumbre. Un viejo borracho que golpeaba a diario a su madre.
El día que ese ser despreciable mato a su madre, se dió cuenta que ella no vivirá más de aquella manera.
Cogió un cuchillo y beso la fría mejilla de su madre. Camino lo más despacio que pudo.
Observo como ese desgraciado dormía la borrachera y en ese justo momento clavo el cuchillo en su corazón, con una precisión inexplicable para una niña de apenas diez años.
Esa primera cuchilla había acabado con él de inmediato pero quiso asegurarse y clavo el cuchillo varias veces más.
Los años después los paso sobreviviendo. Hasta que una mañana se dió cuenta de que podría valerse de su belleza pasa conseguir lo que deseara y eso es lo que había hecho durante los últimos años.
Coger lo que quería y deshacerse de lo que le estorbaba.
Pero ese maldito Alfa la había rechazado, ya no le interesaba su dinero y su poder. Eso lo buscaría en otro más adelante, ahora lo único que deseaba era vengarse.
Irina comenzó a urdir su venganza con una meticulosidad inquietante.
Utilizaría su encanto y su inteligencia para sembrar discordia en la vida de Alam.
Los primeros días los paso extendiendo rumores, sobre todo de lo como un hombre solo podría estar criando a una niña, más tarde comenzó a cuestionar su autoridad como líder, si le habían quitado su título ahí igual es que no merecía tampoco el de Alfa.
Poco a poco, fue manipulando las percepciones de aquellos que lo rodeaban, creando rumores y alimentando las dudas acerca de su carácter y sus intenciones.
La semilla de la desconfianza ya estaba sembrada al menos en los corazones de los machos de la Manada, daba igual si estaban emparejados o no, la sensualidad y magnetismo de Irina eran irresistibles.
El problema eran las hembras, la mayoría desconfiaba de ella y de sus intenciones.
Irina nunca había tenido una amiga es más jamás se había permitido ese lujo. Tener amigas la podrían distraer de sus propósitos y quitarle la atención que tanto le gustaba recibir.
Una tarde más como de costumbre Ruby fue a cuidar a Chloe.
Desde que había empezado el colegio ella había dejado de ir por las mañanas a trabajar.
Pensó en buscar otro trabajo para complementar, ya que si trabajaba menos horas su sueldo disminuiría también.
Alam le quitó esa idea rápidamente de la cabeza, le dijo que trabajará menos horas no repercutirá en su salario. Y eso la alegro, por las mañanas podría ayudar a su madre con el cuidado de su abuela.
La pobre estaba perdiendo la cabeza y a menudo sufría episodios violentos.
Ruby paso a la casa y se encontró con Alam en la sala, este parecía disgustado por algo. Estaba más serio de lo habitual.
Era cierto que desde la muerte de Abi apenas sonreía y si lo hacía era cuando estaba con Chloe.
Pero hoy parecía más serio de lo normal. Así que tomó una decisión que quizás le costase su puesto.
Se aventuró a preguntarle el porqué de esa cara tan larga.
Se sorprendió gratamente al escuchar a Alan relatarle sobre sus inquietudes, ella pensaba que se enfadaría mucho y le pediría que se marchase de la casa.
Pero no fue así, El Alfa había cambiado mucho y no es que hablase mucho. Pero se permitía compartir algunas de sus cosas con las personas más cercanas y de su total confianza.
Le explico que había notado un cambio en los miembros de la comunidad. A él siempre lo habían respetado en la común y sentís las muestras de afecto pero desde hacía poco había notado un cambio en las personas lo trataban. Las miradas furtivas se habían vuelto más frecuentes y las conversaciones se detenían cuando él pasaba. No sabía expresar exactamente lo que le estaba pasando pero estaba seguro de que algo malo y oscuro se cernía sobre su cabeza.
Ruby lo escucho atentamente y le prometió que descubriría si algo estaba ocurriendo con las personas de la Manada. Ella sería sus ojos y sus oídos.