Mi Rey

63

Las vacaciones al fin llegaron y Abi se sentía en una nube, había conseguido aprobar todas las materias y ahora le esperaba todo un verano junto a su compañero.

Alam le había prometido que la dejaría crecer, podría estudiar todo lo que quisiera, ser libre y experimentar. Y cuando ella estuviese preparada podría asumir el puesto de Luna junto a él en la manada.

Aquella mañana Alam había ido a recogerla a casa de sus padres muy temprano. Abi pensó que sus padres no se tomarían demasiado bien que ella estuviese emparejada con un hombre mayor.

Pero nada más lejos de la realidad ellos estaban enterados de toda la historia y aunque su padre no estaba muy feliz con la noticia no tuvo más que aceptar la felicidad de su hija.

Preparó una pequeña maleta y la bajó hasta la planta baja. Dejó un beso sobre la mejilla de su madre para después hacer lo mismo con su padre.

Jhonny no estaba hoy por la casa por lo que le pidió a su madre que se se despidiera por ella.

Salió al exterior de la casa y fijó su mirada en el castaño de ojos azules que estaba parado delante del coche.

Se acercó hasta él y dejó un pequeño beso sobre sus labios.

Alam cogió la maleta de su compañera y la guardó en el coche. Puso las llaves en el contacto y comenzó a conducir.

---Dónde vamos? Preguntó Abi con cierta inquietud.

---Es una sorpresa y no preguntes más porque no quiero arruinarla.

Estas palabras en vez de calmar a Abi despertaron más su curiosidad, pero en los pocos meses que llevaba junto a Alam había descubierto que si él no te quería contar algo no te lo iba a contar por mucho que insistieras.

Así que no le quedó otra cosa nada más que hacer, bajo un poco el respaldo de su asiento y cerró los ojos permitiéndose dormir un rato.

Cuando despertó lo hizo montada en un avión, cuando había llegado allí? Se desperezó un poco pero ni siquiera preguntó con Alam cualquier cosa era posible.

Unas horas después se encontraban a las puertas de un gran castillo. Un flashback llegó a su mente.

Este era el castillo de Alam, o al menos una vez lo fue. Aquí fue donde esa mala mujer urdió un plan contra ella y la separó de su compañero durante largo tiempo.

---Qué hacemos aquí? Creo recordar que ya no eres el rey.

---Y no lo soy, pero tengo una sorpresa para ti. Dijo Alam apretando con suavidad la mano de Abi.

Pasaron al interior del castillo todo estaba igual como lo recordaba, el mayordomo por llamarlo de algún modo los acompañó hasta una pequeña sala.

Y allí sentada en un sillón de cuero blanco, una morena de ojos color miel dió un grito y salió corriendo hasta ella.

No podía tratarse de otra persona, Abi estaba totalmente segura de que esa mujer era Ruby. Pero que hacía Ruby viviendo allí?

---Me alegro tanto de que al fin hayas podido recordar. No sabes cuanto te he echado de menos a lo largo de estos años.

Las palabras de Ruby estaban cargadas de cariño y sinceridad.

Abi fue a hablar cuando las voces de unos niños la distrajeron.

Una pequeña rubia con el cabello repleto de bucles y un pequeño castaño de ojos color miel se agarraron a las piernas de Ruby.

---Mami, mami quien es? al primo Alam ya lo conocemos pero a ella no.

---Ella es Abi, ella es la compañera de Alam y la mamá de Chloe. Recuerdan a Chloe verdad?

---Si, y porque no ha venido ella siempre nos trae dulces. Respondió la pequeña rubia haciendo una mueca de enfado.

---Pero mami cómo va a ser su madre y si no es vieja como tú? Las palabras del niño causaron la risa de todos en la habitación.

---Mami no es vieja y si lo vuelven a decir se quedarán sin postre. Dijo una voz masculina desde la entrada de la sala.

El hombre en cuestión se acercó hasta Ruby y la abrazo por la espalda. Dejó un beso sobre su mejilla y sonrió a los presentes.

Ruby se separó de Aiden y pidió estar a solas con su recién encontrada amiga. Durante horas no dejaron de hablar Ruby le contó todo lo que había pasado desde que ella muriese y lo feliz que se sentía ahora.

Tenía una familia a la que amaba con locura y un esposo que la consentía y la trataba como una reina.

Abi se alegro mucho por Ruby, en el fondo de su corazón sentía que todo lo bueno que le pasará se lo merecía con creces.

Sin duda esa había sido la mejor de las sorpresas.

Pasaron una semana junto a ellos en el castillo y prometieron volver a verse pronto, Abi pensó que volverían a casa pero de nuevo se equivocaba.

Se vio montada en un gran yate, sin idea alguna del destino. Pero a ella a estas alturas todo le daba igual lo único que deseaba era pasar tiempo con su compañero.

Tres días pasaron en altamar y al cuarto día arriaron en un pequeño puerto.

Cuando bajó del barco no podía creer lo que veía, un montón de personas estaban esperándola.

A su mente llegaron los recuerdos de su antigua vida pasada. Todos ellos eran los aldeanos que le habían cuidado como si fuese una más.

Habían envejecido la mayoría bastante, pero en la multitud pudo distinguir a María. Corrió hacia ella y la abrazó.

María la miró de arriba abajo al principio desconcertada pero después no hicieron falta las palabras le guiña un ojo y se fundieron en un abrazo.

En la isla pasaron dos meses, Alam había conseguido traer tecnología hasta la isla y había conseguido traer a varios ingenieros.

Lo primero que hicieron fue canalizar el agua, y más tarde implantaron un sistema de placas solares. Dándole al pueblo agua corriente y electricidad.

Lo próximo que les había prometido sería traerles internet pero eso sería un poquito más complicado. También les dijo que de aquí en adelante tendrían la llegada de un barco una vez al mes.

Abi se sentía en una nube, la felicidad la embargaba. Pero aún le faltaba una sorpresa más en su camino.

Alam la llevo hasta el pueblo y se puso reencontrar con aquella jovencita que ahora doblaba su edad. Se había convertido en traductora y planeaba viajar a Estados Unidos junto a su pareja. Su padre seguía trabajando de policía ya estaba un poco mayor pero le encantaba su oficio.




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