Mi Vida Sobrenatural Llega La Magia

Capítulo 40. Cuando se inclina la balanza

Jasper

—Has estado bastante pensativa—

Ella suspiró y apretó mi mano —Luego de aquella reunión hace casi tres semanas todo se ha convertido en batallas, descubrir personas que trabajan para el mal dentro de los palacios reales, los servicios públicos o viviendo como cualquier civil es preocupante—

—Eres la reina de las hadas Anima mea y tu pueblo te ha sido fiel— dije pasando mi mano por su cabello

Ella se acercó buscando más mi contacto —Si bien es cierto que en Auratrea no hay infiltrados, el primero de todos fue encontrado bajo mi propio techo y ni siquiera pude sentir su presencia cuando lo tuvimos cerca, además por meses confiamos en que estaba en su mejor interés el mantener nuestro pueblo seguro—

No supe qué responderle sobre eso, pues tenía la razón en cada palabra, así que me limite a seguir caminando con ella por el jardín de su castillo, viendo las estrellas y el leve brillo marfil del escudo que protegía todo su reino.

Hice que nos detuvieramos sobre un puente de madera que pasaba por encima de un pequeño riachuelo, la mire de frente, directo a los ojos y con toda confianza comencé a decir lo que pensaba —Mientras estemos juntos, todo saldrá bien Shauna, eres mi razon de seguir adelante y este reino que tanto amas, yo me comprometo a protegerlo con mi vida de ser necesario, nunca permitiré que nada te ocurra a ti o a tu gente—

Sonrió como hace mucho no la veía a hacerlo —Jasper, prometo siempre mantenerme a tu lado, para lo bueno y lo malo, pues tengo la certeza de que saldremos victoriosos de esta y nos encargaremos de proteger nuestro mundo con todo lo que tenemos—

Ahora fue mi turno de sonreír, la abrace por la cintura y la bese, transmitiendo a través del toque de nuestros labios todo el amor que siento por ella —Podría pasar toda la noche pegado a tus labios—

—¿Y por qué no lo haces?—

Antes de poder responderle las alarmas comenzaron a sonar, destruyendo nuestra burbuja de romance, de inmediato las hermosas alas doradas de Shauna se extendieron, soltó mi mano y comenzó a volar, usando mi magia me eleve y la seguí hasta llegar a la torre de vigilancia más cercana.

—Estatus— fue lo primero que pidió al aterrizar

—Su majestad, están atacando la barrera por la entrada oeste del castillo, es un ejército de más de 300 trolls de montaña— anunció el joven soldado algo anonadado

Sin decir una palabra se lanzó de la torre —Shauna— grite su nombre, pero ya estaba volando a toda velocidad a enfrentar a los atacantes, salte para seguirla, y mientras volaba pude ver una explosion gigante de color purpura y multiples gritos de ogros siendo lanzados por los aires, los soldados estaban sorprendidos e inmoviles, mientras en el centro de los invosores la reina de las hadas, utilizando dagas magicas desintegraba a cualquier troll que se acercara a ella, mientras que una sutil capa de magia protectora cubria todo su cuerpo, evitando que pudieran si quiere hacerle un rasguno.

—¡Qué hacen parados! ayuden a su reina— gritó uno de los comandantes

Levanté la mano —Quietos soldados, no creo que sea necesario—

Todos me miraron sorprendidos, no se si por haberlos detenidos o por la sonrisa que iluminaba mi rostro al ver a mi amada luchado por su gente con tanta fiereza, me mantuve quieto pero alerta en caso que necesitara mi apoyo, pero en menos de 10 minutos solo quedaba la pila de ceniza que era movida lentamente por el viento y ningun troll pudo escapar al filo de sus dagas.

—¡Viva nuestra reina!— gritaron todos los soldados a la vez

Ella voló en nuestra dirección, con una sonrisa grande y todos a nuestro alrededor se arrodillaron frente a ella —¿Desea que me arrodille también su majestad?—

Ella soltó una carcajada —Ni te atrevas— pasó sus brazos por mi cuello y me besó, mientras yo pasaba mis brazos por debajo de su cintura.

—Te amo—

—Te amo mas Jasper, gracias por dejar que me encargara de esa escoria por mi cuenta, aunque no lo creas vale mucho—

—Conozco de lo que eres capaz y confío que sabes defender a tu pueblo y sobretodo a ti misma—

Asintió y me dio un beso rápido en la mejilla —Comandante, favor solicite que vengan a limpiar el desastre que ha quedado— tomo mi mano y sin decir palabra nos transportó a sus aposentos

—Te duchas conmigo— dijo mientras dejaba caer su vestido, mis ojos se abrieron y la boca se me hizo agua.

—Es una invitación que nunca voy a rechazar— con solo un chasquido de mis dedos quede completamente desnudo, un brillo de deseo se hizo presente en sus ojos, tomó mi mano y entramos juntos a la ducha.

—Eres hermoso— dijo mientras el agua caía sobre nuestro cuerpo y sus manos pasaban por mis duros pectorales, el cuerpo de adolescente que tuve alguna vez había sido borrado por la adultez y las múltiples horas de entrenamiento.

—Nunca más hermoso que tú— la atrape por la cintura y la bese, y dedicamos el resto de la noche a disfrutar nuestra compañía, explorando nuestros cuerpos en una sincronía incomparable y demostrándonos lo mucho que nos amamos.

Amunckra




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