Michelle

Cuento

Un día el cual estaba esperando en el auto a mi padre, ubicado en el lugar de siempre (detrás del asiento del conductor), a lo lejos, veo una niña junto a un niño mirando fijamente hacia donde yo estaba sentado.

Bajándome del auto, me dirijo hacia esos niños (el auto se hacía distante mientras me alejaba de él); al acercarme puedo notar como la niña extiende su mano hacia mí, intentando aferrarse a mi mano, en cambio el niño junto a ella perece distante como si su mente no estuviera en este mundo (como si no fuera real).

En ese momento en el cual se acerca, me pide si puede oír mi corazón y al acerarme a ella en el momento que lo escucha me susurra:

-1 Encantada de conocerte mi nombre es Michelle, yo ya no estoy viva, abandone mi cuerpo por un error de quien más amaba. Quisiera como favor que me puedas llevar al lugar donde vive.

Con dudas de lo ocurrido pero al mismo tiempo con curiosidad de lo que pasa, pregunto:

-2 ¿Por qué vienes a mí y quien es el otro niño?

Alegre y sorprendida me responde:

-1 Así que puedes verlo; te elegí a ti porque siempre a través de tus manuscritos tuviste contacto con los espíritus que te rodeaban, escribiendo sobre sus sentimientos, haciéndote el indicado para la tarea. El otro niño es a quien más amaba, fue simbólicamente el alma que dejo intacta desde el momento que murió su familia, perdió su hogar y su realidad se trastorno.

El tiempo permanecía inmóvil siento que las agujas de la realidad no se movían y que mi padre no llegaba, así que decidí acompañarlos.    

Dirigiéndonos hacia aquel lugar yo aun sujetándola me dice:

-1 Eres alguien gentil y bondadoso, me hubiese gustado pertenecer a tu memoria.

-2 Y estas en ella, le respondo.

Al llegar a aquel lugar, luego a mi parecer de horas caminando, siendo dirigido por Michelle, me doy cuenta que aquel lugar es una enorme iglesia gótica, la cual parece abandonada y se encontraba entre medio de una llanura y un bosque, del cual habíamos salido.

-2 ¿Qué es este lugar?

-1 Es la iglesia la cual aquel niño regía, luego de que su realidad fue trastornada, aquí es donde perecí y aquí es donde se encuentra lo que busco.   

Entrando al lugar, veo a mi izquierda un monumento a un tal Antón y frente a mí la puerta principal de la iglesia. Al cruzarla, me doy cuenta que dentro hay mucha gente sentada, junto a sus hijos (todos varones).

En el silencio de las plegarias le pregunto a Michelle:

-2 ¿Quiénes son estas personas?

-1 Estas personas vienen por una “bendición” del falso profeta a sus hijos que acaban de cumplir sus primeros dos años. Lo que no saben es que en realidad aquel profeta solo busca pactar el alma de Samael en el cuerpo del varón indicado.

Viendo el lugar, puedo notar una inscripción en una hoja junto a mí que decía: “Todos creemos en un “Dios” tarde o temprano, pero quien realmente nos brinda su salvación, es el bien o el no bien”.

Mientras intentaba buscar una respuesta en mí, una señora de una edad avanzada se me acerca y me pregunta:

-3 ¿Usted viene por una bendición?

Viendo a Michelle la cual acentúa, le respondo:

-2 Si, ¿por dónde es?

Siguiendo a aquella señora, noto que al detenerse, junto a ella hay un cuadro donde aparece un chacal herido.

-3 Hemos llegado, por favor espere en esta habitación a ser llamado.

Dirigiéndome hacia allí veo (dentro de la habitación) un cuadro con un chacal lastimado y un cura curando a ese chacal con hierbas y alcohol.

(Las plegarias culminan)

En aquel momento en el que oigo el silencio (se me eriza la piel), decido retirarme porque ya habían pasado varios minutos desde que entre a la habitación. Media persona la cual se le podía ver una túnica negra rojiza, se para al costado de aquel cuadro y me dice cordialmente:

-4 Pase usted por aquí.

Al pasar por aquel conducto secreto ubicado detrás del cuadro, me doy cuenta que me dirijo hacia algún lugar profundo.

(Escucho un coro en un dialecto extraño.)

Al llegar, estaba en un tipo de santuario antiguo, con antorchas en las paredes, en el cual habían dieciocho personas vestidas de negro con sus rostros tapados por mascaras de chacales, rodeando a espalda de una persona con mascara de cabra, pero vestido de rojo oscuro. En el piso de esas diecinueve personas un tipo de símbolo familiar en forma de sello, el cual me producía terror.    

Mirando con desesperación a la salida Michelle me susurra:

-1 Aquí esta lo que busco…

Una voz algo grave se alza sobre el santuario y grita:

-X Para comenzar, derramemos la sangre sobre este sello de los que quieran reencarnar.

Intentando huir de allí, noto como Michelle se aferra a mis piernas y dos de esas diecinueve personas me agarran de los brazos, impidiendo que me mueva.

En aquel momento una tercera persona de aquel lugar se acerca a mí y me corta rápidamente en el brazo izquierdo. 

-3 Toma este poco de alcohol y estos vendajes y cúrate.

Tapándome la herida, puedo notar como Michelle había desaparecido de aquel lugar; mirando a mí alrededor con desesperación pregunto:

-2 ¿Dónde estás Michelle?

Aquella persona sobre el santuario me responde:

-X ¿A quién le hablas Michelle?, continuemos con tu purificación para que puedas pactar con Samael.

. . .

. . .

Vagamente es un sueño recurrente en mí, siento como si mi vida solo fuese esperar dentro de mi casa a la muerte, pero hoy no será así. Debo ser positivo y encontrar mi destino.

Iré a la ciudad y traeré suministros a la casa, sorprendiendo así a mi familia; dejare una nota para no preocuparlos por mi ausencia, en caso de que lleguen y no me vean.

. . .

. . .

Luego de ausentarme por más de hora y media, veo  sorpresivamente mi casa derrumbándose por las llamas de la muerte que azotaban cada rincón de mi hogar, eliminando mis recuerdos en ella.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.