Mid [#2 Aberrantes]

Capítulo 66 - Yo puedo con 3

—Solo deben seguir la carretera, no deberían desviarse —gritaba Andron mientras guiaba a las personas a salir de la ciudad.

Andron se encontraba en la frontera de la ciudad, ayudando a los policías y militares a guiar a las personas que intentaban ponerse a salvo. Una patrulla se había instalado en el límite para asistir a quienes lo necesitaran, mientras varios agentes recorrían las filas con linternas, iluminando los rostros de quienes llegaban y tratando de identificar a cada persona. La noche era oscura y, sin la luna, las estrellas destacaban sobre el firmamento como pequeñas gotas de pintura blanca dispersas sobre un lienzo negro. Andron nunca había visto tantas estrellas en la ciudad. Quizá porque las luces de los edificios y las farolas siempre las habían ocultado, o quizá porque aquella noche, por primera vez, había tenido tiempo de levantar la mirada y contemplarlas.

Las personas avanzaban en fila, abandonando la ciudad con lo poco que habían conseguido llevarse. Algunos lloraban en silencio; otros, desesperados, se acercaban a los agentes para pedirles que los ayudaran a encontrar a sus familiares. No sabían dónde estaban ni si habían conseguido escapar. Andron intentaba orientarlos como podía, procurando mantener el orden mientras escuchaba súplicas, preguntas y nombres que se repetían entre la multitud. No tenía respuestas para todos, y eso era lo que más le pesaba.

De pronto, una luz azul tintineó a su lado. Andron giró la cabeza, sorprendido por aquel destello, y descubrió a Blue Velvet, que acababa de aparecer junto a él. Llevaba su distintivo traje azul y las pistolas sujetas a los muslos. Su presencia contrastaba con el desorden de la evacuación, aunque su expresión dejaba claro que no había llegado para descansar.

—Tardaste —comentó Andron cruzándose de brazos.

Blue Velvet sacudía lo que fuera que estuviera en su traje.

—Me dio hambre en el camino, así que comí un poco —sonrió ella.

—Que bien que hayas comido —sonrió Andron—, en serio me alegra ¡Porque yo no he comido en todo el día!

Andron estaba histérico. Famélico. Blue Velvet mordió su labio para esconder una sonrisa que luchaba por salir.

Ella le hacía la vida imposible a este hombre.

—Vamos —Blue Velvet comenzó a caminar directo a Acrisea, la dirección contraria que todos los habitantes tomaban—, debemos ver qué podemos hacer por tu ciudad.

—Por lo que me han dicho los policías —Andron comenzó a caminar a su lado, le costaba un poco adaptarse al caminar a una velocidad habitual, ya que siempre iba disparado por toda la ciudad—, Acrisea ya no se puede salvar. Todo está en llamas y los Aberrantes se volvieron locos.

—¿Qué tan locos?

—Tomaron toda la ciudad, no hay nadie inocente que quede. Han matado a todos los que están en contra de sus leyes.

—Cómo el gobierno —bufó Blue Velvet y agitó su mano en señal de no darle tanta importancia a como suena—. Todo estará bien, esto es un desayuno en Pestrom.

—Sí, claro —Andron adelantó el paso para ver a Blue Velvet a los ojos y comenzó a caminar de espaldas para no evitar el contacto visual—, la cosa es que en Pestrom tú tienes poderes. Aquí no. Gracias a tu campo…

—¡Lo olvidé por completo! —Blue Velvet colocó ambas manos entre sus mejillas—. Qué tonta soy, lástima que no tenga armas, oh no, espera, si tengo.

Con ambas manos tomó sus pistolas que se encontraban guardadas en sus muslos, tomó las armas mientras se dibujaba una sonrisa descarada. Andron dio media vuelta para ver el camino y caminar en línea recta.

—Lo siento, no quería ofender a tus niñas.

—Tranquilo —Blue Velvet rió entre dientes—, ¿y qué tal tu conversación con Twyla?

—¿Conversación? —Andron frunció el ceño—, ¿de qué hablas?

—Del plan —dijo Blue Velvet con cara de pocos amigos—, hablo del plan, estúpido.

—Dijo —Andron se aclaró la garganta—, dijo que tenía todo controlado, estaba de acuerdo aunque le hubiera gustado venir.

—Por supuesto que sí —habló con voz burlona—, y claro que tú también quisieras que viniera.

—Jamás haría que perdiera su vida.

—Sé que no —suspiró—, por eso pienso que deberías invitarla a salir.

—No, no, no, no, no —Andron bajó su cabeza—, yo jamás… ella… no creo.

—Eres un chico muy lindo, alto y que de verdad se puede confiar —la voz de Blue Velvet era distinta, era honesta y dulce—, lo sé porque me ayudaste, incluso sabiendo que era prisionera, confiaste en mí. Yo confío en ti. Ella confía en ti. Quizás ella espera a que des el gran paso por tu cuenta, pero créeme que ella está preocupada por ti y le importas.

Andron alzó la mirada para ver a su nueva amiga, le dedicó una sonrisa genuina, lo mismo hizo ella.

Al principio tenía sus dudas acerca de esta mujer tan buena con la tecnología y que hizo desastres en las calles por solo un día fuera. Sin embargo, al comprenderla, al conocerla, sabía que era una persona de fiar.

No llevaban mucho tiempo en la ciudad cuando un coche salió despedido por los aires. La oscuridad impedía distinguir su sombra con claridad, pero era imposible ignorar la silueta de una máquina tan grande sobrevolando las calles. Andron y Blue Velvet alzaron la mirada justo cuando el vehículo comenzó a caer. No había sido un accidente. Alguien lo había lanzado hacia ellos.




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