Mentí, mentí y mentí
Mentí una vez, no te traicione.
Mentí otra vez, solo me callé.
Mentí de nuevo, está vez me pregunté:
¿Será necesaria otra más?
Me confiaste tu secreto, yo te vi en peligro.
Pediste que callara, no pude hacerlo de nuevo.
Está vez me pregunté:
¿Ella se enterará?
No lo hiciste, me sentí aliviada.
Confiaste de nuevo, no había nadie más a quien le tuvieras tanta confianza para decirle algo tan sincero.
Mentí para guardar tu secreto.
Mentí y callé para seguir cuidándote con todo el cariño que te tengo.
Una tras otra, así se fueron acumulando las mentiras.
Te mentí a ti, le mentí a ella.
Me volví buena callado y mintiendo.
Mi mente y mi boca trabajaban a la vez.
Pensaba rápido, no dejaba cabos sueltos.
Mentí para protegerte.
Mentí para esconder.
Mentí, mentí y mentí.
Cuando me di cuenta ya no lo hacía solo por tí.
También por ella, también por él.
Y en algún punto por más personas también.
Sí, mentí para proteger.
Sí, mentí para esconder.
Sí, mentí porque creí que así te cuidaba y te hacía bien…
Sí, lo volvería a hacer todo otra vez.