Morir por amor o morir de amor

Capítulo 17

Había pasado los días en la ciudad de Praga y todos los invitados a la gran fiesta estaban arreglándose. Las damas comenzaban de temprano en la mañana con una ducha relajante de agua con diferentes sales y aromas.

Katerina no era ajena al ajetreo de belleza. Su madre la había despertado temprano para asistir a todos los salones de la ciudad buscando el más barato, pero el mejor. Tarea titánica.

Su vestido con mangas era completo de color crema, exceptuando los laterales, que eran de un celeste opaco. Su escote estaba arremolinado y su corset tenía textura de flores.

Delicado era la palabra que definía el vestido.

Su cabello permanecía suelto, pero en su cabeza descansaba un tocado del mismo color que el vestido. Todo contrastaba con su cabello.

-¿Lista hija? - preguntó su padre.

- Sí - respondió ella llena de miedo.

Al otro lado de la ciudad en un edificio antiguo el joven Lord se arreglaba para la gran fiesta luego de oír los rumores.

-No entiendo porqué la están invitando, sólo es una artista cualquiera - dijo una mujer mayor con aspecto tosco - Ahora nos tenemos que juntar con la plebe. Una hija de los Macek no tiene cabida en este mundo.

Viktor oía todo con una rabia latente. Algo tenía que hacer para que las acciones de sus padres dejarán de influir en ella.

Su rabia hizo que ignorara el hecho de la invitación a Katerina.

-No te preocupes, seguramente los Adamik la invitaron por la fama del momento.

Eso si lo puso alerta y reaccionó.

« Así que fuiste invitada, amada mía. Pues supongo que tengo la obligación de ir »

-Artur, sabes algo de la familia Macek, ¿Sabes si ya llegaron a la fiesta?

-Aún es temprano mi Lord. Tal vez recién van saliendo.

-Bien.

-¿Estará bien que vaya sin compañía?

-¿Alguien va a decirme algo si no lo hago? - cuestionó de vuelta.

Al pasar las horas parejas y familias iban llegando a la residencia. Todos llevaban estupendos atuendos, unos más caros que otros.

Katerina al llegar se sintió abrumada, más que el día de su debut, ese día estaba en un lugar de confianza, pero aquí todos los ojos la escudriñaban.

Junto a su padre caminaron hasta los dueños de casa para agradecer la invitación, se sentían sumamente honrados, ya que era primera vez que si estaban invitados.

-Señor y señora Adamik, agradecemos la invitación que nos hicieron.

Los señores miraban con recelo al padre, más cuando miraron a Katerina sus ojos fueron iluminados.

-Ay linda, me alegro que hayas podido venir, estamos sumamente honrados. Tu espectáculo es una maravilla, tocas como los ángeles.

-Muchas gracias señores, a mi me honran con sus palabras - ella los miraba con muchos nervios, pero se sentía feliz por como ellos la halagaban.

-Mil disculpas por interrumpir, pero necesitaba conocer a esta bella señorita - un señor se acercó al grupo, era alto y delgado, usaba unos lentes circulares pequeños - Un placer bella dama.

Él tomó su mano y depositó un beso en ella.

Katerina sintió repulsión y a unos metros Viktor, quien recién había llegado sintió rabia. Él en ningún momento consideró que hubiera competencia.

« Malditos parásitos, aléjense de mi mujer »

Consideró acercarse pero tomó conciencia y no lo hizo, aún no era el momento, pero debía tener cuidado y eliminar los riesgos.

Era el momento del baile y todos buscaban sacar a bailar a la joven promesa.

-Elígeme a mi señorita Katerina - dijo uno.

-No, a mí - dijo otro.

Todos esos hombres hacían que ella se pusiera aún más nerviosa.

-¿A quién eliges? - preguntó el tercero.

En ese momento se cruzó por su vista aquel lord que iba a verla todos los días a la plaza y la curiosidad fue mayor.

-Lo elijo a él - Katerina señaló con la mano derecha a quien por ella moría.

Viktor que miraba la escena lleno de cólera, no supo cómo reaccionar. Había evitado qué otros hombres bailarán con ella, pero no era parte de su plan. Se preguntaba qué debía hacer.

Todos los hombres se alejaron de Katerina al escuchar su respuesta. Eso despertó al lord.

Con pasos lentos llegó donde ella.

Todas las preguntas que se hizo día tras día serían respondidas.

¿Cómo será tocar su piel?, ¿Cómo será su aroma?, ¿sus manos serán suaves? ¿Cómo se verán sus ojos en la cercanía?, ¿sus labios se verán más rojos?

Todas esas preguntas llegaban como ráfaga a su cabeza mientras llegaba a su lado.

No sabía qué decir, estaba atónito.

El silencio llenaba el lugar, todos miraban a la pareja.

Habían rumores de que el joven lord estaba enamorado de ella, pero era en estratos más bajos y alguno que otro de los estratos más altos.

-¿Puedo tomar su mano? - Su confianza había vuelto, pero temía arruinar su planes usando mal las palabras.

Ella asintió.

Luego de tomar su mano ambos sintieron un cosquilleo y caminaron a la pista para seguir con la fiesta.




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