Muerte Cerebral

Cuando alguien muere

Una vez escuché a alguien decir que los fracasos hacían crecer a las personas y que los rechazos las hacían fuertes.

Toda mi vida ha estado llena de fracasos; creo que es el precio por pedir fuerza y estabilidad, es una prueba por la cual todos debemos pasar.

Uno nunca se prepara para la muerte, y mucho menos cuando esa muerte es de un ser querido; simplemente nos negamos a aceptar que podría llegar a suceder en algún momento.

En las guerras es normal ver a gente morir... mueren y han muerto tantas. En todo este tiempo, las guerras son recuerdos y legados de personas que lo dieron todo por sus creencias.

El amor trae al odio, y el odio trae la muerte. Es así de simple.

Nunca he visto que el odio traiga amor, porque son muy pocas las personas que no se rinden.

Cuando alguien muere, se nos queda una espina clavada en el pecho, y eso es nombrado odio; ese amor y esa debilidad que es el sentimiento se transforman en el más fuerte rencor y la sed de venganza. Cuando tarde entiendes que eso no te llevará a nada, viene la culpa: es como veneno en las venas en vez de tinta para mis letras.

​Y si alguien muere en mis manos, ¿sería por amor o por odio? Cuando alguien muere, nosotros morimos junto a ellos; aunque no lo vemos, una parte de nosotros cae al suelo, se enrosca entre las piedras y convive en la tierra... Esos son los recuerdos, su voz y su rostro, que se quedan allí cuando de mi mente se agotan.




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