Muerte Cerebral

Versículo 999

1- Háblame del mañana, ángel caído, protegido por alas doradas.

​2- Háblame del caminar de tus pasos suaves, mientras sostienes en tus manos un reloj de arena que pronosticó tu muerte.

​3- Recuérdame el cielo y el cristal brillante del suelo, que con lágrimas ensucia el altar dorado que tengo al frente.

​4- Alas que guían, protegen y escoltan a un ser que podría ser la esperanza o la destrucción del mundo.

​5- El reloj de arena lo advierte, los pasos suaves la anuncian, los cánticos se elevan y los sellos se rompen. El ángel de la muerte ha nacido; paz y gloria por los siglos de los siglos.

​6- Un grito rompe el cielo: mujer de parto se encuentra entre las nubes, manchándolas de un rojo amarillento; es el atardecer que ves tú en tu tierra.

​7- La luna se oscurece porque cierra los ojos; no quiere ver la sangre de una mujer infértil, no quiere ver el nacimiento del ángel de la muerte.

​8- Ángel caído, padre de mi hijo y mi cruel asesino. Enamorada estoy de sus ojos negros, dorados en ocasiones; cruel protege lo suyo, la maltrata y lo hiere.

​9- Padre en el cielo y padre en la tierra, no aparta su rostro, sino que protege al niño en su vientre, el niño de la profecía le dicen.

​10- Profecía en un lienzo, que dibuja tulipanes, aquellos que le gustaban a su madre; cruel pirata en un mar lleno de riqueza, prefiere apoderarse del mundo para regalárselo al padre.

​11- Golpes morados en un rostro blanco como la leche se marchitan en tres semanas, las semanas de la muerte, en la espera del nacimiento de la destrucción del mundo.

​12- Canta por ayuda un niño sentado en la orilla del mar Rojo, pero canta la destrucción de mi pueblo, canta mi muerte y la de mi familia.

​13- Ángel protector, es corrompido por mi mundo, es dañado y es herido; ¿cómo no será castigado mi mundo por tan gran aberración? Ha sido herido un ángel en mi mundo.

​14- Y entonces dará a luz el hijo de la estrella, vendrá a apoderarse de mi pueblo, como en todos mis sueños me recuerda.

​15- Otra vez recordaré cómo blandir mi espada, como el viento furioso, para cortar las malas intenciones del nacido en el infierno.

​Cuando mi árbol florezca y dé frutos, tus campos serán comidos por plagas; cuando mi riachuelo fluya, tu río se secará; cuando mi casa sea construida, a la tuya la destruirá un rayo; cuando yo prospere en mi trabajo, tú perderás el tuyo.

Y todo porque le has pedido a mi padre que me destruya, y todo porque has pedido con avaricia, y todo porque te has corrompido, y todo porque has herido a un ángel.




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