Alexandra se quedó atónita ante las palabras de Oliver y pese a escucharle con atención creyó que era una especie de error o broma. Sin embargo todo esto lo corroboró cuando por la mañana llegó al trabajo como un día cualquiera, entró por la puerta fichó y se marchó a su sección como un día cualquiera. Saludo a sus compañeras como hace diariamente, y comenzó a colocar la sección cuando su compañero la sorprendió.
—¿Qué haces aquí?—preguntó el chico.
—No la pregunta es qué haces tú aquí. Yo estoy en mi turno normal lo que me toca—respondió Alexandra con contundencia.
El compañero la observó bajo la mirada y sacó su teléfono móvil abriendo la aplicación donde tenían el plan de trabajo.
—Antes de ayer me pedistes que te cambiara el turno por un asunto familiar, y yo pues claro que te dije que sí. Hablamos con la jefa y nos validó el cambio e incluso lo actualizo en la aplicación—
Alexandra no salía de su asombro y asustada se giró y se marchó hacia la salida, fichó y camino rápido hacia su casa. Durante el camino llamó con rapidez a Oliver para explicarle lo que acababa de pasar, algo que pilló por sorpresa a Oliver que no se esperaba que pudiera está tan cerca de ella.
—Cariño queda claro que sea quien sea está muy cerca de ti y debes de tener cuidado. Ve a casa y descansa que yo llegaré en un rato. Vamos a averiguar quién es esa persona y qué narices pretende—
Alexandra se tumbó en la cama, ya agarró su teléfono móvil mandando un mensaje a su grupo de amigas.
—Chicas tengo que deciros algo. Si alguien os escribe y veisb que tiene mi cara, deciros que no soy yo y es alguien haciéndose pasar por mí. Tiene mi misma imagen y no sé cuáles son sus intenciones. Hoy me cambió el turno en el trabajo, y me he tenido que marchar. Iré esta tarde y no sé la verdad que o a quién me encontraré. Tener cuidado y cualquier cosa me decís—escribió.
Pocos minutos después obtuvo la primera respuesta y para su sorpresa, no era la que esperaba.
—No sabemos quién eres pero no nos vas a engañar. Sabíamos que nos ibas a escribir y nos avisaron que nos ibas a decir exactamente lo que nos has dicho—
Tras este mensaje fue eliminada del grupo que tenía con ellas, y posteriormente al intentar hablar con cada una de ellas recibió negativa tras negativa. Desesperada agarró su vehículo y se marchó a casa de sus padres para ver que estaba pasando realmente. Aparcó cerca de la puerta y camino despacio con miedo pero decidida a enfrentarse a aquello que se pudiera encontrar. Sin embargo fue su padre quien la sorprendió entrando en el porche, y con un tono agresivo la pidió que se marchará de allí.
Alexandra intentó hablar con él y hacerle razonar pero fue imposible ya que él se mantenía a la defensiva repitiendo una y otra vez lo que la otra persona le había dicho.
Alexandra insistió, y se quedó allí varias horas hasta que su padre la amenazó con hacerla daño físicamente si seguía allí o incluso llamar a la policía. Sin querer montar ningún espectáculo se marchó de allí ,cogió el coche y se dirigió a la playa, con la intención de buscar un lugar tranquilo donde poder reflexionar con el sonido de las olas.
Seguía sin creerse lo que la estaba ocurriendo hasta que una sombra se acercó a ella, se sentó a su lado y miró hacia el horizonte.
,—El horizonte es el futuro. No es dónde estás ahora, es donde estarás cuando llegues a ese horizonte y verás que no hay nada—
—Y tú qué sabes lo que hay en el horizonte. Tú qué sabrás lo que ocurrirá cuando llegue. ¿Acaso puedes predecir el futuro?.—
—Pues sí y te aseguro que para ti nada bueno.—
Alexandra siguió relajada sin mostrarse nerviosa en ningún momento.
—Hablas igual que los perdedores. Adelantarte a lo que aún no ha ocurrido para que luego ocurra todo lo contrario. Subestimar a alguien ya sabes lo que significa y lo que suele ocurrir en la gran mayoría de las veces, así que te recomiendo que dejes este juego ya y sigamos en nuestras vidas tú la tuya y yo la mía—
Aquella persona , pegó su frente contra de Alexandra y le dijo.
—¿Por qué no llamas a la policía como haría una persona normal? ¿Porque mantienes esa calma? Yo te daré la respuesta. La mantienes porque sabes controlarte pero tú y yo sabemos que las mil preguntas que te estás haciendo sobre mí no llevan a ningún lugar.
Quiero tu vida tanto aquí como el mundo mágico, y que tú des un paso al lado y te marches de aquí.—
Alexandra soltó una carcajada que incómodo a su clon el cual se levantó y se puso en actitud agresiva.
—Tu tono chulesco, no va a hacer que sienta intimidación por ti. Te pareces a mí, eres idéntica a mí y vaya qué casualidad que también estás en mundo mágico. Pero nada más... Juegas con mi vida hasta que descubran que eres una farsante porque por mucho que te quieras parecer a mí al final se darán cuenta de que no es así. —
El clon se giró cerró los puños y se dirigió a ella nuevamente y esta vez con unas palabras que descolocaban alexandra.
—Escúchame maldita asquerosa de mierda. La vida de tu hermana y de tu sobrina están en mis manos. Yo sé dónde están porque yo las encerré allí. Yo puse ese cebo para tu sobrina, y la llave a que cometiera el mismo error. Tú lo vistes ,estuviste allí y hicistes una buena deducción.Y luego llegó tu hermana ,la madre coraje, me pareció divertido encerrarla también. Así que piensa bien lo que haces a partir de este momento porque en mis manos está que se pudran, en ese lugar—