Noelia se despertó y se encontró en un cuarto cuyas paredes eran completamente blancas y la luz era la que emitía un pequeña bombilla y la de las propias paredes . Se puso en pie y caminó hacia lo que parecía una puerta diminuta de pocos centímetros.
La toco con los dedos y la observó hasta que al girarse vio a su madre también tumbada en un lado de aquella habitación. Corrió y la giró tratando de reanimarla .
— ¡Despierta despierta!—la insistió.
Su madre poco a poco fue recobrando el conocimiento hasta que abrió los ojos y la vio a ella envolviéndola entre sus brazos. Noelia a los pocos segundos la apartó y llegando la por la espalda trató de incorporarla.
—Tenemos que salir de aquí—dijo Noelia a su madre que aún trataba me incorporarse.
—¿Dónde estamos?—
—Pues en una habitación blanca ,vacía y con una puerta tan pequeña que ni los pitufos , podrían entrar —dijo tirando de ironía.
Su madre se puso en pie y observó toda la habitación fijándose en la puerta de minuta a la que se refería Noelia.
Caminó y se percató de que en el techo había una puerta de gran tamaño .
—Podemos salir por la puerta que está en el techo—dijo su madre señalando hacia arriba.
Noelia soltó una carcajada.
—¿Y cómo vas a llegar hasta allí? ¿Volando?—
Su madre cerró los ojos y de repente su cuerpo se volvió más pequeño, hasta que de los costados aparecieron dos pequeñas alas. Sus pies comenzaron a elevarse y a coger altura ante la atenta mirada de su hija, observaba atónita como su madre podía volar.
Sin preguntar, agarró a Noelia de los hombros y la elevó hasta el pomo abriendo la puerta y saliendo de aquella habitación.
A continuación caminaron por un pasillo; un pasillo que parecía no tener fin hasta que por fin una puerta ha aparecido la nada.
Ambas corrieron hasta allí y nada más abrirla entraron llegando a lo que parecía el pasillo de un tren.
Noelia rápidamente reconoció el lugar y comenzó a recordar el día en el que estuvo en ese lugar o en algún lugar similar.
— Yo,yo he estado aquí—dijo con un leve tartamudeo.
—¿Dónde estamos?—preguntó su madre.
Noelia se tomó varios minutos mientras caminaban observando ha decenas de seres de todos los tamaños sentados a los lados.
Justo después pasaron un compartimento y llegaron a otro pasillo donde , en un lado había puertas y en el otro una ventana con un paisaje que se repetía una y otra vez.
—Estamos en un tren. Cada puerta son lugares diferentes; lo recuerdo. La verdad es que me siento confusa—
Su madre se acercó a ella y lo observo levantandola la mirada.
—¿Cuando has estado aquí?—
Noelia respondió al instante.
—En casa de la abuela hice un dibujo con las hojas del mundo mágico. También use el mismo lápiz y no sé cómo me desperté dentro de un tren. Recuerdo que había puertas que cada puerta eran lugares diferentes.
Luego lo siguiente fue volver otra vez a despertar en casa de la abuela y el dibujo desaparecer—
Su madre observó las ventanas, y se giró nuevamente para ver a las criaturas y seres que estaban en el vagón.
Parecía todo una fantasía, un lugar irreal hasta que por error tropezó y se golpeó el brazo con la pared.
El dolor que sintió pese a ser leve la demostraron que el el lugar no era un sueño y aún tratando de despertar , rápido se dio cuenta que era mucho más que un sueño.
Juntas caminaron y entraron en la primera puerta donde un hombre estaba sentado, elevado a más de dos metros de altura y rodeada de relojes. El sonido del tic tac era incomodísimo... Para aquel hombre el ruido parecía no ser nada ya que durante el rato en el que ambas estuvieron observando el lugar , hombre ni se inmutó.
Nada más salir se dirigieron a la siguiente, y esta vez lo que observaron era una piscina enorme llena de peces y de criaturas muy parecidas a los humanos. Estos tenían sus casas encima del agua, y por lo poco que pudieron observar el mundo parecía más grande de lo sus ojos podían ver.
Siguieron caminando y antes de entrar en la siguiente puerta que eligieron aleatoriamente, su mala giró y la dijo.
—N sé dónde estamos pero quiero decirte que hemos entrado juntas y saldremos del mismo modo. Saldremos de un modo u otro , pero lo más importante es que nos mantengamos unidas.¿ Recuerdo?—
Noelia la abrazó y afirmó con la cabeza antes de retomar el viaje y continuar.
Entraron al siguiente vagón y al igual que el primero había seres sentados a los lados, y asientos vacíos el cual Noelia aprovecho para sentarse y descansar un poco.
—No es el momento de descansar. Hay que seguir caminando a ver si llegamos a algún sitio o simplemente averiguamos dónde estamos realmente—Noelia la interrumpió.
—Mamá estamos en un tren—la dijo en tono de burla.
—Bien bien y¿Hacia dónde nos dirigimos?—
Noelia dudó en su respuesta y tras meditar encogí los hombros y con educación preguntó a un pequeño ser que había sentado varios asientos a su derecha y el cual era diminuto.
—¿Nos podría decir donde vamos?—
El pequeño ser no respondió y empezó a hacer gestos como de no entender lo que decía.
Noelia la insistió y comenzó a preguntar a criaturas que había cerca de ellas, con el resultado de no obtener respuesta de nadie.
Volvió a su asiento se sentó y se encogió, antes de que su madre la diese un toque en el hombro y la mirase con una mirada desafiante .
—Y bien...¿Nos ponemos en marcha?—