Mundos Fantásticos 3 - La batalla por el final

Capítulo VI

Irene comenzó a pasarles toda clase de información a George y su equipo durante varios meses. Y como era de esperarse, la joven pudo descubrir que además de las profundas instalaciones donde ella desempeñaba sus labores, la gran compañía ocultaba un enorme laboratorio secreto en un punto desolado del país donde seguramente realizarían espeluznantes experimentos y tal vez ocultarían el núcleo principal de la computadora central, tal y como lo sospechaban los investigadores.

Irene pudo encontrarse fugazmente con George para darle las coordenadas de aquel misterioso lugar, advirtiéndoles que seguro un gran peligro se ocultaría allí, por lo que debían ser muy cautelosos.

Fueron tantas las veces que la chica y el detective se habían reunido que un sentimiento crecía cada vez que se miraban.

- Por favor si estas decidido a hacer esto, ten cuidado… y tus amigos también…- Le decía la doctora con algo de preocupación camuflada en su rostro serio

- Gracias por preocuparte, tal vez cuando todo esto termine podría invitarte un café si no te parece algo apresurado…-

Y ella con un disimulada y pequeña sonrisa solo le dijo – Hasta pronto…- y se marchó rápidamente dejando una confusa sensación en el interior de Gomes.

Lo que ambos ignoraban es que al parecer eran observados por alguien o algo indetectable…

Al tomar cada uno su propio camino, un auto de color negro interceptó sorpresivamente a Irene. De su interior salieron unos extraños sujetos de aspecto intimidante y dejándola inconsciente de un golpe en la cabeza, la metieron dentro y se la llevaron.

Desde ese momento George y su equipo no volvieron a tener contacto con la joven por lo que hicieron muchas conjeturas y decidieron apresurarse en pasar a la siguiente fase de su plan. Gomes estaba tan intranquilo y preocupado por Irene que llegó a sospechar que la habían descubierto y atrapado por lo que pensó ciegamente en ir a rescatarla, no obstante sus compañeros lo calmaron diciéndole que seguramente no iban a hacerle daño ya que ella tenía muchos secretos importantes para la compañía y si la mataban tenían las perder. Así que le pidieron que se concentre en el plan para destruir el laboratorio oculto.

Mientras tanto en un importante y reconocido edificio situado en el corazón de la ciudad de Nueva York, perteneciente a una poderosa firma farmacéutica destacada entre los socios mayoritarios y principal patrocinadora de ARCA.

El CEO daría una exclusiva y privada entrevista, tanto para otros posibles inversionistas y periodistas seleccionados. En esta ocasión hablaría sobre el progreso de la nueva tecnología adquirida en lo que a I.A. (Inteligencia Artificial) refiere.

Se sabía que el CEO principal no daba muchas entrevistas a los medios y es por eso que solo él seleccionaba a quienes podían asistir a sus convenciones basado en rigurosos estudios previos. Lo más extraño es  que el edificio contaba solo con luz artificial de iluminaciones blancas en su interior además de la gran cantidad de personal de seguridad fuertemente armados. Por lo que era prohibido el acceso a cualquier persona ajena y por lo general, tanto los invitados o personal autorizado llegaba en helicóptero. Los participantes de dicha reunión debían vestir en colores negros y llevar gafas de sol, así como un identificador otorgado por la compañía en la parte superior derecha del pecho cerca del hombro.

A la hora del ingreso y luego de todos los controles correspondientes, los invitados pudieron acceder al salón donde se realizaría la esperada reunión. Con el atril listo y los participantes esperando, el principal representante de ARCA ingresó a la sala saludando a los presentes. El pre-acuerdo pactaba que para hacer preguntas, primero se debía esperar la señal de un cartel luminoso que sería activado por medio de un botón por parte del CEO y por consiguiente cada interesado debía levantar su mano y esperar a ser seleccionado.

Todo iba bien mientras se daba la charla informativa de los grandes progresos tanto de las armas y los acuerdos positivos con otras naciones involucradas, hasta que uno de los periodistas levantó la mano para preguntar sin esperar la señal correspondiente. Era una joven muy bonita de cabello negro y largo, evidentemente esto levanto las alarmas de los guardias que observaban tanto dentro como fuera del salón por las cámaras de seguridad, ya que ella y junto a otros tres hombres no llevaban ni sus gafas negras y mucho menos los identificadores obligatorios.

- ¡¿Quiénes son esos?! ¡¿Cómo es que pasaron los controles de seguridad?! –

Esas eran las preguntas de los responsables de cuidar que se sigan las normas al pie de la letra.

A lo que el CEO sorprendido le dijo

– Disculpe señorita ¿Cómo es que no la tengo en mi lista? Y veo que tampoco lleva identificador ni las gafas obligatorias-

- Uy perdón señor, es que se me olvidaron, y a mis amigos también, pero me gustaría hacerle una pregunta ¿puedo?-

La intrusa habló mientras las fuerzas especiales del edificio rodeaban el salón y el resto de invitados estaban alborotados por el miedo. El representante le dijo mientras la miraba fijo

– Está bien puede hacer la pregunta –

La joven con una sonrisa le dijo – Me ha llamado mucho la atención este lugar ¿es usted humano?... Porque de no ser así tendré que matarlo…-   




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