Musa

II

Tu rostro evocó en cada anochecer,
tu dulzura en cada amanecer
y oh,
no sabes como no puedo dormir cuando tu recuerdo viene a mi mente.

Somos tú y yo en esta danza,
en esta pelea,
donde nuestros corazones enfermos,
desembocados de pasiones y placeres se buscan,
se buscan entre cielo,
entre el mar,
entre las estrellas,
entre la luna y el sol.

Y te busco,
y te veo,
y te encuentro.

Oh amor mío,
en cada lugar tu recuerdo no hace más que traerme las más alegres emociones,
las más sinceras y fuertes pasiones.

Eres el aire de verano,
la brisa del otoño,
el helado del invierno.
Eres la luz del sol,
eres la luz de la luna,
eres el brillo de una estrella;
eres mi fascinación,
eres mi dulzura.

Eres alegría,
eres deseos,
eres sueños que esperan pacientes a tu llegada.

Eres una musa,
que en noches posas,
cada noche eterna te cuelas,
entre las persiana de mis ojos,
entre las sabanas de mi memoria,
¿qué haría sin ti?,
¿qué podría hacer sin ti?

Oh, amor mío,
si me dieran a elegir,
elegiría no vivir,
porque sin ti,
¿qué puede ser la vida sin más que tu recuerdo?,
¿sin más que el silencio y solo eco de tus palabras?,
¿qué es la oscuridad sin la luz?,
¿qué es la luz sin la oscuridad?




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