Muerte.
Los más cercanos a Tylor Landeros se reunieron en una de las casas seguras de la Alianza, las noticias del fallido ataque comenzaban a llegar. Los Humanos estaban dando una cobertura noticiosa, era la primera vez que estos decían que la Alianza era un grupo de perros rabiosos que tenían que ser ejecutados. Nadie daba crédito a la atrocidad que habían intentado, eliminar a los de su propia especie sin importarles que había de otra raza viviendo en ese lugar.
Eso había sido como declararle la guerra a la Humanidad, y estos no estaban dispuestos a permitir que se dieran ataques de ese tipo en contra de su raza. Agradecían la actuación de la verdadera manada al salvar la vida de todos esos inocentes y de protegerlos de tal atrocidad.
—¿Dónde está el señor, Tylor? —interrogo su segundo al mando Cristóbal Tenrhot.
—No lo sé, hable con él después del ataque… se escuchaba alterado, me pidió que cortara los recursos de los Cazadores —comento uno de los Lobos.
—¿Cómo fue que nadie se percató de la traición de esas cosas? —interrogo una Loba que fungía como consejera y amante de Tylor Landeros.
—Nadie se dio cuenta, pensamos que los teníamos bajo nuestro control, pero esa mujer debió de hacer algo que provocó que todo esto se jodiera, de la gente que enviamos no hubo sobreviviente alguno… solo nuestro señor Tylor, pero está desaparecido y desconectado de todos.
La explicación del Lobo no los dejo más tranquilos, muchos de los Humanos que se habían aliado a ellos habían aceptado ir gustosos a ese ataque. Se suponía que saldrían victoriosos, que para esas horas tendrían la cabeza de Gorigori Zaítsev en sus garras,
—¿Qué haremos ahora? Seguramente la señora Testarosa se ir a esconder a la Necrópolis y solo el señor Landeros conoce la ubicación de ese lugar, por lo tanto, no podremos tener su cabeza.
—Creo que tendremos que esperar a que el señor Landeros regrese, quizá fue atacado por esos perros, tenemos que hacer una búsqueda para asegurarnos que él se encuentra completamente bien. De otro modo sufriremos las consecuencias de perder a nuestro señor, él tiene el control de toda la Alianza.
Ese era el mayor temor de todos los que estaban reunidos en ese lugar, Tylor Landeros tenía todo el poder de la Alianza del este, si algo le llegaba a pasar entonces ellos estarían perdidos. Se habían demostrado que no servían para tener un consejo que “liderara” la alianza, ya lo habían intentado y había sido un rotundo fracaso.
—¿Alguien tiene una la última ubicación del señor Landeros? —interrogo la Loba viendo a los hombres reunidos con ella.
—Manejaba hacia el sur, tomando como punto de partida el Vulpak, después de tres días perdimos su señal —le explico el ultimo que había hablado con él.
—Bien, partamos por allí —les indico uno de los Lobos presentes.
Esa tarde un equipo salió con dirección del Vulpak, tenían que evitar acercarse mucho porque aún había mucha gente de esa agencia Humana y de los perros de la manada haciendo pesquisas por lo del ataque. Manejaron por horas siguiendo el rastro de Landeros, buscando algún indicio que les dijera a dónde habían tenido el ultimo registro de su celular.
Ese lugar dónde se tenía la última ubicación, una carretera de Chiapas, conocida por sus peligrosas curvas y sus hermosos paisajes, La Sepultura. No sabían, ni entendían que era lo que lo había llevado a ese lugar, pero la dirección que Landeros había tomado estaba fuera de lo que la Alianza del este consideraba su territorio, entonces ¿Qué ocurrió?
Un par de horas encontraron el vehículo de Tylor Laderos, este no se había volcado en ninguna de esas curvas, no había chocado, ni había sido golpeado, simplemente estaba allí abandonado, como si hubieran dejado el motor encendido y la gasolina se hubiera acabado, la batería estaba igual de muerta. Pero, no había rastro de Tylor por ningún lado, no percibían su aroma en el viento.
Lo cual era extraño, ellos deberían poder percibir a cualquier ser sobre el planeta aun después de días, pero en este caso no lograban tener ningún rastro fuera del automóvil.
—¿Casi fue secuestrado? —interrogo Paul Maldonado, uno de los Lobos que habían enviado en esa búsqueda.
—No hay señal de lucha, esta incluso su celular en el asiento del copiloto, incluso si un grupo de Humanos hubiera venido por él, habría rastro, pero no hay nada…
El temor se podía percibir en la voz del Lobo, Tylor Landeros había desaparecido sin dejar rastro, sin dejar indicaciones y sin ceder el control de la Alianza a nadie, lo que quería decir que estaban jodidos.
El sueño llegó a él como siempre lo hacía, una escena de su infancia, comenzará jugando con Dante. Pero siempre notaba una nota discordante, algo que lograba que él estaba viendo cambiara y se volviera peligroso. Su deber de hermano mayor era proteger a Dante a toda costa, tenía más hermanos, su mamá tuvo varias camadas de cachorros.
Sin embargo, la camada de cachorros de Dante estuvo en peligro de muerte y su madre estaba embarazada, ella había sido atacada por Cazadores y algunos Humanos. Fue un milagro que la antigua Sanadora Svetlana logrará salvar a su madre y a sus hermanos. La tragedia ocurrió en el nacimiento, sólo Dante gracias a los dioses logró sobrevivir.
Iba a ser el hermano mayor de una camada de siete, al final termina siendo el único. Como el primer heredero hijo de la familia Landeros era su obligación proteger a sus hermanos. Pero sin duda que Dante siempre sería su favorito, poco a poco este pequeño cachorro se convirtió en su corazón.