Nada valgo sin tu amor

Capitulo 3

Pasaron dos largos años, todo este tiempo solo sufrí, en el manicomio me aislaron encerrándome en un cuarto, desde ahí no se veía nada, apenas entraban algunos rayos de sol por la pequeña ventana que se encontraba en lo alto de una pared. Me inyectaban sedantes constantemente, drogándome con sus fuertes medicamentos, para evitar que yo pudiera escaparme. Pero aun así ellos no pudieron detenerme, después de tantos intentos y de todo lo que tuve que vivir en ese lugar infernal puedo decir que soy libre. Sí, soy libre.

Ahora ya no me encontraba en el manicomio, sabía que algún día saldría de ese lugar y lo logre. En aquel lugar conocí a una enfermera, ella estaba a cargo de mí, era la única que me trataba bien y quien me ayudo a escapar. Ella se llama Tatiana es una mujer joven, un poco mayor que yo, y madre soltera, temía que la despidieran por ayudarme escapar, ya que ella dependía de ese trabajo para mantener a su hija.

–Muchas gracias Tati, por toda tu ayuda– la abrazo –Sin tu ayuda de seguro seguiría en aquel lugar– digo apretándola más hacia mí. 

–De nada, te puedes quedar en mi casa el tiempo necesario– dice tranquilamente devolviéndome el abrazo –Y no quiero que te preocupes por mi trabajo, nadie sospechara de mi porque no me encontraba en mi horario de trabajo– termina de hablar con una pequeña sonrisa. Aun así, me preocupa que la puedan despedir.

 

***

 

-El joven Elián Walker y la familia de su prometida Ámbar La Torre, continúan con la espera de que la joven despierte, son dos años en los que ella se encuentra en un estado de coma después de aquel accidente...- dejo de leer, no puedo creer que después de dos años sigan diciendo que es mi prometido.

¡Por dios! No puede ser que él y toda mi familia inventaran que yo quede en coma, después de un supuesto “accidente”. No lo puedo creer y hasta cuando pensaban seguir con esta mentira, que descabellado suena el que yo haya quedado en coma cuando realmente estaba en un manicomio.

Sostengo la revista que acabo de comprar, mientras la aprieto con rudeza logrando así dañarla. No sé cómo desquitar la rabia que llevo dentro, ellos aún me consideran parte de su familia cuando yo deje de hacerlo hace tiempo, cuando me dejaron en aquel manicomio sin explicarme por qué lo hacían, defendiendo a ese infeliz.

Salí a distraerme, para aclarar mis ideas y decidir que iba hacer con respecto a mi vida. No quería enfrentar a mi supuesta familia y pedirles explicaciones, no lo valía. Si escape del manicomio fue para alejarme de todo lo que me hizo daño y sus causantes. Quería alejarme de esta ciudad, huir donde ellos no pudieran encontrarme; sabía que ellos, a estas horas, estarían enterados de mi desaparición.

Ahora me encontraba en una peluquería, me cortaron el pelo hasta la mitad de mi espalda y me lo tiñeron de color negro azulado, durante estos dos años mi pelo había crecido demasiado, llegaba hasta debajo de mis caderas e hice que me lo tiñeran para que no me reconocieran fácilmente, ya que mi pelo era de un castaño claro.

Sabía perfectamente que necesitaba un trabajo, no podía estar de mantenida en la casa de Tatiana además de que ya le debía dinero. Camine por las calles buscando algún letrero que dijera que necesitaban de una mesera, era el único trabajo que podría conseguir, no tenía identificación ni papeles que demostraran mis estudios. Comenzar una nueva vida será más difícil de lo que pensé, no será fácil huir de este lugar sin absolutamente nada, lo sabía muy bien.

 

***

 

Había sido un lardo día, no tenía dinero para tomar un taxi, así que volvía caminando a la casa de Tatiana. La zona en donde se encontraba su casa no era muy segura, hay algunas calles con poca iluminación y el silencio es casi perceptible, logrando solo escuchar mis pasos.

Camino cautelosamente, temiendo que algún ladrón o drogadicto se cruce en mi camino. Un par de cuadras más y llego, empiezo a acelerar mi paso. De pronto, alguien jala de mi bruscamente consiguiendo tirarme al piso, con miedo intento levantarme, pero inmediatamente aquella persona tira de mi brazo y con su otra mano tapa mi boca imposibilitando que grite por ayuda. Empieza a arrástrame por la calle, mientras yo lucho por que me suelte, pero lo único que consigo es que me sostenga con más fuerza.

Las lágrimas se acumulan en mis ojos y el miedo empieza a apoderarse de mí, me tira dentro de un callejón, todo está oscuro y sucio, luego se posa encima de mí, consigo verlo es un hombre corpulento y maloliente, en su rostro se forma una sonrisa maliciosa al contemplarme, y a mí lo único que me produce ese hombre asco.

–¡Suéltame! – grito cuando empieza a tocarme con ambas manos, intento zafarme moviéndome con fuerza, lo empiezo a golpear con ambas manos –¡No me toques! – lágrimas empiezan a bajar por mis mejillas, estaba desesperada, era horrible sentir su tacto sobre mi piel.

–Cállate– dice al mismo tiempo que me golpea, me sujeta con rudeza de ambos brazos llevándolos encima de mi cabeza y empieza a besar mi cuello, lloro, sentía impotencia por no poder apartarlo.

Ya no tenía fuerza, mi vista se empezaba nublar y veía que alguien se acercaba, temía que pudiera ser otro hombre que se quisiera aprovechar de mí, resignada empezaba a aceptar mi destino, pero no fue así, en un cerrar y abrir de ojos el hombre que estaba en mi encima cayó al piso. Estaba inmóvil, al momento que pude me arrinconé para arreglarme la blusa, por lo que veía aquel joven y ese señor estaban en una fuerte pelea, no podía seguir ahí, así que me levanté y empecé a caminar lo más rápido que podía, aunque no era fácil ya que todo mi cuerpo se encontraba adolorido.

–¡Espera! – alguien grita, asustada de que pueda ser aquel hombre intento caminar más rápido –Detente– me sujeta de la muñeca y una corriente atraviesa mi cuerpo –No tengas miedo, aquel sujeto ya no te hará daño, acabo de llamar a la policía– dice con una voz suave.




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