Nefilim almas en guerra

Capítulo 3

CAPÍTULO 3

RECUERDOS

KIARA:

No importaba qué era lo que ella quería o sentía. Si quería retenerla, debía contarle mi historia. Usar su luz para que dejara de temerme y confiara en mí. La necesitaba de mi lado y no en mi contra. Y no quería que ella recordara a los miserables que nos alejaron cuando éramos niñas.

Quería que supiera la verdad por mí, y aunque se resistía a recordar, tarde o temprano dejaría de luchar contra lo inevitable . Si decirle la verdad, Haría lo que sea y mentirle no era una opción, tenía que hacer todo lo contrario a sus protectores, protegerla de su ignorancia y usar su bondad a mi favor hasta que creyera tanto en mi como para no irse nunca.

…........

Yo ya tenía planes de escapar de la supuesta familia que iba adoptarme y la buscaría aquel día. Pero todo se volvió un completo infierno para mí. Mientras miraba hacia atrás, todo recobró vida mientras divagaba en el pasado. Jabel, mi desgraciado padre, no tocaba el tema porque solo lograba que me enfureciera más.

Coab jamás sacaba el tema porque odia los dramas y no es algo que le importe, yo no le importo y ni el ami, lo que hay entre nosotros es solo lujuria.

El día que obtuve mis alas no fue como Yanis las ganó hace una semana. Llevaba cinco días volando y estaba aterrada de que jamás volviera, de que decidiera dejarme. Ella no lo sabe, pero cuando se transformó, su luz quemó a muchos y los que pudieron huir se recuperaron de las heridas, tuve que mandarlos a otra base de observación.

Esta transformación no fue algo normal, el aura de ella era luminiscente y la mía era oscura. Desee matarla cuando brilló junto al sol. Desee tomar su sangre cuando su poder fue más grande que el mio, pero su vínculo conmigo me lo impedía y decidí mejor ponerla en contra de los humanos y de quienes amaba, aunque ella no les recordara y ese era otro temor. Que cuando recordará ella me temería y huiría de mí. Pero me aseguraría sembrar todo el odio posible contra Keila. Aún tenía tiempo y mientras ella no quisiera recordar aprovecharía la oportunidad. Así que inicie con mi relato dejando escapar todo el dolor que había reservado durante años, necesitaba de él para que Yanis creyera en mi. Solo empecé a hablar como si ella no estuviera frente a mi.

“Desperté acostada en el suelo, rodeada de la maleza húmeda y los árboles. Confundida o desorientada, no se que era lo que me pasaba. Mientras me incorporaba sentía el cuerpo magullado, intenten ponerme en pie pero un repentino mareo me hizo trastabillar cayendo de espaldas, los pensamientos que ocupaban mi mente, pero me sentía muy seguro de ellos. Era como si mi alma se hubiera separado de mi cuerpo y aun intentara liberarse, me sentía desvanecer aun que poco a poco fui tomando el control de mi cuerpo. Mire mis brazos asustada.

Cardenales morados como si me hubieran agarrado a palos. Observe a mi alrededor e intente recordar qué era lo que había pasado, me sentía aturdida, confusa, las imágenes agitándose dentro de mi emergieron insufactas recreándolo todo. Una sombras plantándose delante de mí mientras corría de él y después nada, cuestión de segundos cuando tu nombre apareció en mi mente todo se fue aclarando.”

“Mitkel iba a matarnos. Y cuando corrí lejos para buscar ayuda, algo me atacó pero no supe que fue, no pude y no he podido recordarlo. Mientras estaba de pie empecé a reconocer y me sorprendí al ver hacia adelante todo consumido por las llamas, la tierra negra carbonizada, aun llameante, mire al cielo y las nubes cubiertas por una llama roja entre las nubes como si el sol hubiera sangrado, su luz oscurecía de colores rojos y anaranjados hasta donde se extendía el incendio. La lluvia sirimiri empezó a piquetear sobre las ramas humeantes. Enfriando la tierra caliente. El agua acariciaba mis hombros mientras caminaba entre la tierra consumida. Escurría por mis hombros, aún había rastros de pastos verdes y árboles a medio quemar, mientras avanzaba hasta salir aún claro abierto donde se encontraban tres cuerpos sin vida y entre ellos el tuyo boca abajo. Me sentía tan desorientada y aturdida ni siquiera me lo pensé demasiado. Corri en tu dirección y le di la vuelta a tu cuerpo, te tome entre mis brazos. No podía y no reconocería que estabas muerta. Acerque mi rostro al tuyo para saber si respirabas, si tu corazón latía. Nada. No había un rastro de vida en ti. Estabas muerta”

“Te estreche con mi cuerpo sollozando, te palme la cara para haber si reaccionaba y nada. Le llore a tu cuerpo por no se cuanto tiempo. Tenía que buscar ayuda. Mis padres estarían preocupados o al menos uno de ellos. Solo el podía ayudarme Job. Quien me protegía de mi otro padrastro. Deje tu cuerpo en el suelo, debía buscar ayuda para trasladarte a otro lado. Los pensamientos me abrumaron porque estaba sola, apenas te había encontrado y ahora te perdía. Mire a mi alrededor antes de irme y mire el cuerpo de Keila, que impidió que nos mataran, aun que eso ya no importaba. Por culpa de ellos. Tenía una herida profunda en su hombro y no se movía. Su cuerpo yacía de lado con los brazos y piernas hacia adelante y el hombre, Mitkel, estaba boca arriba con todas sus extremidades despatarradas. Si estaban vivos yo los mataria por arrebatarme mi única razón de existir. Pero en ellos no había vida alguna. Me acerque al otro individuo de piel bronceada y cabellera corta de un color avellana. Lo patie levemente pero el no reacciono. Me fui acercando poniéndome de rodillas para comprobar sus signos, como lo hice con los otros aunque a este no le conocía y no tenía razón para matarlo. Mi rostro estaba tan cerca del suyo que sin previo aviso despertó de golpe alzando la cabeza. Caí hacia atrás y corrí para esconderme detrás de los árboles quemados, pero el ya no se movió. Mi corazón latía de prisa, si él estaba vivo necesitaba ayuda. Corrí alejándome de ellos sin rumbo fijo, hasta que encontré el sendero de regreso hacia unos establos, los Anderson. Me arrastre por debajo de su cerca, ya no podía ensuciarse más. Extrañaba la luna, era mi única compañera arriba del tejado de nuestra casa, en medio de ese pueblo abandonado. Cuando entre por la única calle que daba hacia el pueblo de Norware, en medio de carruajes abandonados, vivíamos aun lado del lugar en medio de la nada, pero sercas de los humanos, solo hacía falta caminar directo a el. Cerré la puerta tras de mí. Gracias al creador no había nadie, mi padrastro Job no estaba y el borracho insufrible tan poco. La casa era pequeña y humilde con solo tres habitaciones, mi cuarto, el de mis padres, Job pasaba la mayor parte trabajando y llegaba de madrugada, así que el borracho a veces se la pasaba durmiendo o si no tomando pidiéndome que le hiciera todo tipo de trabajos de ama de casa. “Lava aquí, limpia aya, has esto de cenar” rápidamente llene la bañera y puse mi vestido verde lima sobre mi cama. iríamos a dar un paseo, Job prometió llegar temprano. Prometiendo que pasearemos en la carroza del sheriff. Eran buenos padres aunque a veces me pateaban. Y cada vez que podía Job me compraba estos hermosos vestidos, para mis 13 años y aunque aparentara tener 23, tenia 6 vestidos de ellos gracias a su carpintería y esta semana había hecho un hermoso comedor ala esposa del sheriff y quedo fascinada con su trabajo, que le pido que fuera asu casa para arreglarle unas comodas para sus hijas. Me sumergí en la bañera pensando en todo esto, recordando la plática que tuvimos esta mañana antes de que se fuera a trabajar”




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.