Némesis

Capítulo 3

Juliette

Estoy frente al espejo terminando de arreglarme para la fiesta de esta noche. Me acomodo el vestido una última vez y observo mi reflejo. Llevo un vestido color rojo con unos tacones que hacen juego y llevo el pelo recogido con media cola.

A Lucien no le hable esta mañana cuando me fue a dejar a clases, prácticamente lo ignore. No se si si va a estar de acuerdo con que salga esta noche pero la verdad tampoco me importa, necesito salir a distraerme aunque sea un rato.

Agarro mi bolsa y salgo de mi habitación, voy directo a la habitación de Lucien y doy unos golpecitos en su puerta.

-Voy a salir, solo venia a avisarte

-No creo que sea lo más sensato Juliette

-Necesito distraerme después de todo lo que ha pasado

-Juliette, es mejor que te quedes aquí

-Pero no va a ser una fiesta grande- pongo mi voz más inocente que puedo

-Venga Lucien por fi, un rato

-Un rato y voy a estar contigo en todo momento-me dice Lucien con un tono que deja claro que no se va a despegar de mí ni un segundo-voy a cambiarme rápido dame 5 minutos

Yo solo asiento y camino hacia la sala para esperarlo ahí

Me dejo caer en el sofá y saco mi teléfono del bolso. Tengo varios mensajes de Sami preguntándome si finalmente voy a ir.

Sami:
¿Vas a venir o no?

Yo:
Sí. Lucien aceptó.

Sami:

Ja, te dije que iba a aceptar.

Oigo que alguien camina por el pasillo. Levanto la mirada justo cuando Lucien aparece frente a mi. Ya se ha cambiado. Lleva una camisa negra que tiene las mangas arremangadas hasta los codos, con los primeros botones ligeramente desabrochados, y unos pantalón color beige.

-Vamos- dice él mirándome con esos ojos oscuros tan bonitos.

Me pongo de pie y empiezo a caminar hacia la puerta, Lucien viene detrás de mi. Salgo primero y él cierra la puerta detrás de nosotros. Caminamos por el pasillo hasta el ascensor. Cuando las puertas se abren, entro y Lucien se coloca a mi lado.

Ninguno de los dos dice nada. Y yo solo me pregunto porque tiene que ser tan guapo si tan solo no me pusiera las cosas tan difíciles. Las puertas del ascensor se abren en el vestíbulo y salgo antes de que pueda responderme.

Salimos del edificio y el auto ya está esperándonos frente a la entrada.

Lucien rodea el auto hasta llegar a la puerta del conductor, mientras yo abro la puerta del copiloto y subo.

Como siempre los dos estamos sumergidos en un silencio incomodo.

-¿Puedo poner música?-pregunto para romper el silencio otra vez

-Si

A estas alturas ya se que me va a responder solamente con dos palabras.

Tomo mi teléfono y conecto la música al auto. Abro Spotify y empiezo a bajar para encontrar la canción que quiero poner.

«Parce» de Maluma empieza a sonar.

Subo un poco el volumen y me acomodo en el asiento, mirando por la ventana mientras la música llena el auto.

Lucien no dice nada a mi lado, tiene la mirada fija en la carretera.

-¿Te puedo hacer una pregunta?

-Depende de cual sea

—¿Por qué siempre eres tan frío conmigo? —pregunto, mirándolo—. ¿Te caigo mal o algo por el estilo?

Por unos segundos no responde.

—Como ya te lo había dicho, es parte de mi trabajo.

-Eso no responde a mi pregunta

Él no dice nada otra vez

-¿Te caigo mal?-pregunto otra vez porque de verdad quiero saber

-No Juliette, no me caes mal

-¿Entonces, por qué te comportas asi?

-Porque cuanto menos te involucre conmigo, más fácil será hacer mi trabajo.

Me quedo mirándolo, confundida por las palabras que acaba de decir.

-¿Te gusta mi vestido?-digo cambiando de tema

Lucien se queda callado por unos segundos que hasta pienso que no me va a contestar.

-El color resalta tus ojos

Y ya, yo quería que me digiera que se me miraba bonito. Que cumplido más raro.

Lucien se estaciona y, apenas detiene el auto, me bajo. Él sale inmediatamente después y comienza a caminar detrás de mí. Cuando entramos a la casa, la música se escucha mucho más fuerte. Hay personas por todas partes, algunas bailando en medio de la sala y otras hablando mientras sostienen vasos en las manos. Las luces de colores iluminan el lugar y el ambiente es completamente diferente al silencio del auto.

Cuando intento escaparme de mi guardaespaldas el me agarra del brazo impidiéndome seguir para ir a donde esta Thiago y Sami.

-Lucien ve y tráeme algo de tomar, por favor-le digo para poder zafármelo

-No te puedo dejar sola juliette

-No me voy a mover de aquí- le miento pero es para una buena causa

Él me suelta y de mala gana va a buscar lo que le pedí. Yo aprovecho y me escabullo para donde esta Samara.

-Pendeja de mi alma- me saluda Sami

-Amor mío-respondo yo

-Ya, pensé que Lucien se había arrepentido y no iba a dejar que vinieras

-Lo logre convencer, felicítame por mi gran esfuerzo

-¡Felicidades! Juls- dice mientras suelta una carcajada.

-Thiago- digo lanzándome a sus brazos

-Hola, Juls- el me apreta fuerte con su brazos

-Thiago, ve y tráenos algo de beber a mi y a Juls

-Me usan como sirviente- dice Thiago, soltándome finalmente.

—Anda, deja de quejarte —dice Sami entre risas.

Thiago hace caso de mala gana y va a buscar algo para beber. Mientras tanto Sami me agarra de bazo y me lleva hacia la pista de baile.

—¡Vamos, Juls! —grita mientras tira de mí. En cuestión de segundos estamos en medio de la gente, rodeadas de música y luces de colores.

Lo que más amo en este mundo es bailar y siento que no lo hago nada mal. Cuando bailo, simplemente me olvido de todo lo demás. Sami toma mis manos y empezamos a bailar juntas, moviéndonos al ritmo de la música. Poco a poco me dejo llevar.

Giro mi cabeza y me topo con esos ojos oscuros que me están observando, por un momento me había olvidado de Lucien .




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