—Pensar que detuvieron la investigación cuando estaban tan cerca, esto seguro de que esto termina decepcionando a Solaris y a Marianne pero de esto nunca se van a enterar ¡Deberían salir más de sus laboratorios!— La mujer observaba la computadora central de Jigan, realizando cálculos desde su pulsera. No había nadie y el lugar parecía abandonado, lleno de polvo y maquinas apagadas salvo el CPU central que parpadeaba de color verde— ¡Desventajas! Se quedaron estancados porque necesitan una fuente de poder muy grande ¡Ventajas! Yo tengo dicha fuente de energía.
La mujer extendió la mano y frente a ella aparecieron un montón de datos que parecieron juntarse hasta formar una escama del Caos.
— ¡Desventaja! Llamare la atención de gente indeseada ¡Ventaja! Será muy divertido… Ay no sé cómo diablos Evolutio puede hablar así siempre ¡Que aburrido! ¡Bueno, vamos a divertirnos!
La mujer siguió haciendo cálculos en su pulsera agregando esa nueva variante.
Al día siguiente y tras dormir todos en el suelo, salvo Misha y Sparkle quienes durmieron en aquel viejo sillón, el grupo se preparó para seguir con el itinerario de la joven actriz, que consistía en una grabación para una serie y otro programa de radio, aunque parece que iba a cantar.
— ¿Podemos comprar donas cuando vayamos de camino, Misha? Tengo que desayunar antes de ponerme a trabajar ¡Lo sabes!— Comentó Sparkle haciendo un berrinche mientras terminaba de arreglarse.
—Es increíble que te mantengas tan delgada comiendo tantos dulces— Señalo Kayo.
—Me parece más increíble que puedas maquillarte en veinte minutos con esa magia rara— Radis no había apartado la vista durante todo el proceso de la idol al arreglarse— ¿Me la puedes enseñar?
—No creo que pueda…— Kayo rasco su mejilla con vergüenza.
— ¡Vamos, no diré nada si es un secreto!— Sparkle le tomo de la mano— Haría mi vida más fácil.
—Tampoco es que pueda elegir la ropa.
— ¿No puedes?— La chica se mostró sorprendida.
Kayo no sabía que responder.
—Sugiero que alquilemos otro vehículo, uno de índole más común con el fin de no llamar la atención, me hare cargo de dichos preparativos y mientras tanto espero puedas bríndame información de la gente cercana a Sparkle el día de hoy, para mantener la seguridad— Hela había hecho un plan para mantener el perfil bajo pero estaba casi seguro de que no sería tan fácil como en sus simulaciones mentales.
—Hare los preparativos…— Comento Misha sacando su celular.
— ¿Qué piensas?— Pregunto Kayo, acercándose a Gerard pues huyo de la insistencia de Sparkle. Termino jalando un poco la manga del chico pues tenía los ojos cerrados desde hace un buen rato pero no parecía estar dormido y ese era el caso pues al instante abrió los ojos.
—Lo siento, no pienso en nada— Gerard esbozo una leve sonrisa.
—Puedes contarnos y más si es sobre ese tema, ya sabes— Radis se recargo sobre su hombro, buscando reconfortarlo si estaba desanimado.
—Estoy bien, Kayo, Radis, gracias…
La realidad es que hace un tiempo les termino contando un poco de su historia, los experimentos que sufrió en manos de Evolutio, miembro del Prisma, pero también es verdad que omitió por completo el que había estado comunicándose con Edward Teach, miembro de los Patrulleros Galácticos.
No es que estuvieran hablando de cosas interesantes, realmente, pero por alguna razón lo había mantenido informado sobre los avances en la búsqueda del doctor. O de cualquier otro miembro de Prisma.
Tras un rato, el nuevo vehículo, que era una camioneta familiar bastante normal, llego, de tamaño regular, menos llamativo que los autos de lujo o las limosinas que solían usar las estrellas pero con el espacio suficiente para todos. De todos modos prepararon cámaras para hacer seguimiento.
— ¡Donas! ¡Donas! ¡Donas!— Grito Sparkle ya dentro del auto.
— ¡Donas! ¡Donas! ¡Donas!— Radis comenzó a gritar con ella unos segundos después hasta que se coordinaron y hasta comenzaron a moverse al ritmo de un lado otro, al grado de que Kayo las siguió solo con la cabeza.
Se preguntó cómo podían ser tan armoniosas. Debía ser cosa de Sparkle porque había escuchado cantar a Radis y…
Lograron arribar completamente seguros a la Disquera Golden Ball, donde Sparkle comenzó su trabajo como el día de ayer, con gran eficiencia y sin permitirles ver absolutamente nada, pese a la gran insistencia de Radis.
—Ya, ya, la próxima vez será— Le tranquilizo su amiga dándole palmadas en los hombros.
—Ya perdí la esperanza de eso…— Radis ya avanzaba con pesadez y desanimo.
—De todos modos es mejor que desilusionarte ¿No?— Comento Gerard.
— ¿Desilusionarme?— Radis le miro con una ceja levantada.
—No le digas nada, ella no está desilusionada de Sparkle— Le dijo Kayo colocando su mano sobre su hombro.
— ¡¿Por qué lo estaría?! ¡Ella es genial! ¡Es tan brillante y autentica!— Radis no pudo evitar mostrarse muy feliz mientras se pegaba un poco más a la puerta donde había entrado Sparkle y desde donde podía ver un poco a través de las persianas.