No Apto para menores

Capítulo Veinticuatro

Traición

A pesar de ser una persona joven, por lo general siempre de alguna manera terminó metida en situaciones incómodas como esta ocasión, y por si fuera poco, diría que es la que se lleva el primer lugar.

Laín tenía novia...repitamos eso ÉL TIENE NOVIA.

¿Por qué armó todo este teatro? Que falta de respeto, no solo hacia ella...

El tipo ¡me besó una vez!

—¿Tienes novia? —pregunté sorprendida a pesar de qué la chica me lo estaba diciendo en mi cara.

Ni siquiera pudo responder, pues la chica de cabello azul habló nuevamente.

—Claro que la tiene, para empezar, ¿Quién eres tú? —preguntó la chica de una manera grosera, mirándome de arriba abajo.

—Bueno, yo soy... —estaba dispuesta a responder cuando Laín abrió su bocota.

—Ella es mi novia.

Entrecerré los ojos, ¿por qué le decía a su novia, que yo era su novia?

La miré y estaba a punto de negar aquello, pero para mi sorpresa Tiffany soltó una carcajada.

—¿De verdad eres su novia? —preguntó observando fijamente—. ¿A pesar de la clase de persona que es, aceptaste andar con él? —Por mi reacción asumió que no sabía nada—. Ah, no te lo dijo, no te ha contado lo que hizo y la verdadera razón por la que está aquí.

Cuando iba a empezar a cuestionar, Laín se adelantó.

—¿Qué es lo que quieres, Tiffany? Ya pasó un año desde que terminamos, y solo estuvimos juntos por dos meses. Déjame en paz.

Ahh...así que era la ex. Y al parecer estaba igual de loca que él.

—Fueron tres meses, Laín. Y sabes bien lo que deseo.

A veces me gustaba enterarme de los chismes de las personas, aunque sé que está mal. Sin embargo, en ese momento hacía mal tercio, así que era momento de irme.

—Creo que tienen cosas de las cuales hablar, así que yo…

—No te vas a ir —dijo inmediatamente Laín—. La que se tiene que ir es ella —habló con firmeza.

Tiffany le sonrió de una manera desagradable.

—Me iré, pero ten en mente que esto no ha terminado, Laín —dijo guiñándole el ojo—. Y solo te daré un consejo amigable —cambió su mirada hacia mí—. Si sabes lo que te conviene, te recomiendo que te alejes de él. —Dicho esto, miró a B por última vez y empezó a caminar alejándose de ahí.

Esperé unos segundos.

—No preguntes nada —advirtió inmediatamente Laín mientras abría la puerta.

Entré enseguida a él y nos acercamos a la caja para poner los zapatos en ese lugar.

—Tengo el derecho de hacerlo, debo hacer preguntas. Además, no puedes ir diciendo a la gente cosas que no son ciertas, ni siquiera soy tu novia.

Laín me miró sonriendo.

—Oh, claro que lo eres, solo que tú no lo sabes.

—Hablo en serio, Laín, ¿Qué pasó con ella? ¿Por qué terminaron? ¿Por qué realmente estás aquí? ¿Por qué me recomendó que me alejara de ti? —empecé a bombardear con preguntas.

Agarró de nuevo las llaves y me miró serio esta vez.

—Dices no tener interés en mí, sin embargo, me cuestionas cosas, Sofí. Además, no es algo de lo que voy a hablar... al menos no en este momento. Tenemos una cita pendiente y, si no te importa, quiero terminarla.

Por más que lo presionara, sabía que no le iba a sacar nada de información, era una lástima, pues yo quería saber qué estaba pasando. Chisme es chisme al fin de cuentas, venga de quien venga.

Salimos de la librería y esperamos a que pasara un taxi, Laín me abrió la puerta y subió enseguida de mí. El pequeño incidente ocurrido no iba a arruinar la cita que él tenía en mente, eso estaba claro.

Llegamos al lugar, Laín comenzó a caminar decididamente mientras yo caminaba a sus espaldas, prácticamente me cubría toda y no me permitía ver bien al frente. Faltaba poco para llegar al cine, pero de la nada se paró en seco, acto que provocó que chocara con su espalda.

—¿Disculpa? No sé si te percatas de que vengo detrás de ti, no puedes frenar así de golpe —dije un poco molesta.

Sonriendo, se giró hacia mí.

—Sabes, pequeña, creo que mejor dejamos lo del cine para más adelante. Ahora te llevaré a casa. Tenías razón, una salida al cine no es una buena cita.

Entrecerré los ojos y miré con desconfianza.

—Pero qué dices, ya estamos aquí, íbamos a ver una película, ¿no? ¿Por qué cambiaste de decisión tan rápido?

Sin responder la pregunta, simplemente dijo.

—Hay que irnos.

—Eres un bipolar, en fin, como quieras —respondí sin más, intenté mirar al frente, pero se puso en mi campo de visión.

—La salida es por allá, pequeña —dijo señalándome. Su comportamiento cambió. Recia estaba intentando mirar, pero no se movía—. Es por allá —señaló de nuevo, intentando girar mi cuerpo y guiarme.

Me zafé de su agarre.

—¿Qué estás tramando? —intenté ver de nuevo, pero no me dejó.—¿ Por qué actúas tan raro?

—Sofía, hay que irnos ya. —Su tono de voz era golpeado, su mirada se había endurecido y era la primera vez que me llamaba por mi nombre completo.

—Okey —dije levantando ambas manos.

Entonces pasó. Un solo segundo bastó para que Laín bajara la guardia y yo pudiera mirar al frente.

Un frío me recorrió el cuerpo, me quedé paralizada. Sentí miles de emociones en lo absoluto agradables. No podía creer lo que estaban viendo mis ojos. Laín había tratado de impedir que mirara esto.

Un nudo se formo en mi garganta al ver a Lis besándose con Eddy.



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En el texto hay: romance juvenil, secretos, apuestas

Editado: 15.10.2026

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