No Despiertes A Amelia

05

Emma llevaba tres noches sin dormir, había dejado de mirar el reloj porque ya no tenía sentido saber qué hora era. Las madrugadas se habían convertido en una sucesión de ruidos, pasos y pequeños golpes que aparecían en diferentes habitaciones, como si alguien caminara por la casa sin tener ninguna prisa. A veces escuchaba a Sophia hablar sola. Otras veces la escuchaba reír.

Lo peor era que ya no siempre reconocía la voz de su hija, aquella noche permaneció sentada en la cocina con una taza de café entre las manos observando el pasillo oscuro, no había encendido ninguna luz porque tenía miedo de que podria ver al hacerlo. Desde hacía unos minutos podía escuchar a Sophia en el piso de arriba jugando con Amelia.

—No quiero...— la voz de su hija sono demasiado baja, su cuerpo se tenso completamente mientras un silencio absoluto inundaba todo—No, Amelia...— otro silencio mas largo, Emma levantó de golpe de su lugar dejando la taza

—¿Sophia?— llamo, avanzo para subir por su hija y se quedo completmaente de piedra al escuchar la voz de la niña otra vez.

—Mamá está triste.

Se quedo petrificada, pero siguio avanzando escaleras arriba despacio, la puerta de la habitación de Sophia estaba abierta y la luz de la lámpara estaba encendida, pero la niña no se veia en la cama ,Emma entró.

—¿Sophia?— la encontró sentada en el suelo con Amelia frente a ella, la muñeca estaba sentada sobre la misma pequeña silla mientras Sophia le estaba cepillando el cabello— ¿Qué haces despierta?— dijo tratando de sonar lo mas normal posible, la noche anterior ya habia llamado a su hermana para ver si le podia dar posada a ella y su hija por un tiempo mientras encontraba otro lugar, solo debia aguantar un poco mas. Sophia no respondió.

—Sophia.

La niña levantó la mirada.

—Amelia dice que ya no quieres estar aquí— dijo la niña, Emma sintió un escalofrío, habia salido incluso fuera de la casa para hablar por telefono con su hermana —dice que vas a separarnos...— la voz de su niña se rompio, su corazon se estrujo, se acerco a ella con cuidado y acaricio su mejia con delicadeza

—Ella mintio..— intento seguirle el juego, solo tenia que aguantar esa noche. A la mañana siguiente su hermana estaria ahi con sus padres para ayudarlos a irse

—Amelia no miente.— dijo la niña con firmeza, Emma sintio como su cuerpo dolia cada vez que se movia, Emma se agachó con cuidado

—Dame a Amelia— exigio con firmeza, Sophia abrazó la muñeca inmediatamente.

—No.

—Sophia, por favor.

—No quiere que nos separes.— dijo de inmediato la niña

—No te la voy a quitar para siempre— intento treguar con su niña, estaba asustada, su cuerpo temblaba como una gelatina

—Sí lo haras, ella no puede irse de mi lado, papá la desperto para mí.— se quejo, Emma se quedó congelada

—¿Qué?

Sophia levantó lentamente la cabeza, la mirada de su niña estaba grisacia, como la de Amelia cuando la encontro. Emma sintió que algo frío le recorría la espalda.

—¿Qué quieres decir?— se quejo, Sophia miró a Amelia y Emma observó el rostro de porcelana, cuando no contesto nada emma empezo a desesperarse—Sophia, dame la muñeca.

—No.

—Sophia.

—¡No!

La niña apretó a Amelia contra el pecho y Emma retrocedió, nunca había visto tanta desesperación en los ojos de su hija.

—Cariño, escúchame... Por favor

—Ella me necesita, papi me la dejo.

—No es cierto, papi no te dejo a Amelia

—¡Ella me necesita! ¡Papi la desperto cuando se feu!— la niña comenzó a llorar, Emma se acercó tratando de mantener la calma

—Amelia no te la dejo tu padre. Sophia, por favor— suplico a su niña tratando de hacerla entrar en razon, sintio como su corazon se subia a su garganta al notar los ojos de la muñeca mirandola directamente a ella, Sophia negó con la cabeza.

—No quiere hacerte daño, Amelia solo quiere que me quede.— se quejo, Emma sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

—¿Dónde?— intento seguirle la conversacion a su niña, sentia la garganta cerrada, Sophia señaló la muñeca.

—Con ella.

El silencio que siguió fue tan profundo que Emma pudo escuchar el viento golpeando las ventanas.

Entonces Amelia movió la cabeza tan poco que podia ser producto de su imaginacion, pero Emma lo vio y su pulso se acelero, la muñeca giró lentamente hacia Sophia.

—Sophia... Mi niña..— insistio con la voz temblorosa, la niña sonrió.

—¿Ves?— dijo con dulzura

—Suéltala— exigio Emma

—No

—¡Suéltala!— exigio tomando a Amelia del brazo y tirar de ella, Sophia comenzó a llorar.

—¡No!— Sophia se lanzo hacia ella mientras gritaba

—¡Mamá, no!

—¡Sueltala!— se quejo Emma tratando de separarla de su hija

—¡No! ¡Damela!

El cuerpo de porcelana cayó al suelo, el golpe fue seco. La cabeza de Amelia chocó contra las tablas, Sophia solto a su madre de inmediato y volteo a la muñeca. Tenía una pequeña grieta en la mejilla, la niña comenzó a llorar aun mas.

—La lastimaste...

—Sophia, tenemos que irnos— dijo de inmediato, asi tuviera que ir caminando hacia el pueblo con su hija llorando y gritando en sus brazos, lo haria

—La lastimaste.

—Vamos.

Emma tomó a su hija del brazo y Sophia se resistió.

—¡No!

—¡Sophia!

—¡No me la quites!

Emma consiguió levantarla y la niña pataleó con fuerza, entonces escucharon algo que dejo a Emma petrificada, una pequeña risilla, las dos se quedaron completamente heladas

La risa volvió a escucharse, Amelia. Emma miró hacia abajo, la muñeca seguía inmóvil pero sus ojos estaban completamente abiertos. Sophia dejó de llorar mientras miraba directamente a la muñeca.

—Te lo dije— miro a su madre— Está despierta.

Emma no alcanzó a responder, las luces de la habitación se apagaron completamente dejando todo a oscuras, Emma apego a su hija contra su pecho con firmeza, Sophia gritó, Emma sintió que algo golpeaba sus piernas y cayo al suelo sin poder evitarlo ante la fuerza del golpe




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