No me dejes caer

Discusión

Me quedo un rato afuera y veo que varios chicos entran en una puerta negra que está en la esquina, hay dos hombres vestidos de negro me llama la curiosidad así que me acerco poco a poco.

— ¿Qué buscas?.-me pregunta uno de los tipos.

— quiero entrar.

— no debería dejarte entrar, pero si tienes para pagar puedes entrar.

Saco dos billetes y se los muestro ellos se ven y agarran el dinero se hacen a un lado y me dejan entrar

Había tres cuadrilátero, En cada uno habían peleadores diferentes y la gente gritaban como locos..

«Dios, esto es lo mejor», pensé, fascinada por el ambiente.

Observaba cada pelea, cada movimiento técnico, y una idea empezó a tomar forma en mi cabeza: ¿y si volvía a entrenar? Si peleaba en secreto, nadie tendría por qué enterarse... ¿o sí?

Caminé entre la multitud hasta encontrar un pequeño rincón apartado donde colgaba un saco de boxeo desgastado. Me llamó de inmediato. Sonreí mientras me quitaba la chaqueta; hice crujir mi cuello y, sin pensarlo dos veces, empecé a golpear. Me dejé llevar por los movimientos que mi hermano me había enseñado, descargando cada frustración en el cuero. Tras un último golpe seco, el saco se sacudió con violencia.

—Nunca había visto a una chica boxear así.

Me volteé de golpe. Un hombre de unos cuarenta años me observaba con genuino interés.

—Lo siento —susurré, recuperando el aliento.

—Eres buena.

—Gracias.

Recogí mi chaqueta y mi bolso a toda prisa. Al ver que la pantalla de mi teléfono se iluminaba, sentí un vuelco en el corazón: tenía varias llamadas perdidas de Adam. Me va a matar. Guardé el móvil y me di la vuelta para marcharme, pero el hombre me llamó.

—¡Ey, niña! —Me detuve y lo miré—. Te gustaría venir a pelear? Yo podría enseñarte.

—Yo... no lo sé. Es que...

—Piénsalo. Tengo un gimnasio fuera de aquí; este es mi número —me entregó una pequeña tarjeta—Llámame.

—Seguro eres un violador—solté, entrecerrando los ojos con desconfianza.

El hombre soltó una carcajada y negó con la cabeza mientras se alejaba.

—Adiós, niña...

Salgo rápidamente de hay me despido de los porteros que estaban afuera y corrí rápido hacia la pizzería me va a matar, Adam me va a matar, cuando llego al estacionamiento veo Adam caminando de un lado a otro, Francesca es la primera que me ve Pone su mano en el hombro de Adam y le hace señas para que voltee a verme, él se acerca rápido a mi y empieza a detallarme, su mirada se fija en mis manos, hay no, se dio cuenta de mis nudillos rojos cuando termina de acercarse agarra mis manos...

— ¿Qué pasó?, ¿Dónde estabas?, ¿Ocurrió de nuevo?, Antonella porque te fuiste así.

Tantas preguntas no.

— estoy bien Adam, no me paso nada.

— mira tus manos, no me digas que no te paso nada.

Abel se acerca y aparta a Adam .

—No la presiones .

— ¡Solo Quiero Saber Donde Estaba!!!...- grita.

— ¡ No Grites !.- Abel lo señala.

—Basta Chicos.- mis manos empezaron a sudar

— Vamos a calmarnos. - dice Otis.

— solo fui a caminar.

— Sola Antonella, Podían haberte hecho algo.

— Estuve por aquí mismo.

— ¡¡Igual!!, No conoces aquí, no puedes desaparecer así..

Autocontrol Antonella.

— No me grites.- le gruño viéndolo feo.

— ¡¡Te hablo como quiera!!..

Autocontrol no te alteres.

— Deja de hablarme así, ya te dije estuve caminando aquí mismo. ..

— ¡No puedes salir así como si nada! que Mierda te pasa.- me toma por el brazo.

A la Mierda el autocontrol.

Me suelto de su agarre y le doy un golpe en la cara el pone su mano en la nariz y me ve.

— No vuelvas a agarrarme así, no tienes derecho.

— Sube al auto.

— No, no me iré contigo.

— ¡Que subas al maldito auto.!.- me vuelve a gritar y me sobresalto.

— Chicos basta, Adam no le hables así.- Abel se mete.

— no te metas.

— Basta Adam .- habla Axel.

— Sube al auto Antonella.

— Dije que no me iré contigo.

— tu harás lo que yo te diga.

— ¡NO!, no eres mi hermano no eres nadie no mandas en mi...

Todos se quedaron en silencio y mi respiración estaba agitada respiraba fuerte...

No otra vez...

— Antonella.

— no me toques...

Retrocedí y caminé hacia una esquina saque mis pastillas y me metí una a la boca.

Calma necesito calma....

Lágrimas empezaron a bajar que me pasa porque estoy tan débil.

— Ey. .- me volteo y veo a un Axel muy sonriente detrás de mí.

— Que pasa...

— Voy a llevarte..- dice acercándose más.

— puedo caminar..

— Ven te prometo que no hablaré en todo el camino...

Sonrió y lo veo de reojo es un idiota.

— Bien Idiota, llévame a casa.

El sonríe y niega .




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