No me toques!

Capítulo 7.

“El miedo a los gérmenes nos está enfermando”

 

Lunes, 9 de abril del 2018.

 

El vecino a ignorado otra nota que le deje hoy, no es de extrañar pero en verdad pensé que ya había una especie de avance con él. Veo que estaba equivocada.

—Ni te imaginas la noticia que tengo para ti —Maxon habla y yo sigo mirando el techo. Deje el celular en altavoz así que lo tengo al lado mío.

—No creo que logre sorprenderme tus ligues de una noche, amigo —Acomodo la almohada que tengo de bajo de la cabeza—, pero a ver, dispara.

Se hace un breve silencio en donde arqueo mis cejas, parece algo grande por eso se lo escucha tan nervioso.

—Tengo novia —Tardo como unos cinco segundos en procesar esa información y me siento de golpe en la cama—. Creo que sí logre sorprenderte.

— ¿Qué? —Pregunto atónita—. ¿Novia? ¿Tú? Debe tratarse de una broma ¿verdad?

Él se ríe al otro lado de la línea. Cruzo mis piernas y agarro el celular para poder escuchar mejor este milagro.

—No estés celosa, siempre serás mi chica —Resoplo—. Se llama Aitana, aunque tú no lo creas también es española. Tiene un carácter… peculiar.

—Estoy celosa porque tienes novia y yo no tengo un novio. Es triste, pensé que venir aquí me ayudaría a conocer hombres guapos pero solo me quedo en casa todo el día.

Escucho su suspiro. El mejor que nadie sabe que odio estar sola, no quiero sonar tan desesperada pero quiero que vuelva demasiado solo que sería egoísta ahora que sé sobre su novia.

—Tranquila Sandra, pronto alguien caerá por ti. Oh y lo más probable es que dentro de una semana mi novia vaya para allá, le pedí que se mudara conmigo y acepto.

— ¿Qué? ¿No crees que vas muy rápido, Maxon?

—No, yo deberé volver allá cuando termine mi trabajo y ella se quedará aquí sin hacer nada solo trabajando de mesera en un bar… no quiero que ella siga haciendo esas cosas. Quiero protegerla de todo.

Enternecida llevo mi mano hasta mi pecho.

—Aw, eres adorable my little milk. Ahora tengo curiosidad sobre ella, seguro seremos buenas amigas.

—Bueno… lo dudo.

— ¿De qué hablas? Soy muy amigable.

—Eso no lo dudo, pero ella es algo… especial. Tengo que colgar cariño, se me hace tarde para ir al trabajo.

Me despido de Maxon y como no tengo nada que hacer decido ir a relajarme en la bañera, son las siete de la tarde así que como tengo que ir a cenar con mi hermana busco un vestido que usar. Elijo uno blanco y lo dejo sobre la cama junto con lo demás y voy a preparar la bañera.

Cuando tengo todo listo me sumerjo en el agua tibia y tarareo canciones. La verdad no estoy pensando mucho, luego de un rato salgo y me envuelvo con la toalla, suelto el moño de mi cabello cuando escucho un golpe en mi puerta que parece desesperado.

¿Hice algo para molestar al vecino de nuevo?

Corro hasta mi habitación para vestirme, los golpes van disminuyendo y no entiendo que es lo que pasa, mi piel se pone de gallina cuando escucho el grito de una chica pidiendo ayuda y me apresuro aún más, los golpes paran y eso me preocupa.

Me calzo las sandalias y bajo las escaleras de dos en dos, escucho que los golpes en la puerta ahora son en lo de mi vecino y tropiezo sin querer en el último escalón, voy hasta la puerta y cuando la abro me detengo en seco al ver el charco de sangre en el suelo. Llevo mis manos hasta mi boca y me apresuro en salir evitando el charco, miro en dirección a la puerta del vecino y veo a una joven en el piso alrededor de más sangre. Lleva un uniforme escolar y su camisa blanca tiene una mancha enorme roja en su costado y su cabello corto negro se pega por su rostro está tan pálida que podrías decir que está muerta. Pero no lo está, se encuentra mirando a mi vecino el cual está estático observándola sin saber qué hacer entonces actúo.

Corro hasta arrodillarme junto a la joven, levanto su cuerpo lentamente y reposo su cabeza contra mí.

—¿Me escuchas linda? —Ella hace una débil mueca y asiente—. ¡Ayúdame a acomodarla mejor! —Levanto mi cabeza hacia mi vecino pero él solo se encuentra pasmado mirándonos—. ¡Apúrate!

Parpadea en mi dirección y niega con la cabeza.

—Yo… yo no puedo tocarla.

De repente caigo en cuenta de su condición, obviamente él no podría tocar a alguien así pero no pensé que sería a tal punto en donde no puede ayudar a alguien que está muriendo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.