No Mires Tu Reflejo

02

Vera despertó con la sensación de que alguien la estaba observando.

No abrió los ojos de inmediato. Permaneció inmóvil bajo las mantas con la mejilla hundida en la almohada y el cabello desparramado sobre el rostro intentando reconocer qué la había sacado del sueño. Desde la calle llegaba el ruido lejano de un vehículo y en algún lugar de la casa escuchó a su madre cerrar un cajón. Todo parecía demasiado normal para la inquietud que le apretaba el pecho.

Abrió los ojos entre un bostezo, la habitación estaba iluminada por la luz grisácea de la mañana. El armario seguía cerrado, el tocador estaba lleno de los mismos cosméticos de la noche anterior y el espejo permanecía junto a la pared, reflejando la cama a medias, las cortinas y la puerta entreabierta.

Vera se incorporó despacio.

Soltó el aire que no sabia que contenia y se pasó las manos por el rostro. Probablemente se había quedado dormida viendo vídeos que no recordaba del todo y algo de terror se hubiese cruzado en su "para ti" de Instagram, y eso su cerebro había mezclado las imágenes con el espejo y la incomodida que habia tenido por la tarde. Era una explicación razonable, incluso aburrida asi que decidió aferrarse a ella mientras se levantaba para buscar ropa limpia.

Cuando pasó frente al espejo, se detuvo confundida, había una marca en el cristal. Una pequeña huella de mano justo a la altura de su rostro.

Vera se acercó lo suficiente para limpiarlo, seguro le habia puesto la mano la noche anterior mientras jugaba con su reflejo pero la superficie estaba limpia alrededor, sin polvo ni manchas que pudieran explicar aquella marca. La huella parecía haberse formado desde el otro lado como si alguien hubiera presionado la palma contra el cristal y hubiera dejado una ligera capa de humedad.

Levantó su propia mano y la comparó con la marca, era demasiado pequeña para pertenecerle. Vera retrocedió de inmediato asustada.

—Mamá —llamó, procurando que su voz sonara normal—. ¿Entraste a mi habitación esta mañana?— retrocedio del espejo

—No, cariño. ¿Por qué?

—Por nada mami, es que no encuentro mi gloss sabor de fresa.— mintio co lo primero que se le ocurrio, si le decia a sus padres seguro la tacharian de loca. Miró la huella una vez más antes de salir, cerrando la puerta tras ella.

Durante el desayuno intentó comportarse como siempre. Su madre le preguntó por las clases y su padre le recordó que debía terminar una tarea antes del fin de semana. Vera respondió a todo, comió sin demasiado apetito y evitó mencionar la marca. No quería escuchar que estaba viendo demasiadas películas de terror ni que necesitaba dormir más cuando algo dentro de ella le decia que no era nada de eso, ni siquiera habia visto ninguna pelicula de terror en las ultimas semanas con las remodelaciones que estaba teniendo la casa. Cuando regresó a su habitación tomó un paño y limpió el cristal hasta que no quedó rastro alguno mientras se repetia asi misma que solo estaba sugestionandose sola, acomodo su mesa de noche. Después se colocó frente al espejo con todo el valor que podia tomar, trago en seco y levantó una mano, su reflejo la imitó de inmediato, sonrió de forma forzada, la imagen sonrió también.

Vera movió la cabeza de un lado a otro observando cada gesto con una concentración casi ridícula. Todo parecía funcionar como debía así que dejó caer los brazos y se apartó soltando un ligero suspiro mas aliviada, satisfecha de haber encontrado una explicación para su miedo. Era un espejo viejo y habia visto semanas atras con su amiga historias de terror con ellos, fue cuando su madre llego con esa cosa antigua a la casa diciendo que era para ella.

Se dio la vuelta, empezo a apilar sus cuadernos para ponerse a hacer tareas, estaba a punto de sentarse frente al ordenador cuando escuchó un golpe, se volvió hacia atras buscando en el suelo lo que pudiera haberse caido y provocado ese sonido, otro golpe resonó en la habitación pero esta vez fue más fuerte. Vera se acercó y noto que todo estaba en orden, miro el espejo y apoyó los dedos sobre el marco de madera. El sonido parecía haber provenido de la direccino del espejo aunque aquello no tenía ningún sentido. Golpeó suavemente el cristal con los nudillos.

El sonido fue limpio, seco, identico al que habia escuchado antes. Durante unos segundos no ocurrió nada, entonces alguien golpeó desde el otro lado, tres golpes suaves y firmes exactamente con el mismo sonido, Vera retiró la mano tan deprisa que chocó contra el tocador.

—¿Me cago en...?— las palabras se estancaron en su garganta mientras retrocedia asustada

Se quedó mirando su reflejo con el corazón acelerado, la imagen tenía los ojos muy abiertos y una expresión de desconcierto idéntica a la suya, pero había algo en su postura que no terminaba de encajar.

Vera tenía los brazos pegados al cuerpo mientras que su reflejo mantenía una mano levantada apoyada contra el cristal. La adolescente dejó de respirar al notarlo, la imagen bajó la mano lentamente pero Vera no se había movido.

Retrocedió hasta chocar con la cama y durante unos segundos no pudo apartar la mirada del terror que sentia. Después se obligó a caminar hacia la puerta, salió de la habitación y bajó las escaleras casi corriendo. Su madre estaba en la cocina preparando la comida cuando apareció en el umbral.

—¿Puedes venir un momento?

—¿Qué ocurre?

—Necesito confirmar algo.

Su madre dejó el cuchillo sobre la tabla y la siguió sin hacer preguntas, usualmente nunca pedia nada asi que cuando llegaba a hacerlo ellay su esposo procuraban darselo, era su unica hija y la amaban con todo su corazon. Vera subió las escaleras delante de ella intentando ignorar la sensación de que algo estaba esperando al otro lado de la puerta. Cuando entraron el espejo reflejaba la habitación vacía, exactamente como debía.

—¿Qué querías enseñarme? —preguntó su madre con tono calido mirandola, Vera señaló el cristal del espejo mirandola a los ojos.




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