No Tenemos Final

10. La Cueva

Jedrek

Miraba su cuerpo tendido en la cama como si durmiera plácidamente, como si el mundo no estuviera en la mierda, su sueño era un pedazo de algodón donde quisieras acostarte cómodamente para siempre. Annette siempre había sido quien mantenía todo el orden dentro de aquí, dentro de mí. Y eso era tan evidente que las personas se detenían para observarme.

Volver al centro y a sus instalaciones, era como volver a hurtar en la herida, como meterte en tus pesadillas para pelear contra el monstruo, o como volver a la cueva de donde tanto te había costado salir.

¿Por qué?

Para asegurarte que no tengas nada dentro, asegurarte de haberle ganado al monstruo, como para verificar que el dragón no regrese a la vida con su magia.

En mi silencio y contemplación la puerta de la habitación de abrió dejando ver a las únicas dos personas en quien confiamos a ciegas.

—Sal y despeja la mente un rato, te hará bien. Yo me encargo de Annette.

Iba a refutar al pedido de Darianna pero miré a Jan y supe que quería muchas cosas de él, en especial un abrazo.

Desde que llegué solo lo abracé sintiéndome feliz de que no le haya sucedido nada en nuestra ausencia, ni una palabra más hemos intercambiado.

Le di una última mirada a mi chica y salí acompañado de mi amigo en silencio mirando los alrededores. Nos entendíamos, no abriremos la boca en lugares desprotegidos donde su gran cerebro no puede intervenir por seguridad.

Su habitación fue nuestro refugio y sus brazos me rodearon en un abrazo cálido.

—¿Me extrañaste cuñadito?

No pudo evitar reírse mientras lloraba, no lo habia visto pero lo sabía. Sabía cuánto le había dolido todo esto, así como a nosotros, ha estado a punto de perder a su hermana las mismas veces que yo, la diferencia está en que ella sabe que es el amor de mi vida, pero no sabe que él es su hermano.

—Joder, cuanto los quiero. Los he extrañado, el centro es terrible sin ustedes.

Se acostó en el sillón mientras me detenía a observar nuestro alrededor. Todo seguia aqui, como si el tiempo no hubiera pasado.

—¿Cómo está todo por acá?

—Sigue igual, o por lo menos desde donde yo lo veo. Ustedes eran los que siempre estaban más enterados de todo lo confidencial. Ahora, aunque tengamos poca información seguimos sabiendo que Zarek siempre tienes maldades en su cabeza—Apoyó sus manos detrás de su cabeza y miró el techo como si se perdiera en la información de su cerebro—Ha habido ciertos problemas con el centro de Kaminsky, peleas entre los servidores del centro, reclamos a la organización y esas cosas.

—¿Otra vez con Kaminsky? Ya estábamos en paz.

Lo miré con atención, nuestros mayores y únicos problemas fuera de centro los teníamos con ellos, por más que pasaran los años siempre había una disputa de poder.

¿Por qué?

Problemas del pasado claramente, todos lo sabían pero nadie lo hablaba.

—El gobierno encontró un dispositivo antiguo con un líquido extraño sin estudiar. Kaminsky lo robó a pesar de saber que todo lo del gobierno polaco nos pertenece, además se dice que crearon un aparato láser que sella las heridas más profundas sin dejar marca, o eso es lo que se rumorea.

—¿Fracturas también?

—También, en cuestión de un instante—aseguró.

—Pero son solos rumores—miré el exterior viendo como practicaban los novatos tiro con arco.

—Sí, pero está empeñado en robar ambas cosas.

Puse mi concentración en su pizarra donde se encontraban dos hojas en particular.

—¿La otra dimensión? ¿Qué sabes de esto?

—Nos enteramos con Annette, es una historia larga. Por ahora, dime lo que sabes.

Se levantó de inmediato abriendo en la mesa los hologramas de diversas carpetas.

—Hemos encontrado informes y nombres que no están en la lista de habitantes del centro, cientos de nombres desconocidos que no se encuentran en los certificados de defunción del centro ni del estado, es como si los hubieran desaparecido por algún motivo— bajó rápidamente abriendo los archivos con nombres y fotos de las personas desaparecidas—todo esto surgió por descubrir cuando revisamos una de las grabaciones del gran salón y escuchamos una conversación muy peculiar de Zarek.

“Envíen a ese hombre a la habitación 63, hagan lo que tiene que hacer. Si falla preparen las máquinas para olvidarlo”

En el video aparecía hablando con Romina, jefa del área de innovación. Mujer con quien claramente Zarek se acuesta.

—No conocemos aquella habitación ¿verdad?

—No, con Kinga hemos investigado en todo el centro, planos antiguos y pasadizos ocultos, pero no hemos hallado alguna pista que nos lleve a aquella habitación.

La poca calma que queria sentir se evaporo, todo estaba peor de lo que parecía, pero la información de nuestra dimensión y el aporte de Jan son esenciales para averiguar aquello, solo debemos atar cabos sueltos. Era como si el mundo se esmeraba en forzarnos a seguir un ritmo que no deseamos, del que queríamos huir, era pared tras pared que había que atravesar.

—Vamos a ignorar todo esto hasta mañana, tengo que ver a Annette.

Estaba huyendo de los problemas y refugiándome en ella.

Jan se puso de pie sacando de su cajón un arma—Cuídate, y cuídala. Ya ves que nada está bien en este lugar, no estamos seguros y no debemos de confiar en nadie más que nosotros.

—Gracias—lo mire sin decirle nada, pero él ya sabía hacia dónde iba—cuando ella despierte debes decirle, será mejor para ambos.

—No creo que pueda.

Sonreí—Si podrás, vas a ver que lo tomara de la mejor manera.

—Lo haré, por cierto, Darianna quiere hablar con los tres cuando todo esté mejor, dice que es importante.

Esa fue otra angustia para mi vida que la agregué a mi lista de cosas por ignorar el día de hoy.

—Listo, por cierto—sonreí—Kinga y tu...

—Cállate, y ve a ver a mi hermanita.

Rei cuando se sonrojó y salí recorriendo los pasillos con una angustia persistente.




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