Nova-19: Secretos De 1865

CAPITULO 4: LA AGUJA ROTA

Ubicación: París, Suburbios industriales – 01:43 a.m., Abril 2029

La lluvia caía con fuerza sobre las calles silenciosas. El auto negro de Cuervo zigzagueaba entre callejones industriales, alejándose a toda velocidad del epicentro de la explosión.

En el asiento del copiloto, Yelena miraba el retrovisor. Su respiración aún era agitada, el combate reciente seguía vivo en sus músculos.

—¿Te alcanzaron? —preguntó Cuervo sin apartar la vista del camino.

—Solo el orgullo. —Yelena se quitó los guantes, revelando cortes menores en sus nudillos—. Esos Cazadores... no eran simples armas.

—No lo eran. Pero tampoco estaban totalmente vivos —añadió Cuervo mientras pulsaba un botón en su reloj táctico—. Ya hice un barrido. No nos siguen… por ahora.

El vehículo se desvió hacia un viejo almacén en desuso. Una entrada secreta se abrió ante ellos, revelando una pequeña base improvisada subterránea. Allí, monitores, mapas, y fragmentos del Archivo 1865 cubrían las paredes.

—¿Crees que Spectro nos dijo la verdad? —preguntó Cuervo mientras lanzaba una toalla a Yelena y se sentaba frente al panel principal.

—Sí —respondió ella tras un momento—. Pero solo una parte. Dijo que soy la "llave". ¿Llave de qué? ¿Y hacia dónde lleva esa brújula?

Cuervo activó el holograma del símbolo del Archivo 1865. Un diseño circular de líneas entrelazadas con una letra oculta: una “A” invertida en el centro.

—No es solo un archivo... —dijo él—. Esto es un mapa estelar cifrado. Las coordenadas llevan a la Aguja Rota.

—¿Qué es eso?

—Un satélite militar desmantelado de la Guerra Fría. Oficialmente cayó en 1992. Pero documentos encriptados muestran que fue redireccionado a una órbita geoestacionaria… y que aún transmite.

Yelena se acercó. Su rostro se endureció.

—¿Y si el verdadero Archivo 1865 está allá arriba? No en papel, no en laboratorios, sino en ese satélite.

Cuervo asintió.

—Y si Pullman lo sabe, intentará llegar antes. Aunque todos lo crean muerto, no podemos descartar que aún mueva piezas en la sombra.

—Entonces debemos adelantarnos.

Antes de que Cuervo pudiera responder, uno de los monitores parpadeó. Una señal entrante, cifrada y muy antigua.

—¿Qué es eso?

Cuervo descifró en segundos. Su rostro perdió color.

—Una transmisión... desde la Aguja Rota. Coordinadas activadas. Señal iniciada por un nombre en clave: Ultra-01.

Yelena retrocedió un paso. La cápsula donde estaba Valentina Rodríguez —la legendaria UltraGirl— aún estaba sellada en Nevada. ¿Cómo podía emitir señal?

—No puede ser… ella sigue dormida.

—Entonces hay alguien más allá arriba —dijo Cuervo con gravedad—. Alguien que quiere que vayas.

El monitor mostró una única palabra antes de apagarse:

> “El Juicio se aproxima.”

Silencio. Yelena observó su reflejo en la pantalla apagada. No era la misma mujer de hace un año. No era una asesina a sueldo. No una pieza del Jefe. Era Nova-19. Y lo que fuera que estaba esperándola en la órbita terrestre… estaba vinculado a su origen.

—Prepara el módulo de ascenso —ordenó con firmeza—. Vamos al espacio.

Cuervo levantó una ceja.

—¿Tienes idea de lo que estás diciendo?

—Sí. Y si Spectro tenía razón, lo que encontremos allá arriba… podría reescribir la historia de la humanidad.




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