#5: Luz en la oscuridad
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Había sido más fácil de lo que pensé, por suerte solo nos habíamos cruzado con una de esas criaturas y había sido bastante fácil escapar, estaba comenzando a pensar que tal vez podríamos salir de aquí bastante rápido, relajé mis músculos pues ya había terminado, al menos una parte, sin embargo comenzó un ardor extraño a bajarme por la espalda y mi vista se volvió borrosa.
—Dios Abby ¿Porque no dijiste nada? —pude escuchar la voy de Vi, algo lejos, casi inaudible
—¿De que hablan? — comenzaba a marearme, no entendía nada, todo pasaba en cámara lenta.
—Tienes tres rasguños en la espalda son de al manos diez centímetros de largo y tres de grosor — comenzó a decirme Trevor rápidamente — lo mejor será desviarnos he ir a la farmacia, necesitamos hacer algo con respecto a esto antes de que se infecte.
—¿Sabes que hacer?— Víctor parecía bastante nervioso, en un momento me tambaleé y este me sujetó antes de tocar el suelo.
—Si, se algunas cosas, estuve estudiando para poder cuidar bien de mi abuela cuando estaba viva —una sonrisa melancolía cruzó su rostro — debemos darnos prisa, la llevaré —se acercó a mi, los distinguía a todos aunque fueran manchas difuminadas por las lagrimitas que se fueron amontonando en mis ojos y la fuerte luz del Sol.
—Yo puedo hacerlo —Victor me atrajo a él delicadamente —tu guarda fuerzas para curarla
Tras unos segundos de silencio Trev soltó un gruñido de asentimiento y pude sentir como Víctor me cargaba suavemente, con un brazo detrás de mis muslos y el otro detrás de mí cuello, sabía que buscaba la forma de no lastimarme, pero seguro estaba haciendo un gran esfuerzo.
—Todo estará bien Abbs, te cuidaré — me susurró, y me acurrucó más a él, y reuní fuerzas y asentí
Fue una caminata de al menos veinte minutos; Vi iba intentando taparme el Sol con una oja grande que encontró de alguna planta, y Betty soltaba ocasionalmente algún comentario, que, estoy segura, eran para entretenerme. Poco a poco avanzamos y detrás de un "saben que con tres cuadraditos de papel higiénico basta" d Betty pude escuchar a Trev diciendo que sólo estábamos a una calle de la farmacia.
Habíamos entrado en el pueblo hacia ya unos siete minutos y no nos habíamos cruzado con ningún "monstruo de sombras" como había decidido llamarles.
Apresuramos el paso, sentía un ardor terrible en la espalda pero no les diría, ya estaban haciendo demasiado por mí, ni siquiera me conocían, podrían simplemente haberme dejado y ya está, más fácil para todos, yo me libraría de las cargas terrenales y ellos de mí.
NO..
Decidí alejar todos esos pensamientos de mi mente, hacía poco nos conocimos, hacía exactamente dos días, pero habíamos pasado por algo fuerte, juntos, éramos amigos, así como yo no los abandonaría a ellos...
Salí de mis pensamientos cuando noté que mis pies tocaban el suelo, los incliné y luego lentamente me senté, con ayuda de Víctor en todo momento.
—Betty, cierra la puerta y debes estar alerta todo el tiempo — escuché decir a Trev — lo mejor ubiera sido tratarlo cuanto antes, así evitábamos una infección, pero por ahora no pensemos en lo que pudimos haber hecho— se acercó y se puso de rodillas a mí lado estaba sentada, apoyaba mi espalda al mostrador y mi cabeza descansaba en el hombro de Víctor — ayúdame a quitarle la sudadera, debemos revisar la herida
Me tense en cuanto lo escuché, pero no podía moverme, no podía pronunciar más allá de un débil "no", estaba de espaldas a Trev y de frente a Víctor y pude ver el momento exacto en el que sus ojos se abrieron tanto que parecía que se le iban a salir y se le activó el modo tomate.
Mis pechos no eran grandes, pero tampoco pequeños, sin embargo eran del tamaño perfecto como para librarme del sujetador si usaba una sudadera lo suficientemente gruesa, como la que llevaba.
—¡Mierda, Abbs, golpe a traición! — gritos Víctor y Vi se acercó pero acomodar la sudadera de manera q tapara lo suficiente antes de recostarme bocabajo sobre las piernas de Víctor y pude escuchar unas risitas de parte de Betty y Trev, luego se burlarían de esto, estaba segura.
—Aunque las heridas son bastante profundas, gracias a la sudadera se paro el un poco el sangrado, pero... — respiró profundamente, tal vez para mantener la calma — todo estará bien— me dijo y se levantó para buscar algunas cosas, cuando volvió pude sentir como pasaba algo frío sobre las heridas, torundas tal vez, al momento sentí un ardor digno de gritos y sacudidas, pero me contuve — tranquila, necesito limpiar un poco antes de desinfectar, sólo es agua por ahora.
Pude oler alcohol y sabía que iba a ser mucho peor que el agua cuando pasó suavemente otra vez , esta para desinfectar las heridas, mordi mi labio inferior, pero no me moví.
Fue un proceso largo, y para cuando fue el turno del yodo ya casi no sentía ardor, había terminado acostumbrándome a ese escozor.
—Vi, trae las vendas — lo escuché decir, Violett estaba mirando todo, y ocasionalmente podía escuchar pequeños gruñidos viniendo de ella, como si pudiera sentir mi dolor, pero fue rápida al cumplir la orden.
—Bien, levántala un poco, suavemente — se dirijo a Víctor está vez — Vi, ayúdame a venderla, debe ser lo suficientemente firme para proteger las heridas y detener el sangrado, pero no tanto como para cortar la circulación sanguínea — repitió más para el mismo que para nosotros, entre él y Vi me vendaron, podía sentir el pecho apretado pero nada exagerado.
—Deberia bastar, hay que vigilarla para prevenir la infección, fiebre, mareo, enrojecimiento, pus y calor en las heridas son signos de una posible infección, por suerte aquí tenemos lo necesario pero tendremos que esperar mínimo una semana, no puede moverse demasiado —nos explicó Trev como todo un profesional.