CAPÍTULO 21-2
ANTÓN.
Priscila deja de escribir.
—¿La otra familia ya no está disponible? —pregunta, asegurándose de haber entendido correctamente.
—Así es.
—¿Y hay alguna candidatura alternativa que podamos valorar? —intervengo.
Elena niega despacio.
—En este momento no tenemos ninguna otra familia disponible que reúna el perfil que necesita Valentina. Podemos ampliar la búsqueda, consultar otros recursos y solicitar nuevas valoraciones, pero no podemos garantizar cuánto tiempo llevará.
Durante unos segundos nadie habla. Miro a Priscila y descubro que tiene la vista fija en la carpeta, con el bolígrafo inmóvil entre los dedos.
—Entonces tendremos que ampliar la búsqueda —digo finalmente—. Puedo preparar un informe más detallado sobre las necesidades médicas de Valentina y las condiciones de seguimiento para facilitar la valoración de otras familias.
—Yo completaré el informe psicológico —añade Priscila, recuperando su tono profesional—. También considero importante que se contemple un periodo de acercamiento progresivo antes de cualquier cambio de entorno.
—Nos ayudaría mucho disponer de ambos documentos cuanto antes —responde Laura—. Cuanta más información tengamos, mejor podremos orientar la búsqueda.
—¿Se ha planteado mantener las medidas actuales de protección mientras encontramos una alternativa? —pregunta Priscila.
—Tendremos que revisar la situación con el equipo correspondiente —explica Elena—. El ingreso hospitalario continúa estando justificado por motivos médicos, pero debemos trabajar paralelamente en una solución para cuando pueda recibir el alta.
—Lo comprendo —contesta Priscila—. Solo quiero insistir en que no podemos precipitar una decisión que pueda perjudicarla.
—No es nuestra intención, doctora Moretti. Estamos intentando encontrar una familia adecuada, aunque debemos reconocer que el caso a día de hoy presenta dificultades importantes.
—Las presenta —intervengo—, no lo negamos, pero ninguna de ellas justifica recomendar un acogimiento que no reúna las condiciones necesarias para la menor.
Elena asiente y la conversación continúa durante varios minutos. Revisamos los informes, concretamos la documentación que falta y acordamos mantenernos informados de cualquier novedad. Nadie propone seguir adelante con los Salvatore sin una nueva valoración, pero tampoco conseguimos salir de aquí con una alternativa para Valentina.
Cuando al fin abandonamos la sala, Priscila camina a mi lado sin decir nada. La observo de reojo mientras avanzamos hacia los ascensores y me doy cuenta de como sostiene la carpeta contra su pecho con una fuerza innecesaria.
—¿Tienes consultas ahora? —le pregunto.
—Dentro de una hora. Antes quiero pasar a ver a Valentina.
—Le vendrá bien verte.
—A mí también —responde, y después de unos segundos añade—: Necesito estar un rato con ella, Antón.
Me detengo junto a los ascensores. Hay algo en su voz que me hace olvidar cualquier comentario irónico o burlón que pudiera haberle hecho en otro momento.
—Priscila, ¿estás bien? —pregunto seriamente.
—Sí, solamente estoy preocupada.
—Ya lo sé.
—No, creo que no me entiendes. —Se vuelve hacia mí y baja un poco la voz—. Ayer escuché a dos personas hablar de Valentina como si fuera una obligación incómoda y hoy para rematar nos dicen que no tenemos ninguna otra familia disponible. Sé que habrá más opciones, que podemos seguir buscando y que para estas cosas se necesita tiempo, pero no consigo dejar de pensar en ella. !No lo entiendes es tan pequeña y frágil!
—Priscila, claro que lo entiendo y aunque no lo creas a mí también me preocupa.
—Ya lo sé. —Suspira y se frota la frente—. Perdona, no quería decir que no te importe.
—No tienes que disculparte.
Me mira unos segundos antes de asentir. Me gustaría abrazarla, decirle que todo saldrá bien y conseguir que deje de preocuparse aunque solo sea durante unos minutos, pero no puedo prometerle algo que todavía desconocemos.
—Ve a verla —le digo—. Yo tengo que revisar unos resultados y después pasaré por su habitación.
—De acuerdo.
La observo alejarse y espero hasta que desaparece por el pasillo. Después regreso a Oncología, aunque durante el resto de la mañana me descubro pensando repetidamente en su expresión cuando Elena le ha comunicado que la segunda familia ya no estaba disponible...