Corría con extrema desesperación para llegar al lugar donde los demás podrían estar esperándola, sin tener la intención de descansar un momento, no en la situación que se le presentaba. El entorno donde estaba no le favorecía en su escape, ya que el cielo estaba completamente oscuro y ni siquiera la luz de la luna lograba atravesar las nubes para iluminar el camino.
Sabiendo que era así, mantenía su vista lo más atenta posible a lo que llegará a estar al frente. Sus lágrimas caían por sus mejillas mientras huía, por más que se hubiera agotado en correr no tenía opción más que seguir así librarse de quien la estaba siguiendo.
Pronto vio aquel lugar donde quería refugiarse, una pequeña casa donde había bastante iluminación y unas personas hablando, pero a su distancia se veían como sombras. Cuando creyó que podría estar a salvo, se tropezó con un tronco quebrado de un árbol que yacía en el suelo, y al caer unas espinas de gran tamaño se incrustaron profundamente en las manos de la chica, dejando soltar un fuerte grito. Y sin que eso parezca suficiente, una de sus rodillas se había estrellado con una piedra lo cual no dejaba de sangrar. Quiso levantarse a pesar de las heridas, pero su cuerpo no respondía, y aquello de lo que huía estaba cada vez más cerca.
-¡Judith!-habló más fuerte el hombre que estaba a su lado, los demás alumnos se quedaron en silencio mirando hacia allí. Había intentado despertar a su alumna, que ni siquiera la amiga que tenía al lado logró despertarla, cual tuvo que usar esa medida.
-¿Ah?-la chica se despertó de inmediato al escuchar que gritaron su nombre. Aún estaba desconcertada y sentía su cuerpo algo tenso, mantenía sus ojos entreabiertos y su cabello algo despeinado en ese entonces.
-No se duerme en hora de clase-aclaró el profesor, no podía evitar sentir una leve molestia por la situación-ve a lavarte la cara ahora mismo y regresa-ordenó antes de volver a su asiento y seguir con la clase.
-Si, volveré enseguida-comentó con una voz somnolienta, levantándose con cuidado para retirarse del aula.
Los otros amigos de ella la habían visto salir, también cuando el profesor parecía suplicarle que se levantara y por un tiempo breve se volvió el centro de atención de todos. Uno de ellos soltó una risa media burlona, mirando a su amigo que tenía detrás suyo-y después se queja de mi porque me van a regañar si me ven dormido.
-La verdad no sé cómo haces para que no se den cuenta-respondió Brennan con la misma sonrisa que conservaba su amigo-bueno, excepto de lo que te hizo la profesora de historia.
-No me lo recuerdes-Skyler se acomodó en su asiento, con lo mencionado quiso dejar de charlar ya que sabía que ese amigo iba a empezar a burlarse.
En ese momento donde hablaban, Judith acababa de lavarse la cara y estaba lista para volver a la clase. Antes de eso se acomodó un poco su pelo, para su suerte no se había despeinado demasiado. Volvió a su aula en silencio, quiso pasar desapercibida, pero todos tenían la vista en ella. Eso no le importó y fue a sentarse en su asiento.
-¿Se te pasó un poco el sueño?-preguntó Mei con una sonrisa liviana al ver llegar a su amiga.
-Sí, ya se me irá pasando-contesto, aun parecía cansada. Recordó en ese instante la pesadilla, pero no era la primera vez que soñaba algo así después de esa noche-¿He dormido mucho?
-Demasiado-mencionó la del cabello oscuro, aun con su sonrisa intacta-yo y el profesor te quisimos despertar, pero sí que te hacías de rogar.
-¿Todos me estuvieron mirando?
-Si.
-Qué vergüenza-dijo al saberlo-estoy segura que Skyler luego me molestara.
La de menor estatura se rio incómoda y afirmando lo que ella decía, dentro de todo se sentía algo preocupada, decidiendo dejar la broma, por un lado-oye, Judith.
-¿Si?
-¿Tuviste otra de esas pesadillas, cierto?-esta vez pregunto sin una sonrisa en su rostro, con un tono más bajo-estuviste llorando y tus manos temblaban, ¿Segura que estas bien?
Soltó un suspiro antes de responder la pregunta de la chica que tenía al lado-Mei, no importa si lo haya sido, acordamos entre todos no volver a hablar del tema-mantuvo un tono serio y diferente como el que estuvo usando hace rato, lo mismo decía con su mirada-y estoy bien, no tienes porqué preocuparte.
No sé sentía tan convencida con ese acuerdo que Judith se refería, para ella le era mucho más complicado hacer como si lo que ha pasado no fuese nada, ya que en su vida desde esa noche todo realmente le afectaba. No hubo más conversación entre ellas después de eso y se propusieron a prestar atención, no había pasado mucho tiempo cuando sonó el timbre del recreo.
Todos salían de sus aulas, alegres de que llegara un momento de descanso. Los pasillos y en otras partes de la escuela estaba repleta de alumnos. Judith estaba con sus amigos, hablando entre ellos cerca de unos casilleros.
-No sé cómo me dormí, qué vergüenza-repitió lo que le había dicho anteriormente a Mei, haciéndolo evidente.
-No es para tanto, después todos se olvidan-aseguro Skyler con total confianza-a mí me pasó algo peor que eso y no sentí vergüenza.
-Ah, ¿No?-agrego Celine con una sonrisa maliciosa-¿Y porque ya no te duermes más en clases?
-Porque recapacite, tengo que ser un alumno ejemplar-contestó con un tono burlón exagerado, dando a mostrar que bromeaba.
-¿Ejemplar en que aspecto?-añadió el de cabello rubio a la conversación, haciendo que Skyler le dé un suave golpe en el brazo.
-Tonto.
-Oigan, ¿Y si vamos al patio?-interrumpió Aubrey en la charla-está lleno aquí y hay mucho ruido.
-Yo opino lo mismo-añadio Mei, cerraba en ese entonces la botella de agua que tenía en manos-allí no debe estar muy lleno.
-¿Y si vamos mejor al comedor?-propuso Celine-tengo hambre, me imagino que ustedes también.
-Yo igual-afirmó quien tenía el cabello más oscuro que Skyler, con una sonrisa media nerviosa.