Nuestro Romeo y Julieta

Capítulo uno | Así que él es el famoso Asher Moonchild

Capítulo uno | Así que él es el famoso Asher Moonchild

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¿Alguna vez pasó por tu miserable mente que podrías tener tu propia historia de Romeo y Julieta?

Para ser sincera, a mí tampoco se me vino a la mente que al podría decir que tuve mi propia historia de Romeo y Julieta. Sin el final trágico, obviamente, nadie quiere morir aquí.

Es decir, a veces sí quiero, pero después se me quita.

Además, soy una persona que tiene demasiados problemas, por mi mente jamás pasa que por fin tendré una famosa, o bonita historia de amor.

Desde que mis papás me sacaron de la secundaria he estado sumergida en el mundo de la lectura, y también de la escritura. Los libros me hacen sentir bien, cuando escribo siento que estoy construyendo mi propio mundo donde nadie me acosa, siempre que leo o escribo entro en un mundo donde nadie me critica, donde no me veían con asco, incluso con odio, no me siento culpable. Me siento bien.

Pero como siempre, llego el famoso momento donde me empecé a aburrir de estar encerrada en mi habitación, les comenté a mis padres que quería volver a la secundaria, la primera palabra que ellos me dijeron fu un absoluto NO.

Entiendo que ellos estaban preocupados, bueno, que papá estaba preocupado por el que podría pasar, creo que uno de sus pensamientos era "hará algo allá y no poder estar ahí para detenerla". Lo entiendo, pero mi era suicida ya paso, o eso creo, los medicamentos ayudan, también la terapia.

Finalmente él acepto, pero no me metieron en la secundaria donde estaba, me metieron a un psiquiátrico, que también es secundaria, pero es un psiquiátrico. Ambos tenían miedo de que me diera un episodio hipomaníaco en la secundaria "normal", como ya estaba cansada de solo pasar encerrada en mi habitación, acepte.

Obviamente no iba a rechazar la idea de socializar por lo menos con alguna persona.

Aunque me moleste estar rodeada de gente, tenía que hacer un intento.

Es decir, estaba aburrida de estar encerrada en mi habitación, pero tampoco quería socializar mucho.

Por fin llegó el gran día, iba a convivir con alguien más que no fueran mis papás, me encuentro un poco nerviosa ya que no se a que clase de lugar voy, bueno, si se un poco, ya que investigue, pero no mucho como me gustaría admitirlo. No tuve suficiente tiempo para investigar, literalmente me dijeron ayer que me iban a internar aquí.

No puedo decir que estaba feliz que me iba a quedar aquí, pero tampoco podía decir que estaba triste, bueno, si estaba triste, porque ya no iba a ver tan seguido a papá.

Al lugar al cual voy es demasiado lejano a donde vivimos, para ser especifica, queda a las afueras de la ciudad, en resumen, queda en el quinto culo.

Creo que ellos se quieren deshacer de mí, ya que hicieron que empacara todo. Podría decir que me duele que ellos me estén dejando en un lugar completamente desconocido para todos, ni siquiera sabemos que clase de personas hay ahí.

Pero no me importa mucho.

Que contradictorio.

Así somos. Siempre nos contradecimos en todo.

Desde hace mucho dejó de importarme lo que mis padres hacían conmigo, desde que intente suicidarme han estado pendientes de mí, es decir, en cierta parte los entiendo, pero a veces me cansaba que cada vez que entraba al comedor ellos se callaban y seguían con su conversación hasta que yo me iba, pero como dije, no me importa lo que ellos piensen o no piensen de mí.

Hace mucho que me dejo de importar lo que la gente piensa o dice de mí, o es lo que les hago creer a los demás.

Cada vez siento que estamos más cerca de nuestro destino, extrañamente siento un poco de emoción, me siento como cuando papá me llevaba a la feria a escondidas de mamá.

—¿Cuánto falta para que lleguemos? —hablo por primera vez desde que entramos al auto.

—30 minutos o menos —contesta mamá—. ¿Cómo te sientes? —pregunta con un tono de voz que odio, odio que me traten como una bebé.

Siento la mirada de papá por el espejo retrovisor, pero lo ignoro.

Hago una mueca—. Bien —miro por la ventana ya que ya no quiero hablar.

—Hayley, ¿estás segura que te sientes bien? —pregunta papá.

—Por supuesto que se siente bien, Harry, mírala, esta emocionada como una niña pequeña —contesta mamá por mí.

Papá frunce el ceño mientras gira el volante—. Le pregunte a ella, no a ti, Hannah.

Mamá abre la boca para decir algo, pero antes de que pueda la interrumpo.

—Voy a estar bien, papá, no tienes porque preocuparte —contesto, le sonrió a papá cuando me ve por el espejo.

Como asumo que todavía falta para que lleguemos, saco mi teléfono y pongo un poco de música. Me quedo viendo la ventada, veo como pasamos los arboles rápidamente, en el cielo pasan muchos pájaros volando, algo pequeño se estrella con la ventana haciendo que me asuste, veo unas pequeñas manos seguido de un cabello rubio, pestañeo varias veces para aclarar mi vista, cuando reviso la ventana otra vez me doy cuenta que no hay nada.




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